Dustin Johnson acaricia el Masters (y un árbol se interpone en el camino de Rahm)
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El vasco está a siete golpes del líder

Dustin Johnson acaricia el Masters (y un árbol se interpone en el camino de Rahm)

Doloroso sábado para Rahm, que pudo colocarse líder desde el amanecer y terminó el día desquiciado por un doble lapsus en el hoyo 8 y dos 'putts' fáciles al final del recorrido de Augusta

Foto: Jon Rahm, Dustin Johnson y Patrick Cantlay caminan hacia el 'tee' del hoyo 15 del Augusta National Club. (Efe)
Jon Rahm, Dustin Johnson y Patrick Cantlay caminan hacia el 'tee' del hoyo 15 del Augusta National Club. (Efe)

Jon Rahm está entre los diez mejores del Masters de Augusta, pero este sábado al anochecer, cuando llegó a la sala de prensa del Augusta National Club (todavía con el mal sabor del ‘bogey’ del hoyo 18 en la garganta), tiró su acreditación al suelo. Había empezado el día a las 7:35, para completar su segunda jornada, con un ánimo excelente: tenía seis hoyos por delante para ponerse líder y redondear su viernes fabuloso (recortado por la lluvia, primero, y luego la falta de luz).

Unas horas después, al comienzo oficial de la tercera jornada, Rahm era líder, empatado a golpes con su compañero de partido, Dustin Johnson. Cuando concluyeron su recorrido, en cambio, el número uno del mundo aventajaba en siete golpes al español (número dos). El estadounidense se había exhibido, mientras que el sueño español había explotado en el hoyo 8.

Todo es diferente este año en el Masters: los colores otoñales, la ausencia de público, la humedad, los ‘greenes’ más lentos, el barro, las PCRs… Con el campo más lento de lo habitual, los ‘greenes’ se han simplificado, permitiendo guarismos altos como el -16 que firmó Johnson en casa club (sus máximos perseguidores, Ancer, Im y Smith, están a cuatro golpes). La estrategia del segundo golpe ha cambiado: debido a que la bola no rueda tanto sobre el ‘green’, se tira directamente a las banderas, clavando muchas veces la bola en el tapete. Los ‘putts’ son mucho más sencillos (“es como una partida de dardos”, comentó Jack Nicklaus el segundo día para describir la relativa comodidad de los golfistas en esta edición pandémica del torneo). Sin embargo, Rahm estuvo muy irregular en el último golpe y no logró sobreponerse al grave error del 8, un par 5 teóricamente asequible.

Salida de Rahm en el hoyo 14. (Reuters)
Salida de Rahm en el hoyo 14. (Reuters)

En un torneo donde la mayor decepción es el favorito Bryson de Chambeau (el mayor pegador del torneo), el mejor Rahm en un Masters hasta la fecha se topó con un árbol en el infausto hoyo 8 (un par 5) y convirtió una clara oportunidad de ‘birdie’ en un doble ‘bogey’ absolutamente descorazonador para la afición española: en total, tres golpes que le hubiesen conferido posibilidades reales para este domingo.

Jon, con la bola manchada de barro, pegó un pésimo segundo golpe de acercamiento que no encontró ‘green’, por supuesto, y fue a parar al bosque de la izquierda. Quiso recuperar y salvar el par Rahm con un golpe ambicioso, pero arriesgó mucho y le pegó a un tronco: como es natural, el árbol devolvió la bola de nuevo al bosque.



Una catástrofe a este máximo nivel, que pudo ser aún peor: el de Barrika detuvo hábilmente la sangría con un buen ‘putt’ que dejó el fallo en doble ‘bogey’. No salió del mazazo Rahm hasta el hoyo 14, sin embargo, con un ‘birdie’ que repitió en el 15 (otro par 5). Sería el último del día: una remontada insuficiente para afrontar el domingo con reales posibilidades de dar la sorpresa (pero no, por supuesto, para lograr un ‘top 5’).

Alejado de la pelea por el triunfo, Tiger Woods es vigésimo, con -5; DeChambeau es vigésimo noveno, con -3, y el español Rafa Cabrera, con +2, ocupa el quincuagésimo sexto puesto (empatado con Phil Mickelson). ¿Ha dicho realmente su última palabra Rahm (-9)? “El Master no empieza de verdad hasta el hoyo 10 del domingo”, dice la sentencia clásica, debido a la enorme presión que produce el torneo más importante del año en unos deportistas que se juegan mucho dinero y la mítica chaqueta verde del Olimpo golfístico. Nada es imposible, y quizá la única debilidad de Johnson sea precisamente su propensión a tirar el domingo lo cosechado en los primeros 54 hoyos de un torneo. Pero los fallos de Rahm en dos ‘putts’ sencillos al final de su ronda, hoyo 16 y el mencionado 18, el que verdadermente le estropeó la tarde, le alejan seriamente de su gran (casi ya único) reto: conquistar un ‘grande’.

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