las claves de su buen momento

El Alcorcón, el familiar líder de Segunda que gobierna un belga con paz y buen rollo

La revelación de la Liga 123 tiene solo dos foráneos en nómina, el quinto presupuesto más bajo y un dueño obsesionado con promover la hermandad entre aficiones y erradicar la violencia en el fútbol

Foto: Formación del Alcorcón previa a su último encuentro liguero, frente al Elche. (Foto: Prensa AD Alcorcón)
Formación del Alcorcón previa a su último encuentro liguero, frente al Elche. (Foto: Prensa AD Alcorcón)

"Hasta el último minuto del último partido" es el grito de guerra que preside el ingreso al césped de Santo Domingo desde los tiempos de Anquela y aquel histórico 4-0 al Madrid de Pellegrini que situó en el mapa del balompié planetario a la Agrupación Deportiva Alcorcón. Ese ‘You’ll never walk alone’ alfarero con aroma cholista (aunque parido antes de que Simeone aterrizara de vuelta en el Calderón) inspiró el pasado domingo a la versión 2.0 de una escuadra que estiró hasta el estertor del envite frente al roqueño Elche su sueño de alcanzar la cima de la Liga 123 en solitario, para sorpresa de Málaga, Granada y Deportivo, las tres grandes vedetes de ese escarpado Everest en el que se ha convertido la categoría de plata en el último trienio.

"Humildad, esfuerzo, mucho trabajo y disfrutar cada semana. Hay que seguir por ese camino. Intentamos ser un equipo competitivo, un grupo, una piña, hacer un esfuerzo solidario entre todos, que no es fácil. Estoy tremendamente orgulloso del esfuerzo de mis jugadores". De esta guisa definía Cristóbal Parralo las constantes vitales del flamante líder de Segunda, mítico club de la zona sur de Madrid al que ni un limitado presupuesto (el quinto más bajo de la categoría) o haber eludido el descenso en la jornada final de los dos últimos ejercicios está impidiendo soñar con cotas para las que, 'a priori', no estaba predestinado.

Sito a escasa distancia del lugar en el que Andrés Torrejón, otrora alcalde de la vecina Móstoles, declarara la guerra a Napoleón allá por 1808, el Municipal de Santo Domingo es mucho más que un inabordable reducto en el que ya han claudicado hasta la fecha Deportivo, Granada, Mallorca u Oviedo, entre otros. Es el ágora en el que conviven sus diez peñas oficiales (El Crono, Corazón Amarillo, Puchero, El Foro, Santo Domingo, Valderas, Esteban Márquez, Petaka, Orgullo Alfarero y Lateral Amarillo), seguidores, simpatizantes y jugadores en un clima de buen rollo que persigue fidelizar a todo aquel que se anima a enfilar hasta el final la interminable Avenida de Pablo Iglesias.

Roland Duchatelet, propietario del Alcorcón desde el año 2014, antes de un partido del equipo madrileño. (Foto: Prensa AD Alcorcón)
Roland Duchatelet, propietario del Alcorcón desde el año 2014, antes de un partido del equipo madrileño. (Foto: Prensa AD Alcorcón)

Detrás de los goles de Juan Muñoz, las paradas de Dani Jiménez y últimamente Raúl Lizoain, su impenetrable zaga (solo ha recibido seis goles en 14 partidos), la jerarquía del incombustible Laure o el hecho de ser el único conjunto en las ligas del 'top five' europeo que no ha visto vulneradas sus redes durante el primer acto, subyace la filosofía vital de Roland Duchatelet (Merksem, 1946), el multimillonario belga que se hizo en 2014 con las riendas de una entidad estrechamente ligada al pasado alfarero de Alcorcón, localidad que cobró fama en el medievo por la fabricación artesanal de pucheros.

“Desde su llegada, Roland se ha preocupado mucho en que Santo Domingo sea un lugar de confluencia para nuestra gente desde la previa, durante el juego y en el pospartido. Su pretensión es que la ADA sea algo más que venir a ver un partido de fútbol. Que sea un lugar de reunión donde compartir momentos, sean buenos o malos. Entre todos nos esforzamos en acercar el club al aficionado, para que seamos una auténtica familia”, apunta el jefe de prensa, Fidel Castrejón.

'Fan zone' para hermanar aficiones

Su particular ética de la vida y su afán por erradicar la violencia en el deporte llevaron a su propietario a promover, nada más plantar bandera en Santo Domingo, la creación de una ‘fan zone’ para los partidos en los que el Alcorcón actúa como local. El club monta una carpa en la rampa de acceso a la Puerta 2 del estadio, donde desde una hora antes del pitido inicial pueden confraternizar aficionados de los dos equipos escuchando buena música, comiendo, bebiendo e incluso participando en los diferentes concursos, sorteos o yincanas que diseñan en el departamento de márketing.

Embarcado desde hace décadas en la lucha porque se equiparen los derechos de la mujer, Duchatelet se marcó como uno de sus objetivos prioritarios potenciar el fútbol femenino dentro del club. No en vano, su último gran logro ha llegado esta misma temporada con la creación del equipo senior de mujeres, cuya meta final no es otra que alcanzar a medio plazo la Liga Iberdrola.

La 'fan zone' alcorconera es un punto de encuentro de aficionados de ambos equipos antes de los encuentros. (Foto: Prensa AD Alcorcón)
La 'fan zone' alcorconera es un punto de encuentro de aficionados de ambos equipos antes de los encuentros. (Foto: Prensa AD Alcorcón)

La impenitente pasión que este ingeniero septuagenario profesa por la redonda desde su juventud, amén de disponer de la mayor fortuna del BENELUX, le han llevado a coleccionar equipos por media Europa: a día de hoy controla también el Sint Truiden de su país, el Ujpest FC húngaro y el Carl Zeiss Jena en Alemania. Por el camino se deshizo del Standard de Lieja, uno de los grandes de Bélgica, y más recientemente del Charlton inglés.

Pero Duchatelet no es Abramovich, ni mucho menos Florentino. Diametralmente opuesto a la práctica del ordeno y mando, el belga delega el día a día de sus clubes en personas de su más entera confianza. Sin injerencias de ningún tipo. Mientras que el Sint Truiden lo preside su mujer, Marikje Hofte; o su hijo Roderick gestiona el Ujpest; en el Alcorcón son Ignacio Legido y Enrique Pérez, a la sazón presidente y director general respectivamente, quienes toman las decisiones más relevantes. Sin olvidar a David Navarro, el director deportivo y el gran culpable de que Cristóbal Parralo llegara el pasado verano al banquillo del conjunto amarillo.

Aunque no se deja ver mucho por el sur de la capital, el bueno de Roland está al tanto de todo lo que acontece de puertas adentro del Santo Domingo. Y está encantado con algunas iniciativas que ha implementado el club durante el presente ejercicio, caso del ‘media day’, jornadas de puertas abiertas para los medios que cubren habitualmente la información del equipo en las que pueden sentarse y charlar sin premura de tiempo con el presidente, el director deportivo, el entrenador o algún jugador de la primera plantilla.

'Fiebre Amarilla', un podcast con tirón

Del mismo modo, el programa radiofónico ‘Fiebre Amarilla’, ahora en formato podcast, que se puede escuchar a través del sitio web del club, está sirviendo para que los 3.100 abonados y miles de incondicionales del equipo allende los mares puedan conocer el lado más humano de sus futbolistas, descubrir que el extremo Borja Galán está a punto de acabar la carrera de criminología, que los hijos de Carlos Bellvís se van cada noche a la cama vestidos con el traje de juego de su padre o echar unas risas con anécdotas como la que vivieron este verano en Madrid Rodas, Gavilán y Víctor Casadesús, cuando les impidieron entrar en un restaurante a cenar porque el mallorquín calzaba unas chanclas, lo que movió a Gavilán a entrar en una tienda a comprar unos zapatos al delantero.

"Llevamos ya 17 programas y la verdad es que está teniendo una gran aceptación entre los seguidores. En cada edición contamos con un jugador de la primera plantilla y lo curioso es que son ellos mismos quienes se nominan para venir al siguiente, dejando en el tintero una pregunta que el elegido deberá responder a la otra semana”, explica Castrejón, a la sazón también la voz que anuncia los cambios y canta los goles alfareros durante los duelos.

En la 'fan zone' del Alcorcón también ha sitio para los niños. (Foto: Prensa AD Alcorcón)
En la 'fan zone' del Alcorcón también ha sitio para los niños. (Foto: Prensa AD Alcorcón)

Con un tope salarial de apenas cinco kilos y solo dos extranjeros en nómina (el argentino Esteban Burgos y el mauritano Aly Abeid), dar con la fórmula de la Coca-Cola en este irredento Alcorcón es más sencillo de lo que parece. "El vestuario. Es uno de los mejores en los que he estado; no solo porque hay grandes jugadores, sino porque hay grandes personas. Hay un rollo muy familiar", confiesa el veterano David Fernández, uno de los bastiones del eje defensivo.

Para cerrar el círculo, dos hombres tranquilos a los mandos, Cristóbal y su inseparable Javier Manjarín, han sabido ajustar adecuadamente las teclas del once que cinceló Julio Velázquez desde la sencillez y la normalidad. "Es un entrenador muy exigente, pero siempre te pide lo que puedes dar. El error está permitido, pero la reacción ante ese error debe ser inmediata. A nivel personal, Cristóbal es un trozo de pan", comenta Borja Galán, probablemente el integrante del plantel que mejor le conoce tras coincidir dos años en el filial del Dépor.

El compromiso de ambos técnicos con la entidad alfarera y sus ganas de seguir creciendo con el equipo quedaron de manifiesto dos fines de semanas atrás cuando, tras regresar a Madrid bien entrada la madrugada después de batir al Lugo, hicieron acto de presencia a media mañana, sin apenas dormir, en el Cerro del Espino para ver el Atlético B-Salmantino. El mercado de invierno está a la vuelta de la esquina y hay que estar preparados por lo que pueda suceder en enero.

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