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¡Es difícil defender peor! Camerún y Serbia empatan en el partido más divertido de Qatar
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CAMERÚN 3 - 3 SERBIA

¡Es difícil defender peor! Camerún y Serbia empatan en el partido más divertido de Qatar

Fueron tantos los despropósitos en la zaga que el partido pareció, por momentos, una versión mejorada de un 'solteros contra casados' en un choque muy divertido para ver

Foto: Camerún remontó un partido que tenía perdido. (EFE/EPA/Rolex dela Pena)
Camerún remontó un partido que tenía perdido. (EFE/EPA/Rolex dela Pena)

Camerún y Serbia decidieron –a su pesar– ofrecer un partido divertidísimo al planeta y, en tal contexto, el partido se llegó a convertir en muchos compases en un correcalles con defensas de broma que acabó en tablas (3-3). Es probable que, a esta hora del día, las editoriales estén peleándose para conseguir los derechos de publicación del manual definitivo: 'Cómo no se debe defender en un partido de fútbol profesional'. Pero, lo positivo es que los espectadores sí pudieron disfrutar del bochorno, salvo dos personas que debieron estar cerca del infarto: Rigobert Song y Dragan Stojkovic, los respectivos entrenadores, dos mitos de sus selecciones que se echaron las manos a la cabeza ante la infinidad de errores que se acumularon en la zaga durante el choque.

La necesidad era muy grande, pues tanto europeos como africanos perdieron en sus encuentros de debut contra Suiza y Brasil, respectivamente. Además, ninguna selección, pese al plantel ofensivo del que disponen, había anotado, y salieron decididas a cortar la sequía: lo consiguieron con creces. Fue el pichichi del Fulham, Mitrovic, el primero en dar un serio aviso, con un disparo que se estrelló en el poste. En 2018, cuando el delantero veía puerta en el Mundial de Rusia, se estrenó la película serbia 'La carga' (2018), dirigida por Ognjen Glavonic, donde el camionero protagonista muestra una cara impertérrita de dureza y rudeza durante todo el metraje, pese a las múltiples dificultades que se encuentra en el camino. Contextualizada en la guerra del Kosovo, la expresión que tiene el actor es la misma que tiene Mitrovic en el campo: la del 'killer' con rostro serio e inflexible a quien tener miedo por su ímpetu y su talante combativo hasta lograr el ansiado gol, lo que consiguió en la segunda mitad.

Foto: Onana, en el partido contra Suiza. (Reuters/Marko Djurica)

Defensas grotescas I: el origen

Camerún respondió a las primeras acometidas serbias y, de hecho, parecía mostrar más mordiente en el caos en que se convirtió la primera mitad. Kunde lo intentó en ocasiones, aunque sin éxito, pero quien sí anotó fue el zaguero Castelleto. El tanto africano llegó desde el córner, tras ser el esférico peinado por Nkoulou e introducido en la red por el jugador del Nantes. Una acción mal defendida, que anticipaba lo que vendría. Este 1-0 dejaba en la estacada a la prometedora selección de Tadic y Kostic, pero supieron aguantar el vendaval y llegaron a remontar antes del final de la primera contienda.

Si no existiese el descuento, Camerún se habría ido con ventaja al descanso. Pero si hay algo que está exagerado en este Mundial qatarí –y no solo el aire acondicionado o el vilipendio a los derechos humanos– son los minutos de descuento. Serbia marcó dos goles, obra del joven defensa Pavlovic y del comandante Sergej Milinkovic-Savic. En ambos tantos, la defensa camerunesa hizo aguas, pero, sobre todo, en el segundo de ellos, donde más que una zaga, los africanos parecían intérpretes de un sketch de Tricicle. Despejes de cabeza sin sentido, raros movimientos y un control de Zambo Anguissa tan innecesario como peligroso que acabó en robo y gol final del jugador de la Lazio, nacido en Lleida. A su origen en suelo español se ha de sumar el de su hermano, el portero Vanja Milinkovic-Savic, que nació en Ourense. Esta curiosa historia se debe a que el padre de ambos es un exfutbolista profesional que llegó a jugar, entre otros equipos, en los de la ciudad catalana y la gallega.

placeholder Milinkovic-Savic celebra su gol ante Camerún. (Reuters/Jennifer Lorenzini)
Milinkovic-Savic celebra su gol ante Camerún. (Reuters/Jennifer Lorenzini)

Defensas grotescas II: la saga continúa

Camerún estaba eliminado con la derrota. Mucho debía cambiar tras el paso por el vestuario después de la pájara sufrida en el descuento, pero, en realidad, lo que siguió fue el panzer serbio en modo arrollador. Acumulaban ocasiones y la sensación es que el tercero iba a llegar más pronto que tarde. No se hizo esperar: una preciosa jugada de los virtuosos puntales ofensivos serbios acabó con el primer tanto de Mitrovic en la Copa del Mundo. Una delicia de jugada.

No solo la defensa del cuadro de Song fue un agujero. Tampoco dio mucha seguridad el guardameta. Teóricamente, en el arco debería haber estado Onana, pero este se ha despedido de la convocatoria tras desavenencias con el cuerpo técnico. En su lugar entró Epassy, un futbolista que sabe lo que es guerrear en el fútbol modesto español, ya que, durante una temporada, defendió la portería del CD Guijuelo.

Pero es que el partido no daba un respiro. Era una constante oda al disfrute, ya que era difícil creer que las respectivas selecciones lo hiciesen tan mal en el apartado defensivo, pero pasaban los minutos y se superaban. ¡A ver quién cometía el fallo más grande! En el minuto 63, Serbia tiró tan mal la línea de fuera de fuego que no se hubiese visto algo igual un partido de solteros contra casados y, Aboubakar, casi con desidia, mandó a la red una perfecta vaselina. Era el 3-2 y, tras el chequeo del VAR, el precioso tanto subió al luminoso.

Y por si no hubiese sido suficiente, Serbia volvió a superarse en patetismo dos minutos después. ¿Qué no se puede tirar peor la línea del fuera de juego que nosotros? ¿Qué no podemos superarnos? Agárrame la copa. Aboubakar se volvió a quedar solo ante el meta, tras el horrible proceder de la zaga, e hizo el pase de la muerte para que Choupo-Moting anotase el empate a 3 goles. ¡Qué partido! Es imposible defender peor, lo cual, si se piensa con detenimiento, también tiene su mérito. Solo faltó el gol en propia puerta.

Quedaba media hora de encuentro, y el eufórico espectador anhelaba que siguieran las hostilidades y que el partido acabase con un resultado propio de un partido de waterpolo. Pero, curiosamente, la batalla se calmó. Hubo alguna ocasión más. Mitrovic pudo decantar la balanza en el 88 para los suyos, pero nada cambió. Camerún y Serbia quedan muy tocadas, cerca del KO en Qatar. Era lo esperado para los africanos, encuadrados en un grupo difícil, pero del cuadro de Stojkovic sí se auguraba un torneo menos decepcionante. Ya solo les queda una oportunidad para evitar el varapalo.

Camerún y Serbia decidieron –a su pesar– ofrecer un partido divertidísimo al planeta y, en tal contexto, el partido se llegó a convertir en muchos compases en un correcalles con defensas de broma que acabó en tablas (3-3). Es probable que, a esta hora del día, las editoriales estén peleándose para conseguir los derechos de publicación del manual definitivo: 'Cómo no se debe defender en un partido de fútbol profesional'. Pero, lo positivo es que los espectadores sí pudieron disfrutar del bochorno, salvo dos personas que debieron estar cerca del infarto: Rigobert Song y Dragan Stojkovic, los respectivos entrenadores, dos mitos de sus selecciones que se echaron las manos a la cabeza ante la infinidad de errores que se acumularon en la zaga durante el choque.

Mundial de Qatar 2022
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