¿Por qué vuelven a rechazar tantos golfistas de la élite los Juegos Olímpicos?
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Sergio García tampoco irá a Tokio

¿Por qué vuelven a rechazar tantos golfistas de la élite los Juegos Olímpicos?

Esta semana se confirmó la renuncia de algunos de mejores jugadores del mundo a participar en los Juegos de Tokio. ¿A qué se debe este desdén único en el deporte olímpico?

placeholder Foto: Sergio García, durante el PGA Championship celebrado en mayo. (EFE)
Sergio García, durante el PGA Championship celebrado en mayo. (EFE)

Hace cinco años, en el regreso del golf a unos Juegos Olímpicos después de más de un siglo, faltaron a la cita de Río de Janeiro los cuatro primeros jugadores de la clasificación mundial: Jason Day, Dustin Johnson, Rory McIlroy y Jordan Spieth. Algunas declaraciones sobre el virus del zika en aquel momento producen ahora sonrojo, y el mítico Gary Player calificó de “vergüenza” la renuncia de tantas estrellas en un deporte que todavía lucha contra cierta incomprensión. Este año faltarán a Tokio por decisión propia, entre otros, Dustin Johnson, Sergio García, el sudafricano Louis Oosthuizen o el británico Tyrrell Hatton.

El accidente de tráfico de Tiger Woods (la gran esperanza del olimpismo) y la renuncia temprana del entonces número uno del mundo, el estadounidense Dustin Johnson (a quien Jon Rahm arrebató el puesto el pasado domingo), habían alertado sobre otra defección masiva en el contexto del coronavirus. Finalmente las selecciones nacionales, cuya composición final fue anunciada esta semana, incluirán finalmente a figuras de la talla de Jon Rahm, Justin Thomas o Bryson DeChambeau. Pero ofrecen de nuevo numerosos huecos relevantes: un rechazo que no tiene equivalente en ninguna otra disciplina olímpica.

¿Puede atribuirse este desprecio al elitismo tradicionalmente vinculado a este deporte? Fuentes del circuito europeo consultadas por este periódico explican los motivos que hay detrás del templado olimpismo del golf: “Cuando se negoció la vuelta del golf a los Juegos, en Copenhague 2009, no se contó con los jugadores, con sus ideas o sentimientos. Ni siquiera para establecer el formato: es aburrido, igual que cualquier otro. ¿Por qué no hicieron algo diferente? Los jugadores habían propuesto un torneo de dobles, como en el tenis: un modelo ‘foursome ‘y ‘matchplay’ con rondas de 64, 32, diecisesiavos, octavos, etc. Por parejas. Pero el Comité Olímpico Internacional (COI) quería que fuesen cuatro días, no siete. Por el calendario y porque no les interesaba que quedasen cada vez menos jugadores. Y al final se inventaron un torneo más, sin demasiado interés. Pero los jugadores querían algo diferente”.

placeholder Dustin Johnson pone al japonés Hideki Matsuyama la chaqueta verde de campeón del Masters 2021. (REUTERS)
Dustin Johnson pone al japonés Hideki Matsuyama la chaqueta verde de campeón del Masters 2021. (REUTERS)

Las citadas fuentes explican que “metieron el torneo con calzador entre el Open británico, el campeonato del mundo y el ‘playoff’ de la FedEx Cup, con sus premios millonarios. Además, está la Ryder Cup a finales de septiembre, en medio de una temporada larguísima de 51 torneos. Los jugadores tienen que dosificar esfuerzos. Es un viaje larguísimo y hay todo tipo de restricciones. Les interesaba mucho el proyecto a las federaciones y a las organizaciones internacionales, pero no contaron con los jugadores importantes, que son los actores principales”.

Otras prioridades

Las peculiaridades económicas del golf son otro factor para entender la falta de entusiasmo olímpico. Los jugadores profesionales son contratistas individuales, autónomos, a diferencia de otros deportistas (que juegan para equipos o federaciones). Cuando se abordó el posible regreso del golf a los Juegos (ya había sido olímpico en 1900 y 1904) hubo diversas voces críticas, según las cuales el hecho de que sus grandes figuras valorasen ante todo los cuatro torneos ‘grandes’ haría difícil que pusieran el evento olímpico en un lugar alto de su escala de prioridades.

Sergio García (que no estará en los Juegos de Tokio, al igual que Rafa Cabrera-Bello) es un buen ejemplo de la relación entre el golf profesional y los Juegos. El jugador castellonense explicó así su ausencia en las redes sociales: “Ha sido una de las decisiones más difíciles de mi vida. Me encantan los Juegos Olímpicos y para mí siempre es un honor representar a España. Sin embargo, mi prioridad deportiva en estos momentos es la Ryder Cup. Todo el mundo sabe lo que representa para mí esa competición. Mi objetivo número uno es clasificarme para el equipo europeo por mis propios medios, sin tener que esperar a posibles invitaciones. Representar a España en unos Juegos Olímpicos es un orgullo y una enorme responsabilidad y requiere estar con la cabeza al cien por cien en esa competición".

placeholder Jon Rahm, la semana pasada, con su trofeo del U.S. Open. (REUTERS)
Jon Rahm, la semana pasada, con su trofeo del U.S. Open. (REUTERS)

“Si estuviera clasificado para la Ryder”, continúa, “los habría jugado con absoluta seguridad, pero sin tener los cinco sentidos puestos ahí prefiero ceder la oportunidad a otro jugador que le pueda dar la mejor opción de medalla a nuestra gran España”.

El calendario golfístico de 2021 es ciertamente complicado por efecto de la pandemia. El torneo masculino de Tokio se celebrará entre el 29 de julio y el 1 de agosto. (En total competirán 60 golfistas; ninguno de los medallistas de 2016 ha logrado clasificarse). Dos semanas antes se jugará el Open Británico. El Mundial tendrá lugar la semana posterior a los Juegos, y a finales de septiembre se jugará la Ryder Cup en Estados Unidos (además de varios otros torneos entre medias). El COI tiene tres años para encontrar una fórmula atractiva que reconcilie definitivamente al olimpismo con el deporte de los 14 palos.

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