El nuevo mesías es Jordan Spieth
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agónico triunfo en el us open

El nuevo mesías es Jordan Spieth

El ganador más joven de Masters y US Open de siempre, el jugador más joven en ganar dos 'majors' desde Gene Sarazen en 1922; el sexto de la historia que gana el mismo año el Masters y el US Open

Foto: Spieth es el jugador más joven en ganar el Masters y el US Open (Reuters)
Spieth es el jugador más joven en ganar el Masters y el US Open (Reuters)

Tres metros separaban a Dustin Johnson de un final glorioso. Tres metros tenía su putt de eagle. Tres metros fabricados con el sello DJ: drive descomunal al centro de la calle y hierro 5 de libro al green del hoyo 18. Tres metros. Nada más. Un suspiro. Menos que un tiro libre de baloncesto. Casi la cuarta parte de un penalti de fútbol. Menos de la mitad de una pena máxima en balonmano.

Tres metros para ganar el US Open. Para una victoria merecida. Nadie jugó mejor de jueves a domingo en Chambers Bay. Pero claro, había un detalle con el que no contó y que hizo saltar por los aires su bella historia. Enfrente, esperando su error, estaba Jordan Spieth, el nuevo mesías del golf, uno de esos jugadores que salen cada tantos años y que están llamados a hacer historia.

Tres metros tenía Dustin Johnson y tres putts hizo. De golpe y porrazo se quedó sin victoria y sin desempate. El dueño del trofeo era Jordan Spieth, que no daba crédito, que recibía abrazos de felicitación atropellados y sin respuesta. No sabía quéhacer. No sentía que debía celebrar aquello. Se quedó en estado de shock y tardó en reaccionar más de un minuto.

El desenlace del US Open fue extraordinario. La última hora del torneo se convirtió en una patata caliente que fue pasando de mano en mano. Nadie quería cogerla. Primero se la quitó de encima Branden Grace, que llegó al tee del hoyo 16 empatado con Jordan Spieth y mandó su madera 3 a las vías del tren. El sudafricano, sólido como una roca durante todo el día, descarriló en el peor momento. Fuera de límites, doble bogey y fuera del torneo. Al mismo tiempo, Spieth lograba un birdie marca de la casa. Embocaba un putt de ocho metros con una caída descomunal de izquierda a derecha. En realidad, la acarició hasta el hoyo. En un visto y no visto pasó de estar empatado en cabeza a salir al hoyo 17 con tres golpes de ventaja. Tenía el US Open en el bolsillo.

Sin embargo, si algo ha dejado bien claro este major a lo largo de su historia, y concretamente Chambers Bay esta semana, es que el drama aguarda en cada esquina. Spieth falló su golpe de salida en el hoyo 17 y terminó firmando un cruento doble bogey tras fallar un putt de poco más de un metro. Abrió una puerta que parecía cerrada a cal y canto. Incluso Louis Oosthuizen, que rubricó un final de éxtasis, con seis birdies en los últimos siete hoyos, vio de repente que su -4 podía valer para ganar o, al menos, para jugar el desempate.

Todo se decidió en un hoyo

Lo que parecíafiniquitado no lo estaba. Spieth salió al hoyo 18 con -4 yempatado con un Oosthuizen,que veía ya el juego por la televisión y con un golpe de ventaja sobre Grace, que se retorció de dolor al comprobar que su putt de birdie en el 17 se quedaba asomado al hoyo. Al mismo tiempo, Dustin Johnson, que había visto cómo el US Open se le escapaba entre los dedos tras varios putts cortos fallados, acogía con los brazos abiertos la nueva oportunidad de ganar que le brindaba el destino. Un destino que en ese momento tenía la cara de un señor amable.

Johnson pegó un tirazo descomunal en el 17 y logró el birdie. Se puso también -4. Todo se decidiría en el 18, el hoyo más criticado de Chambers Bay. Irónico. La USGA decidió felizmente que se jugara como par 5. Qué acierto. Qué espectáculo. Spieth, como si el doble bogey del 17 no fuera con él, se sacó de la manga una madera 3 sensacionaly se dejó una opción de eagle más que razonable de cuatro metros y medio. Era el final soñado para el nuevo ídolo del público norteamericano. Sin embargo, Spieth falló, acabó con birdie y volvió a dejar la puerta abierta a Dustin Johnson. El resto de la historiaya la conocen. Éxtasis y tragedia. Gloria para el elegido y drama para Johnson.

Broche espectacular para un US Open que constata el enorme futuro y presente que tiene el golf. Fue un domingo donde brillaron los mejores, empezando por Rory McIlroy y Adam Scott, que protagonizaron los ataques más contundentes viniendo desde atrás y que estuvieron realmente cerca de causar un estropicio a los líderes. Larga vida al US Open.

Jordan Spieth, 21 años, se abre paso a codazos en la historia del golf. Su nombre se entremezcla con los más grandes de todos los tiempos. Es el ganador más joven del US Open desde Bobby Jones en 1923. Es el ganador más joven de Masters y US Open de siempre. Es el jugador más joven en ganar dos majors desde Gene Sarazen en 1922. Es el sexto de la historia que gana el mismo año el Masters y el US Open, después de Tiger Woods, Jack Nicklaus, Arnold Palmer, Ben Hogan (dos veces) y Craig Wood. Y lo que es más importante: sigue en la carrera para conquistar el Grand Slam, los cuatros grandes, algo que nadie ha conseguido en el golf moderno. Y claro, como es el elegido, la siguiente parada no podía ser otra: el Old Course de St Andrews, la cuna del golf, el escenario el próximo mes del Open Championship.

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