Golf: El Masters de Augusta o cómo Sergio García repartirá arroz con bogavante a sus rivales
empieza el primer grande de la temporada

El Masters de Augusta o cómo Sergio García repartirá arroz con bogavante a sus rivales

El torneo más mítico del mundo del golf mezcla la tradición con la modernidad. El campeón se lleva una chaqueta que no puede sacar del club y elige la cena del año siguiente. Esta vez le tocó a Sergio

Foto: Sergio García, esta semana en el hoyo 7 de Augusta. (Reuters)
Sergio García, esta semana en el hoyo 7 de Augusta. (Reuters)

Arroz caldoso de bogavante y la tarta tres leches de su esposa. El menú de la cena previa del Masters de Augusta lo elige el campeón vigente y el sabor español, regado por un tempranillo y un albariño, recuerda que el año pasado la chaqueta verde se la colocó Sergio García. Están invitados todos aquellos que han ganado allí. Es el primer día y la primera tradición en un torneo que es, al mismo tiempo, el más tradicional y el más moderno de todos cuando se juegan en el golf. Estas son las cosas que hay que saber para conocer el torneo más carismático del mundo del golf. Bienvenidos al Augusta National.

Cada año, el club cierra varios meses y se hacen pequeñas modificaciones, pero la dirigencia no desvela nunca cuáles. Es parte de la gracia, ser el torneo más moderno, el primero que puso un marcador, el primero que separó al público del campo, el primero en tener aparcamiento... pero también el de siempre, el que tiene su edificio central construido en 1857 y que se jacta de que es el primero de cemento de todo el sur del país. Junto a ese idílico paraje, un mítico roble que lleva ahí plantado más de siglo y medio. Es un campeonato con tantas tradiciones que casi cuesta enumerarlas.

Un sándwich de pimiento y queso

No se come cualquier cosa, sino sándwich de pimiento y queso a tres dólares, un precio muy razonable si se tiene en cuenta cómo se suelen disparar los precios en los eventos deportivos. No se pueden meter teléfonos móviles y para enterarse de algo hay que preguntar a los miembros del club, que no son otros que aquellos que llevan chaqueta verde. Ellos fueron los primeros en vestir así, pero en 1949 se decidió ampliarlo a los campeones. Sam Snead se llevó la primera, aunque lo de llevársela es un eufemismo, pues teóricamente la oficial no puede ponerse fuera del club. Y, aunque Georgia, el estado donde se ubica Augusta, esté en el profundo sur, tampoco se permiten llevar armas. No importa que se tenga permiso.

Matt Kuchar y las azaleas. (EFE)
Matt Kuchar y las azaleas. (EFE)

Las azaleas y el recorrido

Ese mismo espacio que tiene un parking enorme, el primero que se hizo en un gran campo de golf. Justo en medio, una casa unifamiliar. Los propietarios de la misma no quisieron vender y no lo harán salvo que su nieto, que es jugador profesional, consiga participar en el Masters. Mientras tanto ellos seguirán viviendo en medio de un aparcamiento, junto a un lugar cuidado con un esmero que se sale de lo normal.

En Augusta, los expertos jardineros consiguen que las azaleas siempre florezcan en el fin de semana grande. No pueden controlar la lluvia, por descontado, pero entre sus múltiples maneras de retrasar la floración está la de poner hielo al agua con las que la riegan. La idea es que todo se vea precioso en televisión, algo que logran año tras año.

Especial cuidado le ponen a la zona del Amen Corner, el espacio más célebre del golf universal. Comprende los hoyos 11, 12 y 13 y es una verdadera trampa. Los profesionales lo temen porque cualquier desviación puede dar al traste con muchas esperanzas de vencer el torneo. Son parte de los nueve últimos hoyos, los decisivos, es más, dicen que hasta los últimos nueve del domingo el torneo no se resuelve. Más vale llegar a eso con opciones.

Jordan Spieth y Tiger Woods. (EFE)
Jordan Spieth y Tiger Woods. (EFE)

Los favoritos

Otra tradición, esta ya más centrada en los profesionales. Los miércoles todos los participantes del torneo, que son menos de los que suele haber en la mayor parte de campeonatos del año, dan una vuelta por todos los hoyos de par tres del campo. Es un día festivo, pues suelen ir acompañados de amigos y familiares y sirve como toma de contacto con una pequeña porción del campo. La fama de Augusta es tal que la televisión lo retransmite, con bastante éxito. La tradición marca que quien gana los hoyos tres luego no se impone en el Masters.

¿Quién ganará? Peliaguda pregunta. A diferencia de otros deportes individuales, como el tenis, es muy difícil pronosticar en el golf. En la historia hay un buen puñado de campeones por accidentes y no es raro ver a los favoritos caer con un día malo.Las apuestas de Las Vegas dan como favoritos a Jordan Spieth, Dustin Johnson, Justin Thomas, Rory McIlroy y el sorprendente Tiger Woods, que parece renacido esta temporada después de años de catástrofe personal y deportiva. También se incluyen en las listas habituales dos zurdos, Bubba Watson y Phil Mickelson, ambos portadores de la chaqueta verde. Las caídas de derecha a izquierda de muchos hoyos hacen que, en principio, el recorrido sea favorable para los zurdos, que son clara minoría en el circuito.

Jon Rahm, en Augusta. (EFE)
Jon Rahm, en Augusta. (EFE)

Los españoles

¿Y los españoles? Habrá cuatro en el torneo y a dos de ellos se les apunta entre el ramillete de candidatos. José María Olazabal estará presente porque puede, como campeón que es tiene su presencia asegurada siempre que quiera. El Masters es un torneo especialmente fructífero en la historia del golf español, pues a los dos triunfos del donostiarra se suman dos más de Severiano Ballesteros y el del pasado año de Sergio García. El castellonense logró quitarse sus fantasmas personales en un fin de semana para la historia en el que se terminó imponiendo en el desempate. No tuvo un buen final de temporada, pero su golf siempre le coloca con opciones.

También está en esas Jon Rahm, que de conseguirlo sería un campeón bastante joven. Para ganar en Augusta, dicen, antes hay que perder en Augusta. En ese proceso está el de Barrika, que ya ha demostrado que está entre los mejores del circuito y ahora tiene que dar un paso más y también estar en la pomada en los grandes. Los nervios, por el momento, le van ganando. El cupo de españoles lo cierra Rafa Cabrera-Bello, que aunque en principio no aparece entre los favoritos tiene juego suficiente para dar alguna sorpresa.

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