El drama de Italia: el naufragio de un histórico que puede dejarle sin su tercer Mundial seguido
El combinado transalpino se ha perdido los dos últimos Mundiales y, si no quiere sumar un tercero viéndolo desde la televisión, deberá superar una repesca que se antoja dura, después de que Haaland les haya dado un baño de realidad
Pio Espósito se lamenta en el suelo en un momento del partido frente a Noruega. (EFE/EPA/Matteo Bazzi)
Por tercera edición consecutiva, Italia tendrá que jugar la repesca para poder estar en un Mundial. ¿El problema? No solo no haberse clasificado de manera directa por el potencial que se le presupone, sino, especialmente, que los dos últimos intentos acabaron en una estrepitosa eliminación. El combinado entrenado por Gennaro Gattuso tiene una misión más que complicada por delante, pero es la única bala que le queda: superar dos eliminatorias o sufrir un nuevo fracaso.
Italia ha firmado una fase de clasificación con muchos altibajos. Debutó con una dura derrota ante Noruega (3-0) y, a partir de ahí, siempre fue a remolque. Es cierto que ganó el resto de partidos, incluida una enorme remontada ante Israel (4-5 en el descuento) para seguir soñando. Pero la falta de acierto goleador en sus triunfos, mientras que Erling Haaland se hinchaba, provocaba que se llegara a una última jornada donde solo una misión suicida salvaba a la Azzurra.
Si Italia quería clasificarse al Mundial, mandando a Noruega a la repesca, no solo tenía que ganar al combinado nórdico, sino que debía hacerlo por al menos nueve goles de diferencia para conseguirlo. Como era de esperar, no sucedió. Pero el problema no fue no lograrlo, sino que ni siquiera se pudo ganar el partido que se jugaba en el Giuseppe Meazza. Derrota por 1 a 4 y a la repesca, un lugar ya habitual para los italianos y con no demasiados buenos recuerdos.
Y es que Italia lleva sin jugar un Mundial desde 2014, demasiado tiempo para el segundo país con más títulos de todos los tiempos. Pero el problema de la Azzurra es que vive en un drama de difícil solución, pues esos jugadores de renombre que, de manera histórica, le han llevado a marcar las diferencias sobre el césped, ya no existen. La generación actual de futbolistas no cuenta con futbolistas que puedan entrar en la leyenda y, los más destacados, no son grandes estrellas.
Si echamos un vistazo a la última plantilla que ganó un Mundial, solo los nombres asustan: Buffon, Cannavaro, De Rossi, Del Piero, Gattuso, Totti, Gilardino, Nesta Inzaghi, Zambrotta, Pirlo o Materazzi son solo algunos de los nombres de aquella histórica plantilla. Pero la generación actual no tiene ese talento que marca las diferencias, donde Donnarumma, Calafiori, Di Lorenzo, Dimarco, Bastoni, Barella o Tonali son los más destacados. Poca pólvora para una selección legendaria.
Es algo que ya sucede en el fútbol de clubes, de hecho. En la máxima competición, la Champions, un equipo italiano no gana la competición desde la 2009-10, cuando el Inter salió campeón. Desde entonces, ha sido subcampeón en dos ocasiones, pero incapaz de dar ese salto tan necesario. Si damos un paso más abajo, sí que la Atalanta (Europa League, 2023-24) y la Roma (Conference League, 2021-22) salieron campeones, pero insuficiente para nutrir de gran talento a la selección.
👽 Erling Haaland this season so far…
🏆 16 goals in World Cup qualifiers. 💙 32 goals with club and country. 🇳🇴 55 goals in 48 Norway games.
No es algo nuevo y, de hecho, esta situación es la que ha provocado que, por tercer Mundial consecutivo, Italia tenga que jugar la repesca. En 2018, Suecia apeó a Italia del Mundial y, cuatro años después, fue Macedonia del Norte la que hizo lo propio. Este año está por ver quién será su rival, pues aún queda por saber si los equipos quedan emparejados por lo hecho en la clasificación o por el coeficiente UEFA. Sea como fuere, el camino será duro, con dos eliminatorias a partido único.
Será en unos meses cuando Italia conozca el camino en busca del Mundial de EEUU y, en marzo, cuando dispute las eliminatorias. Hace veinte años que la Azzurra levantó su última Copa del Mundo y, desde entonces, la pérdida de talento individual es una evidencia que penaliza a la selección. Será la tercera repesca seguida del combinado italiano, pero las dos anteriores no salieron bien. ¿Podrá Italia remontar el vuelo? No será nada sencillo. Es la confirmación de un histórico venido a menos.
Por tercera edición consecutiva, Italia tendrá que jugar la repesca para poder estar en un Mundial. ¿El problema? No solo no haberse clasificado de manera directa por el potencial que se le presupone, sino, especialmente, que los dos últimos intentos acabaron en una estrepitosa eliminación. El combinado entrenado por Gennaro Gattuso tiene una misión más que complicada por delante, pero es la única bala que le queda: superar dos eliminatorias o sufrir un nuevo fracaso.