Humildad, sinceridad... Así se convirtió Martin Kaymer en el número 1 del mundo
  1. Deportes
  2. Golf
protagonista del milagro de medinah

Humildad, sinceridad... Así se convirtió Martin Kaymer en el número 1 del mundo

El jugador de golf Juan Parrón cuenta la historia menos conocida del alemán, que explotó en el 2006 y cinco años después llegó a ocupar el número uno del ránking mundial

Foto: Martin Kaymer
Martin Kaymer

Diez de agosto del 2006. Vodafone Challenge en Düsseldorf (Alemania). Martin Kaymer se dispone a comenzar un torneo del Challenge Tour como invitado gracias a jugar muy bien un circuito satélite llamado EPD Tour. Estaba en un momento de confianza brutal, pues venía de haber logrado 59 golpes unas pocas semanas antes. A pesar de su humildad, estoy convencido de que él sabía que su sitio estaba con los más grandes y que una victoria aquella semana le acercaba un poco más a ello.

Después de cuatro días logró hacer 18 bajo par y se adjudicó el torneo, con lo que consiguió categoría de Challenge Tour para poder jugar lo que quedaba de temporada y la siguiente. No jugó en Suiza una semana después porque era solo para los 30 primeros y aún no tenía ranking porque exigían jugar un mínimo de seis torneos. Tras Suiza, disputó siete pruebas más para conseguir la tarjeta del Circuito Europeo con una categoría que le permitiera jugar casi todo. Ese era el propósito. Tenía que quedar entre los diez primeros del ranking, un objetivo inalcanzable para la mayoría de mortales, pero claro, en Kaymer se juntaron tres factores que todos desconocíamos entonces: un talento excepcional, una cabeza perfectamente amueblada y una confianza que estaba por las nubes después de todos los sucesos que estaban aconteciendo ese mismo año. Os dejo aquí sus clasificaciones posteriores con el resultado final en cada torneo (interés científico):

- Ecco Tour en Dinamarca: 12º con -12
- Telia Challenge en Suecia: 2º con -20
- Open des Volcans en Francia: 1º con -13
- Oki Mahou en Madrid (Centro Nacional): 4º con -12
- Kazakhstan Open: 3º con -12
- Toulouse: 3º con -13
- Apulia San Doménico (Italia): 13º con -7

En 8 torneos logró seis top 10, dos victorias y terminó con la suma de 107 golpes bajo par. Comenzó sin categoría un 10 de agosto y terminó el 21 de octubre cuarto en el orden de mérito con solo ocho pruebas disputadas y con categoría para jugar el European Tour. Increíble, pero cierto.

Tuve la suerte de jugar con él en Madrid y Kazajistán las dos primeras vueltas. También compartí algunas pruebas más del Circuito Europeo en 2007, y os puedo decir que es una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Me impactó sobre todo la humildad y madurez que transmitía siendo tan joven. Lo único que recuerdo bien de aquellas cuatro vueltas es que pegaba todas las bolas con el drive al fade (efecto de izquierda a derecha) y que los putts entre uno y ocho metros, si no entraban, faltaba muy poco. Nunca he visto meter tantos putts largos a nadie como a Martin en aquellas cuatro vueltas. Todos los putts de cuatro a ocho metros tenían la intención de querer entrar. Era increíble.

Hubo un par de cosas que me ocurrieron junto a él y que creo que merece la pena contar.

La primera ocurrió en el tee del hoyo 8 del Open de Italia de 2007. Era nuestro hoyo 17 de la segunda ronda y estábamos esperando a que se fueran los que estaban delante. Se estaba jugando ese hoyo muy lento porque era un par 3 de casi 200 metros con agua y algo de viento. Yo hice -5 el primer día y supuestamente el segundo iba a pasar el corte holgado, pero como siempre, con mis miedos a fallarlo, no jugué con la fluidez que debiera y afrontaba ese golpe sabiendo que si la tiraba al agua se me podía complicar mucho la cosa. El caso es que después de la tensa espera me dispuse a golpear y cuando le pegué empecé a decir: “Please, please. Go to the green!” Y cuando aterrizó la bola en el green miré a Martin suspirando y le dije: “¡Estaba cagado, Martin!”.

Almorzando juntos y me dijo que no entendía nada, que después de cómo había jugado la primera vuelta no comprendía cómo podía salir el segundo día con tanta incertidumbre y, sobre todo, me reconoció que lo que había pasado en el hoyo 8 le había dejado perplejo. Entendía que estuviera preocupado si hubiera necesitado un birdie para pasar, pero que estuviera en mi cabeza el agua durante esos eternos diez minutos de espera le parecía increíble.

Quiero matizar también una cosa que casi todo el mundo desconoce, para que puedan entender a qué niveles llegaba su confianza. Inició la temporada del Circuito Europeo sin patrocinadores de ningún tipo, con una bolsa completamente negra y de un tamaño más reducido que la media. No recuerdo cuándo le hice la pregunta del millón, pero sí recuerdo la respuesta: “Martin, ¿Por qué no tienes sponsor?”. Me extrañaba que no llevara la bolsa o la gorra de la marca de palos con la que jugaba, porque había primas si se jugaba bien... A lo que me respondió: “Juan, tengo la sensación de que voy a ganar un torneo este año y no quiero atarme a ninguna marca, el que quiera poner su publicidad en mi bolsa deberá pagarlo bien”. Ahí pensé que era un jugador de otro planeta. Un jugador del EPD Tour varios meses atrás, pero con la mentalidad de top mundial.

Nunca me ha sorprendido que tuviera el putt de Medinah para ganar la Ryder Cup de 2012 y que lo embocara por el centro del hoyo. Me encantó cómo contó aquella situación en el documental posterior del Milagro de Medinah. La forma en la que lo expresó es Martin en su esencia: humilde, sincero y con los pies en el suelo, a pesar de todo lo que ha logrado en tan poco tiempo. “Por supuesto tenía mucha presión, una presión que no había sentido nunca y que fue probablemente buena porque no sabía cómo manejarla. La presión era muy profunda, podía sentirla, era muy pesada, pero era algo tan nuevo que no era plenamente consciente de ella en ese momento. No pensaba en nada, sabía que ese putt era para ganar la Ryder Cup y desde un punto de vista simple era un putt muy fácil. Si te olvidabas de que estabas en la Ryder Cup, era un putt cuesta arriba y recto, había tirado putts como ese millones de veces. Si lograba concentrarme únicamente en el putt, no era tan difícil. Es recto, solo confía en el golpe y hazlo, no había opción, necesitaba meterlo para retener la Copa":

El putt de Martin Kaymer para ganar la Ryder Cup en 2012.

Tres años antes de esa Ryder me había reecontrado con él en Madrid y le había preguntado que cómo estaba llevando la fama y la gestión del éxito. Me dijo que no había cambiado nada, que todo estaba bien y que lo único que notaba diferente era el trato recibido por los demás. “Cuando eres famoso dejas de recibir críticas y todo el mundo te halaga, es difícil tener los pies en la tierra y a veces no sabes si los que te rodean quieren ser tus amigos de corazón o por tus logros, es extraño". En 2011

Su madre enfermó y falleció en el 2008. Se podría pensar que aquel acontecimiento le ha hecho no despegar jamás los pies de la tierra, pero les puedo asegurar que su condición siempre ha sido esa y su personalidad infranqueable nunca se hubiera debilitado por todos esos reconocimientos.

Lo volví a ver en enero de 2014 en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) y pude compartir la tercera jornada en el Qatar Master haciendo de caddie a Carlos del Moral. Me encantó recordar con él viejos tiempos y me encantó conocer a su caddie, Craig Conelly. Me ayudó muchísimo porque sabía que era un poco novato. Compartí experiencia con 20 caddies diferentes durante un mes y el único que me quiso ayudar y me dio consejos fue Craig. Después pude entender por qué Martin lo lleva año tras año. Es una magnífica persona además de muy buen caddie.

Espero que estos años de desconfianza por algunos cambios técnicos no le afecten mucho más tiempo y vuelva a ser aquel chico que no quiso llevar publicidad porque estaba convencido de que se saldría del mapa más temprano que tarde.

* Juan Parrón es profesional de golf, profesor en Almerimar Golf y ha escrito el libro: 'Aprende a jugar al golf en el campo'.

Más noticias en 'Tengolf':

- Cerca de medio millar de equipo en el juego Tengolf THEGAME

- La paz de Sergio García: Una reflexión tras su victoria en el Byron Nelson

Martin Kaymer Ryder Cup
El redactor recomienda