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Inglaterra y EEUU hacen gala de su espesura y dejan los deberes para la última jornada
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INGLATERRA 0 - 0 EEUU

Inglaterra y EEUU hacen gala de su espesura y dejan los deberes para la última jornada

Harry Kane sigue sin anotar en el Mundial de Qatar y los norteamericanos disfrutaron de las ocasiones más claras, pero no fueron capaces de supera a un Pickford muyu seguro

Foto: Inglaterra y EEUU no pasaron del empate. (Reuters/Kai Pfaffenbach)
Inglaterra y EEUU no pasaron del empate. (Reuters/Kai Pfaffenbach)

Otro partido más sin goles en el Mundial, y ya van cinco, tras una jornada de viernes que había dejado tantos en todos los encuentros. Inglaterra y Estados Unidos empataron (0-0) y tendrán que luchar el pase en la tercera jornada. Muy sencillo lo tendrá la escuadra europea que, salvo batacazo sonado, estará entre las dieciséis mejores del torneo, pero Estados Unidos deberá ganar a Irán. Es algo que sabían los norteamericanos, que intentaron con mayor afán hincarle el diente a su rival, pero no fue posible. Los deberes deberán completarse el próximo martes 29 de noviembre.

Inglaterra tenía dos claros objetivos en su duelo contra Estados Unidos en el Al Bayt Stadium de la ciudad de Al Khor. En primer lugar, y más importante, confirmar el pase a octavos de final, para ser la primera selección del campeonato en lograrlo. Y, en segundo término, quitarse una espinita histórica: nunca antes habían vencido a los norteamericanos en un Mundial. Y es que 175 años después de la independencia, durante el verano de 1950, Estados Unidos volvió a fastidiar a Inglaterra, aunque esta vez la batalla fue en el terreno de juego: 2-1 venció el combinado de las barras y estrellas al europeo, en el histórico Mundial en Brasil, días antes del Maracanazo.

Tuvieron que pasar otros sesenta años para que Inglaterra, con Fabio Capello en el banquillo, se tomase la revancha. Pero tampoco fue posible, ya que el encuentro acabó en empate, tras el estrepitoso error del meta Robert Green, que aprovechó Clint Dempsey para anotar. La espera ha sido mucho menor esta ocasión. Doce años después, el bombo emparejó a las dos selecciones en Qatar y, de nuevo, la historia se repite: Inglaterra sigue sin saber lo que es ganar un duelo a los norteamericanos en un Mundial.

placeholder Mason Mount reacciona tras fallar una ocasión. (Reuters/Paul Childs)
Mason Mount reacciona tras fallar una ocasión. (Reuters/Paul Childs)

Sin goles, pero con ocasiones

No se movió el electrónico en un primer tiempo muy igualado. Quizás, los estadounidenses se lo hubieran llevado a los puntos, gracias al acelerón que dieron en el último tercio del primer envite. Si bien, la primera ocasión fue para Harry Kane, tras una jugada con música perpetrada por dos Bad Boys, Bellingham y Saka, pero la defensa rival salvó el tiro del atacante del Tottenham. Incluso, hasta el patoso Harry Maguire decidió transformarse en Diego Armando Maradona durante cinco segundos con una jugada de incursión en el área que no acabó en buen puerto. Parecía que los de Gareth Southgate salían con la misma mecha que ante Irán, pero la diferencia es que Estados Unidos no se dejó avasallar.

La selección dirigida por Greg Benhalter no solo plantó cara, sino que empezó a crecer en el partido. Acumularon ocasiones de cierta enjundia. La primera de ella la marró McKennie, al lanzar el esférico por encima del larguero cuando parecía más fácil meterlo en la red. Estuvo muy participativo el jugador de la Juventus de Turín en la primera mitad, y es difícil dejar de pensar en que, si decidiera añadir el color amarillo en su patriótico tinte de pelo, podría decirse que tiene un 'Piet Mondrian' en su cabeza. Sería una obra de arte.

La otra gran ocasión de los defensores del 'soccer' fue de su estrella, Christian Pulisic. Con gran violencia estrelló un zapatazo desde fuera del área en la cruceta. Es muy posible que el travesaño aún esté en movimiento, dada la salvajada de lanzamiento. El peligro cabreó al meta Jordan Pickford, que regañó con crudeza a sus compañeros. Curiosamente, el portero del Everton es una de las piezas que más seguridad ofrece a la selección inglesa, lo que contrasta con su constante gesticulación y aspavientos en el césped, más propios de alguien recién llegado de un after en un polígono cualquiera de la España profunda.

placeholder Poco juego y escaso brillo. (EFE/EPA/Ali Haider)
Poco juego y escaso brillo. (EFE/EPA/Ali Haider)

Los equipos se conformaron

Esta sensación de dominio pareció mantenerse con el inicio de las hostilidades de la segunda contienda, con una Estados Unidos que avanzaba en tres cuartos, pero que no conseguía generar ocasiones de gran peligro. A los norteamericanos les faltaba olfato y puntería, y no era difícil imaginar a cualquier republicano medio, sentado en su sofá de Austin (Texas), pedir a gritos la convocatoria de Jean-Claude van Damme. El menos participativo del ataque estadounidense era Tim Weah, autor del gol en el empate de la primera jornada contra Gales y que, de haber visto puerta, hubiese ampliado a dos partidos su récord: ser el primer hijo de un presidente del Gobierno en activo en marcar en un Mundial. Su padre George, Balón de Oro en 1995, preside la República de Liberia.

No parecía contento Southgate y decidió agitar el encuentro con Jack Grealish y Jordan Henderson. Benhalter tardó algo más en meter savia nueva con la entrada en el césped de Brenden Aaronson, un jugador que ha de estar el primero en cualquier listín telefónico, pero cuyo impacto apenas fue perceptible. Así las cosas, el minutero siguió corriendo, la arena llenó la parte baja del reloj, y los goles no llegaron.

El 0-0 final deja un sabor agridulce a las dos selecciones, pese a que minimizan los daños que hubiesen florecido en caso de derrota. Inglaterra accederá a octavos, y lo hará en cabeza si gana a Gales o empata e Irán no gana. Solo una victoria abultada de los vecinos comandados por Gareth Bale dejaría a los 'pross' fuera de Qatar. Por su parte, Estados Unidos tendrá que vencer a la selección de Carlos Queiroz para pasar de ronda, en uno de los duelos con más morbo de todo el Mundial, una auténtica bomba geopolítica. El empate le valdría a Irán para acceder a octavos, siempre que Gales no derrote con cierta holgura a la escuadra de Southgate. Tocará sacar la calculadora, pues la tercera jornada no será apta para cardiacos.

Otro partido más sin goles en el Mundial, y ya van cinco, tras una jornada de viernes que había dejado tantos en todos los encuentros. Inglaterra y Estados Unidos empataron (0-0) y tendrán que luchar el pase en la tercera jornada. Muy sencillo lo tendrá la escuadra europea que, salvo batacazo sonado, estará entre las dieciséis mejores del torneo, pero Estados Unidos deberá ganar a Irán. Es algo que sabían los norteamericanos, que intentaron con mayor afán hincarle el diente a su rival, pero no fue posible. Los deberes deberán completarse el próximo martes 29 de noviembre.

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