no fue inscrito en la liga de fútbol

Al Real Murcia de Samper le estalla la burbuja hinchada en la época de Clemente

El Real Murcia vive uno de los peores momentos de su casi centenaria historia. Ya ha estado al borde del precipicio otras veces, pero ahora parece definitivo

Foto: Jesús Samper y Víctor Alonso, en una rueda de prensa.
Jesús Samper y Víctor Alonso, en una rueda de prensa.

El Real Murcia vive uno de los peores momentos de su casi centenaria historia. En otras situaciones pasadas, el club pimentonero ha sufrido para seguir siendo parte importante del fútbol español. Ya ha estado al borde del precipicio, del final, pero siempre ha sabido salir adelante. Pero el varapalo de la Liga de Fútbol Profesional, que dijo que no cumplía los requisitos para ser inscrito en Segunda División, puede ser tan mortal como el ademán del verdugo que desciende el hacha sobre el cuello del condenado. La burbuja creada por Jesús Samper y su directiva estallará si el próximo jueves se confirma su descenso, y su posible disolución.

No sería la primera vez que el Real Murcia desciende a Segunda B y sale adelante. En los últimos 20 años, los granas han estado en dos etapas distintas en la categoría de bronce y siempre salieron. Fueran motivadas por malas temporadas deportivas o por descensos administrativos, el club siempre resurgía. Incluso, durante los años 90, jugó por primera vez y única en su historia en Tercera División. De hecho, fue el propio Jesús Samper el que logró sacar del pozo de la Segunda B al club en el año 2000, después de que al inicio de la temporada adquiriese el 94% de las acciones a través del grupo del que es dueño, Santa Mónica Sports, empresa que poseía los derechos de la Selección Española de Fútbol hasta 2013, cuando la RFEF rescidió el contrato porque le debían 14 millones. Joaquín Romeu era el presidente cuando el zurdazo de Pepe Aguilar en Granada ponía al Murcia en la categoría de la que es rey, Segunda.

No es extraño que durante algún partido en la Nueva Condomina, como ya pasaba en el vetusto estadio homónimo, se oigan animosos coros de la afición en contra de Jesús Samper y su directiva. Nunca se ha cuajado una gran relación entre el respetable grana y el jefe supremo del club, puesto que se le consideraba un especulador que llegó a Murcia con la única intención de enriquecerse a costa de sus proyectos urbanísticos, los cuales incluían,  por cierto, el nuevo estadio, un centro comercial, una ciudad deportiva y una zona residencial. Las dos primeras se realizaron en la pedanía de Churra, cerca de la autovía de Alicante; las otras dos siguen siendo sólo promesas vacuas.

José Manuel Aira, nuevo entrenador del Real Murcia, en la Nueva Condomina (EFE).
José Manuel Aira, nuevo entrenador del Real Murcia, en la Nueva Condomina (EFE).

Si bien es cierto que algunas gestiones deportivas e institucionales no han sido las idóneas, como presidente murcianista Samper consiguió en su momento salvar a la entidad y devolverle un nombre dentro del fútbol español, algo que tras el descenso a Tercera de 1995 parecía ya imposible. Junto a su inseparable hermano Juan Antonio, Jesús Samper devolvió la ilusión al murcianismo con dos ascensos a Primera División en los años 2003 y 2007, sin conseguir en ninguna de las dos ocasiones mantener al equipo en la máxima categoría del fútbol español. El aficionado pimentonero recuerda con cariño el ascenso con David Vidal, con el gol de José Luis Acciari al Levante, quizás porque no se esperaba. El Real Murcia ganó la Segunda División con solvencia con una plantilla a base de jugadores españoles y muy trabajadores, pero no fue aquél en el que Samper lo apostó todo.

En 2003, el Real Murcia subió pero no tenía infraestructuras para acoger partidos de Primera División. La Condomina era un estadio muy desfasado, donde la mitad del público se sentaba sobre cemento y no sobre asientos, donde el marcador no tenía vídeo y donde las salidas eran ratoneras. En 2006, la Nueva Condomina, un estadio de cuatro estrellas y de los más modernos de España, estaba casi listo. Por ello y para estrenar tal magnífico recinto, Samper quiso devolver al club a la élite. Se apoyó en su poder financiero para hacer contratos muy por encima de la media de Segunda. Se trajo de Primera a jugadores con experiencia como Iván Alonso, Antoñito, Antonio Notario, Carlos Aranda, Jofre Mateu y Paco Gallardo, manteniendo a ídolos de la afición y fundamentales en la historia reciente grana como Juanma Valero, José Luis Acciari y Richi Pérez de Zabalza.

Fernando Baiano, en un partido de Liga contra el Sevilla (EFE).
Fernando Baiano, en un partido de Liga contra el Sevilla (EFE).

El ascenso, algo casi obligado con tal plantilla, llegó en Ponferrada. Desde que Iván Alonso marcó el tanto definitivo, Samper ya pensaba en el futuro, en el asentamiento en Primera y quiso conformar una plantilla de altos vuelos. Se produjeron los dos fichajes más caros de la historia del Murcia, y los dos fueron delanteros. Fernando Baiano le costó 5 millones al club de Samper, mientras que por Henok Goitom pagaron 3 millones al Udinese. El brasileño, además, cobraba 1’8 millones de euros. Llegaron también jugadores de la talla de Pablo García, al que la mayor ficha recibida en Murcia le convenció para preferir la capital del Segura en vez de Osasuna, Álvaro Mejía, Curro Torres y Fabián Carini. Es decir, un gran desembolso que se convirtió en un gran desastre.

El inicio del equipo fue magnífico y a mitad de temporada se encontraba noveno, en una posición muy tranquila dentro de Primera División. Pero la racha se cortó y empezó a caer hasta que Lucas Alcaraz, el entonces entrenador, fue sustituido por Javier Clemente. Otro gran desembolso en el salario del vasco, que por números, fue uno de los peores entrenadores de la historia del Real Murcia. No evitó el descenso y, después de renovar, estuvo cerca de descender a Segunda B después. Además, se cargó a las vacas sagradas: Cuadrado, Juanma, Richi y Acciari se marcharon.

Ese despilfarro no obtuvo la recompensa que se esperaba. Samper quería acomodarse en Primera y lo único que obtuvo fue una deuda que todavía ahora está arrastrando y que podría acabar con la entidad que preside. Tras aquel desastre, Jesús Samper dimitió, pero nunca se fue. Los gestores que entraron entonces echaron a Clemente y entraron en concurso de acreedores. Juan Guillamón, presidente sustituto, duró sólo 48 días en el cargo y tras unos días, Samper compró otro paquete de acciones y recuperó el control, siendo José Ángel Serantes el presidente. Al año siguiente, el club descendió a Segunda B con aquel sufrido penalti en Girona en el minuto 93.

En esa división, Samper volvió a la presidencia para rescatar al club y lo consiguió en apenas un año de la mano de Iñaki Alonso. El técnico vasco salvó al equipo con cierta tranquilidad en Segunda y un año después, el Murcia descendió y se salvó a la vez con una semana de diferencia. El 2 de junio, los granas ganaban en el Rico Pérez al Hércules pero aun así consumaban su descenso de categoría. Sin embargo, la LFP quitó la licencia al Guadalajara por irregularidades en su ampliación de capital y se abría el cielo para los murcianos. Aun así, era el Huesca el más beneficiado, puesto que estaba por encima de los pimentoneros en la última jornada. Sin embargo, los oscenses empataron en Huelva contra el Recreativo y el Real Murcia venció por 1-0 a la Unión Deportiva Las Palmas, salvándose.

Ahora, después de estar a apenas dos partidos de subir a Primera División, están muy cerca de descender a Segunda B. Y todo ello después de que desde la LFP transmitieran al club que en principio no habría problemas para su permanencia en Segunda. De hecho, hace días que Samper transmitió al murcianismo que había llegado a un acuerdo con Hacienda para  aplazar el pago de la deuda; incluso anunciaron que habían pagado todo lo debido a los futbolistas que habían denunciado impagos. Es decir, todo parecía solucionado. Todo, menos los ratios de cumplimiento financiero. Aun así, la directiva confía en llegar todavía a un acuerdo con la LFP, aunque es muy poco probable.

El ayuntamiento de Murcia, mientras, está haciendo gestiones para lograr la permanencia del equipo en Segunda. Después de tener conocimiento de la situación del club a través del presidente y dueño de la entidad, Jesús Samper, el equipo de Gobierno local señala en un comunicado haber iniciado su mediación con la LFP por medio del alcalde, Miguel Ángel Cámara, y el concejal de Deportes, Miguel Cascales. Destaca, asimismo, que en esa mediación también intervienen el secretario de Estado y presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal, y el presidente de la Federación de Fútbol de la Región de Murcia, José Miguel Monje.

Se trata de convencer a la LFP de que acepte los acuerdos que ha adquirido Samper con Hacienda para que se aplace el pago de la deuda que tiene el club con el erario público, de unos 13 millones de euros. Esto "evitaría dejar fuera del fútbol profesional a un club histórico y con sede en la séptima ciudad de España", ha apuntado el ayuntamiento.

Segunda división
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