La cara más ingrata del golf

Cómo ir a disputar un torneo de élite y volverte a casa sin pegar ni una bola

Álvaro Velasco viajó a Sudáfrica para disputar el Alfred Dunhill Championship, primer torneo del circuito europeo y tuvo que regresar a España sin pegar ni una bola...

Foto: Álvaro Velasco, durante el torneo de golf de Dubai (EFE)
Álvaro Velasco, durante el torneo de golf de Dubai (EFE)

El golf profesional de élite esconde algunas situaciones cargadas de incertidumbre. Álvaro Velasco, profesional español, viajó hasta Sudáfrica el pasado mes de diciembre para disputar el Alfred Dunhill Championship, primer torneo de la temporada 2015 del circuito europeo, y tuvo que regresar a España sin pegar ni una bola... Ni una bola en competición, se entiende. El sistema de entrada en un torneo profesional del European Tour se resuelve por categorías, que a su vez se establecen según los méritos de cada jugador, sobre todo en la temporada precedente. Y la de de Velasco este año es realmente frágil: pertenece a la categoría 16ª, que engloba, entre otros, a quienes terminaron entre los puestos 16º al 30º en el ranking del Challenge Tour de 2014. Hablando en plata: dependes de cuántos jugadores de las categorías anteriores se apunten al torneo para ver si tienes entrada en una nómina cerrada de participantes (normalmente, nunca más de 156). 

En el caso del citado Alfred Dunhill, Velasco se había quedado en una posición de primer reserva, o lo que es lo mismo, a las puertas. En una situación así dependes del azar puro y duro. O siendo aun más concreto: dependes de que uno de tus compañeros se lesione (o no supere una lesión, unas molestias o algún tipo de enfermedad) en los días previos al torneo, que comienza el jueves. Tú decides si viajas o no a principios de semana y, si de hecho te desplazas, debes aguardar pacientemente durante los días previos e incluso esperar a que salgan todos los partidos de la primera jornada, por si alguien se retira a última hora. En este caso, Velasco estuvo al pie del cañón y no tuvo suerte, así que cogió sus bártulos y ese mismo día cambió su vuelo y viajó de vuelta a España.

"En una situación así yo tengo calculado que el primer reserva acaba entrando en un cincuenta por ciento de las veces. Me la jugué porque el torneo era muy bueno, con buenos premios, y porque en este caso el campo donde se juega me gusta... Y no me salió", explica el jugador. El trastorno es considerable: evidentemente todos los gastos (vuelos, hoteles...) corren a cuenta del jugador y resulta frustrante tener que regresar sin haber podido defender tu 'salario' desde el tee. A día de hoy se encuentra en una situación parecida, mirando al Open de Sudáfrica, cita con la que se retoma la competición en 2015 y que se juega la próxima semana. Se ha quedado fuera y tiene por delante dos jugadores reservas... En este caso se dará de plazo hasta el mismo lunes para ver si se han producido algunas bajas por las causas que sean y ha entrado directamente en el torneo. De lo contrario, no viajará.

En una situación similar se encuentran otros tres jugadores españoles esta temporada, todos dentro de la citada categoría 16: Antonio Hortal, Carlos del Moral y Nacho Elvira. Aunque ellos tienen una situación un poco más desahogada, pues dentro de la propia categoría existe un orden y ellos están mejor situados (los tres, de hecho, tienen ya confirmada su entrada en el Open de Sudáfrica de la semana que viene, del mismo modo que pudieron jugar el Alfred Dunhill).

Como es lógico, cada semana hay un grupo de jugadores que se encuentra en esta situación. Sin duda es una de las partes menos glamurosas de una profesión mucho más dura e incierta de lo que parece, sobre todo por los gastos que acarrea. "He calculado que este año a lo mejor puedo entrar en un máximo de quince torneos del circuito europeo con esta categoría. El problema es que tienes que estar siempre pendiente de si entras o no, y eso afecta directamente a tu manera de programar los entrenamientos, por ejemplo, porque todo está en el aire", cuenta Velasco.

A partir de aquí, es cierto que el golf es el deporte menos previsible de todos, para lo malo y para lo bueno. La igualdad extrema que existe hace posible casi cada año que algún jugador en situaciones límite como la descrita consiga dar la campanada y hasta gane un torneo el domingo habiendo iniciado la semana como primer reserva. Uno de los casos más impactantes de las últimas temporadas, aunque no es exactamente igual, fue el de el español Pablo Larrazábal, que ganó en 2008 uno de los torneos más prestigiosos de la temporada, el Open de Francia, después de meterse en el evento a través de un torneo previo de clasificación, ya que no tenía entrada directa. Su trayectoria profesional dio un giro de 180 grados a partir de ese momento. Hay ejemplos de 'pelotazos' aún más sonados: Lucas Glover, en 2009, o Michael Campbell, en 2005, ganaron el US Open ni más ni menos, uno de los cuatro Grandes, llegando a través de las previas.

Más noticias en ten-golf.com
 
 
Golf
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios