triunfo ante el jaén (1-0)

El Deportivo de la Coruña confirma su ascenso a Primera un año después

Un solitario tanto de Carlos Marchena ante el Jaén devuelve a la élite a un histórico de nuestro fútbol que logra su segundo ascenso en apenas tres años

Foto: Marchena celebra su gol ante el Real Jaén junto a sus compañeros Diego Ifrán y Bryan Martín Rabello. (Efe)
Marchena celebra su gol ante el Real Jaén junto a sus compañeros Diego Ifrán y Bryan Martín Rabello. (Efe)

El fútbol gallego está de enhorabuena. Tras cosechar dos descensos en los últimos tres años, el último el pasado curso, el Deportivo de la Coruña regresa a Primera División. Era cuestión de tiempo y, pese a los dos empates y tres derrotas en las cinco últimas jornadas, el momento terminó llegando. Valía la victoria, el empate incluso la derrota del Sporting en la Romareda (algo que no se produjo). Mejor lo primero y alejar cualquier tipo de duda. Un solitario tanto de Carlos Marchena ante el Real Jaén (1-0) daba los tres puntos al Deportivo de la Coruña, certificando el ansiado ascenso del equipo coruñés una jornada antes del final de curso. De esta manera, los coruñeses acompañarán al Eibar como segundo equipo ascendido de manera directa, evitando así la angustia que supondría disputar el agónico playoff de ascenso.   

Se trata del duodécimo de su centenaria historia después de los cosechados en 1940-41, 1945-46, 1947-48, 1961-62, 1963-64, 1965-66, 1967-68, 1970-71, 1973-74, 1990-91 y 2011-12. El equipo coruñés vuelve a la élite de la mano de un grande como Fernando Vázquez, que cogió las riendas del Deportivo la temporada pasada cuando ya parecía condenado al descenso y estuvo a punto de salvarlo. Descendió el 1 de junio, en la última jornada, en la que dependía de sí mismo para quedarse en la elite, como en su anterior descenso, pero perdió ante la Real Sociedad (0-1) y bajó a Segunda junto al Mallorca y el Zaragoza. De los tres, el Deportivo es el único que ascenderá a la Liga BBVA en una muestra de lo que cuesta hacer el camino inverso al de descenso en solo una temporada, algo que el club coruñés ha hecho en sus dos últimos regresos a Primera.

"Hemos sufrido mucho, el equipo es maravilloso, humilde, tuvimos miles de problemas y los superamos". En medio de la vorágine y la excitación del momento, Germán Lux irradiaba felicidad y emoción. El objetivo estaba cumplido. El portero argentino del Deportivo espera "ahora disfrutarlo" con la afición, que es "el polar" de un equipo que se "merece estar en Primera División y no bajar". En este sentido, abogó por hacer un equipo "para mantenerse" en la elite y no sufrir otro descenso como los de 2011 y 2013. Un afición que se entregó a la causa como en las grandes citas. Desde las bufandas que agitaban incansablemente en los aledaños del estadio para recibir al autobús del equipo hasta el emblemático 'Miudiño' que coreó al unísono la grada al término del choque. 

Una vez más, el Deportivo supo sacar el máximo partido a sus virtudes, fue capaz de contrarrestar sus carencias, sorteó sus dificultades económicas, no se descentró ni por la amenaza de descenso administrativo que hubo en julio, ni por el concurso de acreedores, ni por perder a sus mejores jugadores tanto en el mercado estival como en el invernal, ni por las elecciones a la presidencia. Sin un juego brillante, pero sí sólido, con una plantilla que se diseñó a contrarreloj en agosto, a base de retales, el Deportivo no se puso nervioso en las primeras jornadas, en las que llegó a estar fuera de las posiciones de promoción de ascenso. Desde la jornada decimotercera consiguió meterse en puestos de ascenso directo que, pese a algún atisbo de debilidad, no abandonó. 

Se estrenó en la primera posición de la tabla en la jornada quince, la perdió en el siguiente encuentro, la recuperó en la decimoctava, mantuvo el liderato hasta la vigésimo primera, volvió a él en la vigésimo tercera y en la vigésimo quinta se lo quitó el Eibar, con el que lo intercambió en la trigésimo tercera y la cuadragésima.. El Deportivo se vio casi en Primera después de golear al Mallorca el 20 de abril, en el trigésimo quinto encuentro, cuando tenía nueve puntos de ventaja sobre la promoción de ascenso, pero después perdió ante la Ponferradina y se complicó la vida con tres empates consecutivos y una nueva derrota en Soria hasta que por fin pudo celebrar el ascenso frente al Jaén, delante de su público, que cambió la tristeza de hace un año por la felicidad absoluta.

Del 'Eurodepor' al sufrimiento

Tras la marcha de Javier Irureta del banquillo, los tiempos cambiaron y los días de vino y rosas que hicieron sacar pecho a la parroquia deportivista tocaron a su fin. En apenas un año, el Depor que encandilaba a media Europa se descomponía y comenzaba a ser presa de su propio éxito. El octavo puesto cosechado en la temporada 2004/2005 supuso el principio del fin. Javier Irureta hacía las maletas y abandonaba el hotel próximo a la playa de Riazor que había su casa durante los últimos siete años. Con su adiós, unido a la marcha de dos buques insignia del equipo como Fran y Mauro Silva, se cerraba la etapa más exitosa del Deportivo. Bajo la batuta del técnico vasco conquistó una Liga (1999-2000), una Copa de Rey (2002), previa machada (1-2) al denominado Real Madrid de los galácticos en el centenario del conjunto merengue,  y dos Supercopas de España (2000 y 2002). Unos triunfos en forma de títulos que vinieron aderezados por actuaciones de dimensiones épicas y que forman parte del imaginario colectivo de los aficionados al deporte rey.

Un momento para recordar a Fran, el eterno capitán, abandonar el césped de Riazor en paños menores tratando de huir como podía ante la enfervorecida muchedumbre que le perseguía poseída. Un fin de semana histórico que impregnó de alegría y alboroto la Plaza de Cuatro Caminos de la capital coruñesa, epicentro de la locura desbordada, y los miles de corazones herculinos. Sí, el Deportivo era campeón de Liga. La hazaña liguera abrió paso a un ciclo dorado con cuatro presencias consecutivas en Champions. Un periplo donde las franjas blanquiazules de la zamarra deportivista brillaron en estadios tan emblemáticos como Old Trafford, el Olímpico de Múnich, San Siro, Delle Alpi, Highbury o el Parque de los Príncipes. Un auténtico orgullo para el fútbol gallego que, sin embargo, se quedó a las puertas de la gloria en 2004, cuando el Oporto de José Mourinho, a la postre campeón, les derrotara en semifinales. Todo, después de voltear un 4-1 adverso en una histórica remontada ante el Milán en cuartos. Pero todo lo que sube baja y, por desgracia para los intereses blanquiazules, sin Jabo, los cimientos empezaron a temblar. Era la antesala de un periodo turbio y confuso, plagado de incertidumbre y deudas, muchas deudas.

Fuera del concurso de acreedores

Por suerte para sus intereses, la exaltación deportiva tiene su continuidad en los despachos. Pese a las vicisitudes económicas del equipo, cabe recordar que, el consejo de administración del club que preside Tino Fernández desde el pasado 21 de enero tras la marcha de Augusto César Lendoiro, recupera el control total del club, después de que el juzgado de lo mercantil número 2 de A Coruña emitiera una sentencia por la que se aprobaba el convenio de acreedores del equipo gallego. Una guinda al pastel que deberá empezar a maquinar un proyecto ilusionante a la altura de la mejor liga del mundo. Locura y emoción en Riazor y todo A Coruña para celebrar un triunfo que devuelve a la élite a un histórico de nuestro fútbol. Ya sin Lendoiro como eterno gerifalte, el Depor iniciará una reconstrucción de cara al deseado retorno. "Por la ciudad. Por la camiseta", rezaba el tifo desplagado en uno de los fondos del Municipal de Riazor. Hay que disfrutarlo. La noche será larga en la capital coruñesa.

Segunda división
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