La joven promesa del golf español, Emilio Cuartero, te puede explicar la Relatividad
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eMILIO CUARTERO, UN JUGADOR QUE APUNTA ALTO

La joven promesa del golf español, Emilio Cuartero, te puede explicar la Relatividad

Emilio Cuartero nació en Lérida y es una de las jóvenes promesas del Challenge Tour. De familia sin tradición golfista, es un observador impenitente, un jugador estratega y prudente

Foto: Emilio Cuartero, en The Amateur Championship de 2014 (FOTO: Ten-golf)
Emilio Cuartero, en The Amateur Championship de 2014 (FOTO: Ten-golf)

No es que hayamos hecho la prueba, pero a buen seguro que si entras en el comedor de jugadores de un torneo cualquiera del circuito europeo o americano y preguntas por la Teoría de la Relatividad, serán muy pocos los que podrán explicarla. Aquí os vamos a presentar a uno que sí puede. Se llama Emilio Cuartero, nació en Lérida y es una de las jóvenes promesas del Challenge Tour. De familia sin tradición golfista, es un observador impenitente, un jugador para quien los triunfos, hasta ahora, han supuesto a la larga más palos que alegrías. Estratega y prudente, incluso en la carretera, conduce su vida hacia el éxito.

Aunque quizá él nunca lo haya oído, debió pillarle muy pequeño la famosa campaña publicitaria, Emilio es un 'JASP' -Joven Aunque Sobradamente Preparado-, en este caso para llegar lejos siguiendo los pasos de sus ídolos. ¿Pero qué ídolos? "Hay un puñado de jugadores de los que sacaría lo mejor de cada uno, pero aún no he encontrado al golfista completo al cien por cien, el que me gusta técnicamente no me parece que su actitud en el campo sea un ejemplo... y viceversa". Llegó al Challenge Tour el año pasado, con 23 años dispuesto a comerse el mundo. "Quería ganarlo todo y me llevé una buena colleja por no llegar al European Tour, pero ahora estoy absolutamente feliz de jugar el Challenge este año". Sin duda, una lección de madurez como otras muchas que ha recibido en su vida golfista.

El relato de Cuartero no tiene desperdicio. "Mi primera temporada en el Challenge, a pesar de las frustraciones que pude tener, ha sido una experiencia buenísima de la que no me arrepiento para nada; aprendí muchísimo, pero sobre todo recordé cosas que me enseñaron cuando estaba en la Blume, con Salva Luna, Paco y Óscar del Río (los entrenadores) sobre estrategia, alimentación, gestión en el campo, cosas que con dieciséis o diecisiete años no di tanta importancia y que ahora, años después, he visto clarísimas". Y es que ya saben, un chaval de 16 años que vive entregado al golf, gana torneos y le llevan en palmitas, sabe más del mundo más que nadie y poco tiene que aprender de las lecciones que intentan darle sus mayores. ¿Quién no ha sido adolescente?

Era muy joven cuando obtuvo su primer gran éxito y le costó digerirlo. "En aquella época jugué un torneo importante, el British Boys de 2007 y sin esperármelo gané. Pensé que yo era la leche y aquello me hizo más mal que bien. Me hizo creerme lo que no era, es decir, lo que aún a día de hoy me queda tiempo para llegar a ser", explica. Tras pasar por la Blume, se marchó a una universidad americana, un cambio radical que tampoco fue fácil de asumir.

"El comienzo fue muy duro. Estaba lejos de mi familia y no sabía hablar muy bien inglés. Además, en mis años en la Blume no supe gestionar bien los estudios y el entrenamiento en el campo de golf, no era un buen estudiante y cuando llegué a Estados Unidos lo pagué caro. Por si fuera poco, por mucho que me pusieron sobre aviso, me costó muchísimo adaptarme al frío que hace en Missouri. Como estaba nevado no podíamos entrenar y no hacía más que estudiar, no me acostumbraba. El punto de inflexión llegó en 2010, ni estaba estudiando ni jugando bien, así que me replanteé la situación y me dije: organízate y disfruta. Céntrate, empieza a entrenar, recupera tu juego y, sobre todo, aprovecha cada minuto de esta experiencia. Volví a Estados Unidos, jugué el primer torneo de la Universidad y lo gané. Algo había cambiado. En mi tercer y cuarto año en Missouri recibí la distinción de Academic All American, título de reconocimiento académico. Eso fue una confirmación brutal de mi planteamiento. Me di cuenta de que todo éxito se basa en organización y disciplina",señala convencido.

Los entrenadores que le han marcado

Con el tiempo, Emilio ha sido plenamente consciente de cómo han influido en su formación sus entrenadores y las personas que ha tenido más cerca. "A lo largo de mi vida jugando al golf, ha habido entrenadores que me han marcado y de todos he aprendido algo que aún recuerdo. De Salva Luna todo lo que aprendí en la Blume; en Estados Unidos tuve un entrenador buenísimo, Leroux, que siempre me decía 'Emilio, no tengas miedo a ser diferente'. Ahora entreno con Román Tayá, que me hace creer en mí, junto con Joan Solé y Lourdes Carrascón". A todos les debe algo y lo sabe. No sólo lo dice para quedar bien. En todos estos años, Cuartero ha sufrido una profunda transformación como jugador. “Cuando estaba en la Blume era muy agresivo, con todo lo que eso conlleva; pegador, tiraba siempre los putts a meter, y la actitud en el campo cuando las cosas no iban bien, no era la mejor. Ahora he bajado las revoluciones, soy más prudente, observador...".

Si mantienes una conversación normal con Cuartero, de cualquier tema que no sea golf, realmente es imposible detectar que estás antes un golfista. Porque aunque él se define a sí mismo como un gran observador, tiene otra virtud, y es que sabe escuchar y sabe de quién aprender. Nunca olvidará la frase de Txomin Hospital, veterano profesional español que juega ahora mismo el Senior Tour. "Emilio, no dediques el cien por cien de tu vida al golf, crece como persona". Y eso es lo que intenta cada día. "Me apasiona leer artículos de historia, de la Guerra Mundial, me interesa muchísimo saber lo que pasó para saber a dónde vamos. He visto un documental fascinante de Einstein y su Teoría de la Relatividad y estoy impresionado. Influye realmente en todo. El golf es pura física. También me gusta ver debates, aunque no me gusta nada la política, pero sí quiero entenderla. Quiero comprender cómo puede ser que las mismas personas en el mismo sitio, para unas todo esté fatal y para otras todo esté fenomenal. Me gusta informarme y tener mi propia opinión porque no me gusta ser el típico deportista que sólo habla de su deporte y que, cuando se habla de otras cosas, se queda callado porque son temas que no le interesan. Yo no soy así", asegura.

¿Sus ídolos? Sus padres

Cuartero tiene sus propios referentes. Aquí no duda. "Mis ídolos, sin duda alguna, son mis padres. Si hay alguien de quien he aprendido en esta vida y a quien admiro es a ellos, que me han enseñado a valorar todo; la suerte de poder estudiar en América, los éxitos, los fracasos, y me han ayudado a tomar decisiones importantes. Siempre les consulto. Me han enseñado a no rendirme y a disfrutar de lo que hacemos tanto yo como mi hermana Cristina, que tiene 12 años y hándicap 12, y que cuando me descuido me gana en algunos campeonatillos de putt", señala con una sonrisa.

Prudencia, estrategia y observación serán una vez más sus máximas para esta temporada, que afronta, según él, sin objetivos: "El año pasado me propuse ganar tres torneos, después quedar entre los 15 primeros del Challenge, más adelante ganar un torneo… y no conseguí ni uno de ellos, menos mal que al final mantuve la tarjeta del Challenge Tour. Este año no tengo ningún objetivo, nada más que mejorar, mejorar como jugador, mejorar mi porcentaje de greenes en regulación, de recuperaciones, las distancias, mejorar físicamente, la alimentación…. Si gano algún torneo. estaré encantado y si no, no pasa nada, mi objetivo este año no está en los resultados". La materia, el espacio y el tiempo son tres elementos interconectados entre sí, decía Einstein; esos mismos elementos son los que Emilio sabe que algún día conectará para lograr el éxito en el Challenge Tour.

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