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El día que Brasil se enfrentó a la Policía Local de Sevilla: "Jefe, no diga usted el resultado"
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ANTES DEL MUNDIAL DE ESPAÑA

El día que Brasil se enfrentó a la Policía Local de Sevilla: "Jefe, no diga usted el resultado"

Los agentes se enteraron de que necesitaban sparrings y se presentaron en la concentración a proponerles un encuentro. Sorprendentemente, aceptaron y se disputó. Fue en 1982

Foto: El centrocampista Sócrates, durante su participación con Brasil en el Mundial de 1982. (EFE/Roger Parker)
El centrocampista Sócrates, durante su participación con Brasil en el Mundial de 1982. (EFE/Roger Parker)

Imagínese que usted tiene un equipo de fútbol con compañeros de trabajo. Imagínese que compiten en torneos. Imagínese que les apetece jugar un amistoso contra la selección brasileña. Imagínese que se aparecen ante Tite, seleccionador de Brasil, y le ofrecen enfrentarse en un encuentro. Y él va y acepta. Eso mismo ocurrió en Mairena del Alcor (Sevilla) el 8 de junio de 1982, en la preparación para el Mundial. Las cosas han cambiado mucho en 40 años, porque antes era posible que un equipo de la Policía Local de Sevilla se enfrentara a los mejores jugadores del mundo.

Brasil contaba en 1982 con una selección que abanderó el célebre 'jogo bonito' por su estilo vistoso, gracias fundamentalmente a los jugadores que tenía: Sócrates, Zico, Toninho Cerezo… Eran uno de los candidatos al Mundial, aunque finalmente fueron eliminados en la segunda fase (una liguilla de tres equipos en la que solo se clasificaba el primero). Italia, 'a posteriori' ganadora, dejó por el camino a los brasileños y a los argentinos.

Esto es el final del Mundial, pero conviene volver al principio. Brasil fue encuadrada en el grupo F —junto a Escocia, Nueva Zelanda y la Unión Soviética— y disputaron sus partidos en Sevilla. El equipo se alojó en el Parador de Carmona y entrenó en Mairena de Alcor, en el estadio San Bartolomé, donde el césped estaba en perfectas condiciones. Para los partidos de entrenamiento necesitaban sparrings. Les hacían falta amistosos, porque todos los que jugaron de preparación antes del Campeonato del Mundo se disputaron en Brasil. Fueron frente a Portugal (3-1), Suiza (1-1) e Irlanda del Norte (7-0).

Se presentaron en la concentración

"No nos contó convencerlos porque estuvieron muy amables y aceptaron enseguida. Realmente, fue una iniciativa nuestra para ver si sonaba la flauta", cuenta a El Confidencial Antonio Álvarez, uno de los agentes que jugó aquel partido. A oídos de José Lepe, entrenador del equipo, llegó que Brasil buscaba equipo para un partido. Y se presentó en la concentración junto a Álvarez y Rafael Álamo, otro oficial, con el objetivo de hacerle una propuesta a Telé Santana, seleccionador brasileño.

El que los atendió primero fue el jefe de prensa de Brasil y luego llegaron hasta Vavá, segundo entrenador y mano derecho de Santana. "Nosotros los trasladábamos a ellos a los entrenamientos. En el dispositivo de seguridad, la Guardia Civil se encargaba de moverlos por la carretera y la Policía Local de Sevilla, por la ciudad", explica Rafael Álamo, que fue presidente, secretario y tesorero de aquel equipo. "Fui de todo".

Aquel equipo no necesita engranarse. Los agentes, pertenecientes a la comisaría de la avenida de La Palmera de Sevilla, se entrenaban en el Parque de María Luisa. Así lo relata Javi Rodríguez, el mejor jugador de aquel equipo: "Nos daban una hora para entrenar". El objetivo era representar a la comisaría lo mejor posible en los torneos nacionales que había de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. "Fuimos campeones cinco años".

placeholder Los agentes y la selección brasileña, el día del partido. (Cedida)
Los agentes y la selección brasileña, el día del partido. (Cedida)

Lo equivalente a un Segunda B

"Nos hicieron preguntas sobre el nivel del equipo y le dijimos que seríamos lo equivalente a un equipo mediano de Segunda B", explica Álamo. Habla Álvarez: "Ten en cuenta que ocho o nueve de nuestro equipo habían pasado por las canteras de Betis y Sevilla". Tras aceptar, llegaron las condiciones. Nada de entradas duras, tacos de goma en lugar de aluminio y cambio de portero: el brasileño jugaría con los agentes y viceversa.

Era pleno junio en Sevilla y hacía calor. Aquel día, el entrenamiento no fue a puerta cerrada y asistieron los familiares de los agentes. Así lo relata Álamo: "Somos el único equipo policial que se ha enfrentado a la selección brasileña. No hubo mucho público por seguridad, así nos lo pidieron. Nosotros nos responsabilizamos de la seguridad durante el encuentro". Las familias acudieron con los niños y los jugadores brasileños "se portaron estupendamente con ellos". También lo fueron con los agentes: "Se hicieron todas las fotos que les pedimos", dice Álvarez.

Los agentes se sorprendieron al llegar al estadio. A los vestuarios, apenas pudieron acceder. "Había muchísimas cámaras al lado del vestuario de Brasil y no se podía pasar", comenta Rodríguez. Lo que empezó como una locura de José Lepe, Antonio Álvarez y Rafael Álamo acabó como una tarde de gloria para los municipales: salieron en directo en O Globo.

placeholder Los agentes se reunieron 40 años después para recordar aquel día. (Cedida)
Los agentes se reunieron 40 años después para recordar aquel día. (Cedida)

Hasta los periodistas tenían calidad

Aquellos tiempos son pasados. No solo porque se celebrara un partido así, impensable en estos momentos. También porque los periodistas casi entraban a los vestuarios. Lo explica Rodríguez: "Veías a los periodistas darle toques al balón y no sabías si eran futbolistas o reporteros". La diferencia entre ambos equipos no tardó en notarse en el campo: "Eran un ballet porque cada jugador tenía una categoría increíble. A los diez minutos, Sócrates nos había marcado siete goles. Le daba de tacón como nosotros como el empeine", aclara Álamo.

Los agentes se percataron de la competitividad de los jugadores, por más que aquello fueron solo un partido de entrenamiento. "Sus ganas de ganar era increíble. Falló su delantero centro un gol y el banquillo se levantó enfadado", relata Rodríguez. De los típicos que quieren ganar hasta cuando juegan al dominó.

El resultado fue de 22-0 a favor de los brasileños. En lugar de los 90 minutos habituales, se disputaron 180 para que Santana cambiara a sus jugadores. Cuando quedaba menos de media hora, los agentes tuvieron superioridad numérica. Lo cuenta Álvarez: "Santana nos dejó meter a más jugadores y jugamos 15 contra 11 los últimos 20 minutos".

placeholder Zico fue uno de los brasileños que disputó aquel partido. (Reuters)
Zico fue uno de los brasileños que disputó aquel partido. (Reuters)

Una derrota sin paliativos

La derrota fue contundente y los jugadores, después del partido, prefirieron no hablar del tema. "Me dijeron: 'jefe, no diga usted el resultado'. Yo, sin embargo, no tenía ninguna vergüenza porque habíamos jugado contra los mejores jugadores del mundo", aclara Álamo. A pesar del resultado, algunos tuvieron su momento de gloria. Habla Rodríguez: "En un balón en el centro del campo, cerca del banquillo, amagué y le hice un caño a Júnior. Después me cogió de los pelos de forma cariñosa". El encuentro fue largo, pero los brasileños no parecieron cansados. "Zico se quedó tirando faltas después del partido. Era un deleite absoluto. Lo único que hacía el portero era recoger el balón de la portería", explica Rodríguez.

placeholder Telé Santana fue el seleccionador brasileño en aquel Mundial. (EFE)
Telé Santana fue el seleccionador brasileño en aquel Mundial. (EFE)

La única pega que le ponen a los brasileños es que no quisieron intercambiar las camisetas. "Creo que fueron reacios porque no volvieron a ver los balones que se salían del campo", cuenta Álvarez entre risas. Álamo, sin embargo, discrepa: "Eso ocurrió en todos los entrenamientos".

Aquellos señores guardan el partido en sus memorias como un tesoro. "Yo tengo una foto con Júnior", dice la hija de Álamo, cuando se entera de que su padre están recordando aquel día. De hecho, este año han celebrado un almuerzo como recuerdo por los 40 años del encuentro. En el terreno de juego, no perdieron su condición de agentes. Santana les pidió que no hubiera entradas para no lesionar a sus muchachos. Y ellos recordaron que su objetivo era velar por la seguridad. Quizá eso no sea precisamente 'jogo bonito'.

Imagínese que usted tiene un equipo de fútbol con compañeros de trabajo. Imagínese que compiten en torneos. Imagínese que les apetece jugar un amistoso contra la selección brasileña. Imagínese que se aparecen ante Tite, seleccionador de Brasil, y le ofrecen enfrentarse en un encuentro. Y él va y acepta. Eso mismo ocurrió en Mairena del Alcor (Sevilla) el 8 de junio de 1982, en la preparación para el Mundial. Las cosas han cambiado mucho en 40 años, porque antes era posible que un equipo de la Policía Local de Sevilla se enfrentara a los mejores jugadores del mundo.

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