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Jon Rahm, el Expreso de Barrika se ha puesto en marcha

Jon Rahm debuta como profesional con un asombroso tercer puesto en el Quicken Loans National del PGA Tour, el mejor circuito del mundo

Foto: Jon Rahm, en el Quicken Loans National (Reuters)
Jon Rahm, en el Quicken Loans National (Reuters)

Billy Hurley III (-17), graduado hace años en la academia naval estadounidense y destinado en su día en el golfo pérsico, acaba de hacer realidad otro sueño, el del golf, ganando su primer torneo del PGA Tour, el Quicken Loans National, precisamente la cita anual del calendario que homenajea a todos los militares veteranos del ejército estadounidense.

Una historia redonda, ya se ve. Como redonda hubiera sido también la del joven profesional debutante que gana un torneo del PGA Tour. Jon Rahm (-13) no anduvo tan lejos. Es más, hasta el hoyo 71 del torneo mantuvo sus posibilidades rabiosamente vivas. Grande ha sido el logro del ganador, pero seguramente más grande todavía ha sido la actuación del jugador español. El Expreso de Barrika se ha puesto en marcha y veremos si algo o alguien es capaz de frenarlo...

Un chip mágico de Hurley para birdie en el hoyo 15 casi sentenciaba la suerte del torneo. Pero, florituras al margen, también conviene aclarar que realmente ha ganado el mejor. El más sólido. Él siempre ha defendido que el autocontrol aprendido bajo la disciplina militar le ayudaba en el campo de golf. Bien, pues si hacían falta pruebas, con las de esta semana vamos todos sobrados. Porque si algo ha mostrado el campeón ha sido control de la situación y temple ante las adversidades. Además de una finura incontestable con los hierros en la mano. Hurley III, que hasta la fecha había sumado siete top-10 en 103 torneos, es esa clase de jugador al que sólo le hacía falta un empujón de peso para sacar definitivamente la cabeza. Pueden ustedes apostar a favor de que, a partir de ahora, lo veremos con más asiduidad en la zona caliente.

Rahm ha jugado a ganador y, aunque firmaba la misma tarjeta que el sábado, un 70, ciertamente su juego creció en la hora de la verdad, en la ronda definitiva. Tras salvar con entereza y oficio (sí, oficio, aunque se trate de un mozalbete de 21 años) algunas situaciones delicadas en el primer tercio de la vuelta, después le sobraron oportunidades para, incluso, haberse llevado la victoria de haber tenido un día brillante en los greenes. Anoten: hasta en once ocasiones pateó para birdie, sin incluir los dos que convirtió, y en siete de ellas lo hizo desde distancias inferiores a los cinco metros. Dos corbatas pudieron haber cambiado el signo del torneo, especialmente la del hoyo 15, porque aún cuesta entender cómo esa bola se quedó asomada al balcón...

 
Billy Hurley.
Billy Hurley.

Opciones perdidas 

Pero ya ha quedado dicho que al fin y a la postre ganó el mejor, así que es una pérdida de tiempo andar lamentando corbatas, lazos y pajaritas. En el caso de Jon, el que nos ocupa, seguramente tiene mucho más sentido retirar la lupa del desenlace de este torneo y ampliar el plano al conjunto de los 72 hoyos. Al hecho de haber visto a este neo profesional poniendo en jaque a buena parte del top-100 mundial desde el pitido inicial. Luchando a brazo partido con leyendas como Vijay Singh o Ernie Els y, en definitiva, creyendo ciegamente en sus posibilidades y jugando con una soltura y una determinación maravillosas.

Aún podemos ampliar un poco más el plano: reseñábamos que Hurley, un gran jugador, había sumado hasta la fecha siete puestos entre los diez primeros en 103 torneos del PGA Tour; pues bien, Rahm atesora ya tres top-10 en sólo seis torneos disputados del PGA Tour, cinco de ellos todavía como amateur, y un puesto 23º en su primer Grande. El dato se comenta por sí solo.

No debemos tener ningún recato en poner a su logro la etiqueta de legendario. Lo es desde todos los ángulos, aún más si lo miramos desde el prisma del golf español. Y no se trata de comparar antes de tiempo las enormes expectativas que recién ha abierto el joven vasco con el palmarés inhumano de Severiano Ballesteros, o con los múltiples y variados éxitos de grandes campeones como Olazábal, Sergio o Jiménez. Se trata sólo de constatar que este muchacho ya está haciendo, a día de hoy, algo que nadie hizo antes. Como en su día hizo Seve. Y Chema. Y Sergio. Como sin duda ha venido haciendo Miguel desde que cumpliera los cuarenta...

Dos grandes premios se lleva Rahm del Congressional Country Club y del torneo de Tiger Woods que van mucho más allá de la simple consolación. En primer lugar, se ha ganado una plaza para el British Open. Poco ha tardado en recuperar su derecho a estar en Troon, al que había renunciado precisamente por hacerse profesional. Y en segundo lugar, ha sumado ya algo más de 400.000 dólares en su cuenta y por tanto ha recorrido en el primer asalto bastante más de la mitad del camino para la consecución del objetivo de obtener la tarjeta del PGA Tour para la temporada 2016-17. No va a tener muchas oportunidades de rematar tan ardua tarea, pero cualquiera pone hoy en duda que lo conseguirá. Sí o sí: es la ley de Rahm.

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