RUSIA SERÁ NUESTRO RIVAL EN OCTAVOS DE FINAL

El minuto 'loco' que cambió la suerte de España (y, quizá, la del Mundial)

Poco menos de 60 segundos bastaron para que, dos decisiones del VAR en los dos partidos del Grupo B, permitieran que España acceda a octavos por el 'lado fácil' del cuadro

Foto: Iago Aspas, celebrando su importante gol ante Marruecos. (Reuters)
Iago Aspas, celebrando su importante gol ante Marruecos. (Reuters)

España está más atascada que nunca y no termina de encontrar el camino del gol que le permita ser primera de grupo. Es entonces cuando en el minuto 81 llega la estocada definitiva: En Nesiry, de cabeza, pone el 1-2 en el marcador que deja a la Selección tirirando. Los de Fernando Hierro saben que necesitan dos goles para alcanzar los octavos por el 'lado fácil' del cuadro, pero el miedo le atenaza: si Irán marca dos goles a Portugal, estamos eliminados. Y llegó el milagro.

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Diez minutos después, el 'thriller' se había convertido en una película de terror. El partido llegaba al descuento y la Selección era incapaz de encontrar soluciones ante el gran planteamiento táctico de Marruecos. La falta de velocidad en el movimiento del balón, las escasas entradas por banda y la falta de sorpresa en la incorporación de los laterales provocó que España se encontrara con un embudo del que no era capaz de escapar... hasta que Iago Aspas apareció con una genialidad en el minuto 91.

Un centro a la desesperada de Rodrigo, terminó por convertirse en córner a favor de la Selección. Isco, más listo que ninguno, puso el balón en juego rápido para Carvajal, quien filtró un gran balón al corazón del área, donde apareció Iago Aspas para inventarse un increible taconazo para sumar el empate a dos... pero la mano arriba del árbitro señalaba fuera de juego. Al menos, hasta que el VAR dictara sentencia definitiva sobre la validez de la posición del delantero gallego.

Dos minutos tardó el uzbeko Ravshan Irmatov en tener la decisión exacta de lo que había pasado, 120 segundos que se hicieron eternos para la afición española. Un gol no servía absolutamente de nada, pues hacía falta otro para conseguir acabar primera de grupo. Pero al menos quedaba la esperanza de pensar que aún restaban tres minutos por delante para obrar el milagro. Tras una espera que se hizo interminable, el colegiado decretaba su decisión: el gol era legal.

España acababa de empatar casi sobre la bocina. Aún estábamos celebrando el gol de Aspas cuando una noticia podría cambiar el devenir de la Selección: en el otro partido de grupo, otra decisión del VAR acababa de servir para señalar penalti a favor de Irán. Portugal, que iba ganando 1-0 y que había fallado un penalti, perdería el liderato del grupo en favor de España si los iraníes anotaban la pena máxima: Karim Ansarifard tenía el futuro de la Roja en sus pies.

Un penalti... para la historia de España

El capitán iraní clavo el penalti en la escuadra derecha de Rui Patricio y, en poco menos de un minuto, España había pasado del ridículo a ser primera de grupo. Un minuto loco en dos partidos que recordó mucho a aquel que se vivió en la temporada 2006-07, cuando Van Nistelrooy marcaba para el Real Madrid en La Romareda y un par de segundos después Raúl Tamudo hacía lo propio en el Camp Nou, dejando la Liga en bandeja al conjunto madridista.

Un minuto loco en el que España pasó de estar con la soga al cuello a ser primera de grupo y afrontar, al menos sobre el papel, el lado menos peligroso de las eliminatorias directas del Mundial. Y aún pudo cambiar más: si Irán llega a marcar en la última jugada, en la que estrelló un mano a mano contra el lateral de la red, España había caído a la segunda posición y Portugal habría quedado eliminada. Un minuto ya para la historia de España, el minuto del bendito VAR.

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