pelea legal por la conclusión del contrato

La carta a Lopetegui y el motivo de su despido: "Muy grave deslealtad" a la RFEF

La carta de despido del ya exseleccionador Julen Lopetegui contempla una "muy grave deslealtad" como causa del cese y habla de "avisos y advertencias reiteradas" por su conducta

Foto: Julen Lopetegui, en el aeropuerto de Krasn. (EFE)
Julen Lopetegui, en el aeropuerto de Krasn. (EFE)

Julen Lopetegui llegó a Madrid con cara cansada, sin afeitar y con gesto cabizbajo. Había dormido poco la noche anterior y el vuelo de Moscú a Madrid de Iberia escogido, por más que fuese en la clase 'business', tampoco era lugar propicio para descansar. Junto a él viajaron dos de sus más cercanos ayudantes. Todos están despedidos por la federación, aunque el técnico principal es el único que tiene la carta que así lo atestigua. Sus maletas no tardan en salir por la terminal 4 de Barajas, pero ellos no hacen acto de presencia por las cintas del aeropuerto.

"Falta muy grave por deslealtad" es la explicación que contiene esa misiva de la Real Federación Española de Fútbol, según ha podido saber El Confidencial. Es momento de abogados: en la rescisión del contrato del ya exseleccionador aparecen reflejados "avisos y advertencias reiteradas", lo que cuadra bastante mal con la versión que se ha estado dando de los hechos. No en vano, este proceso ha durado 24 horas.

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Lopetegui será presentado por el Real Madrid, su nueva casa. No le ha dado tiempo ni a recoger sus pertenencias de Las Rozas, algo que tanto él como sus colaboradores más cercanos pretenden hacer durante el fin de semana. Su 'affaire' es un descoloque histórico para la Selección, una de las mayores sorpresas que se podían esperar en el fútbol, ya historia de los mundiales, aunque no precisamente por algo positivo.

Tan extraña fue su salida, y tan poco previsible, que mirando la norma de la FIFA puede haber hasta dudas sobre su conveniencia legal. Los estatutos que rigen este Mundial establecen que tiene que haber una lista de 27 oficiales predeterminados por equipo, pero también dicen que esa lista tiene que hacerse pública por parte de la secretaría general del organismo, y no hay rastro en los registros públicos de que se haya hecho. Tres de esos oficiales, desde luego, no estarán en España, y en teoría sería imposible que sus funciones las ocupase alguien que no estuviese previamente inscrito por el artículo 44 del reglamento.

Rubiales mira a Hierro en la conferencia de prensa. (EFE)
Rubiales mira a Hierro en la conferencia de prensa. (EFE)

Decepción mutua

Fernando Hierro, por lo tanto, debía formar parte de esa lista, aunque miembros de la delegación española desconocían los componentes de la misma. La normativa, además, habla de que el primer entrenador tiene que firmar el acta, pero no cuenta cómo tiene que ser la designación concreta de esa posición. La maniobra de la Selección, aunque podría suscitar algunas dudas, será aceptada sin más por la FIFA. Las previsiones reglamentarias hablan incluso de una expulsión, pero tanto la excepcionalidad de lo acontecido como lo extremo del caso llevan a hablar más de un vacío legal que de una situación a solventar.

El cierre de esa lista se tenía que hacer previamente, por lo que Carlos Marchena no podrá sentarse acreditado en el banquillo, aunque lógicamente sí podrá colaborar en lo que quiera el seleccionador, tanto en los entrenamientos como en la concentración.

Todo eso ocurrirá en Rusia mientras Lopetegui observa desde Madrid y empieza a trabajar por su nuevo equipo. Luis Rubiales trató en la conferencia de prensa de mostrar una cordialidad que estaba rota. Las escenas en Krasnodar fueron duras y la decepción, profunda. Por parte de unos y de otros, el presidente lo recibió como una deslealtad y así se expresó en la carta de rescisión, en lo que puede ser un intento de hacer que el despido sea procedente y, por lo tanto, no lleve aparejado el pago completo del tiempo que le quedaba por cumplir de un contrato renovado por tres años hace menos de un mes. El técnico confiaba que, a pesar de todo, seguiría en su cargo hasta el final de la concentración apoyado por los jugadores. En ningún caso vio venir la reacción del presidente.

En las conversaciones de Krasnodar no estaban los abogados de las partes. Fue una cuestión futbolística, se habló de lealtad, de proyecto y de oportunidades, pero no de los flecos de un contrato que aún están por resolverse. La federación espera no pagar finiquito e, incluso, poder cobrar la cláusula de dos millones de euros que se contempló para liberar a Lopetegui de su compromiso contractual. La secuencia de hechos, sin embargo, hace que esto último solo sea posible con un acuerdo de las partes, al fin y al cabo fue Luis Rubiales quien decidió en última instancia apretar el gatillo. Por una "muy grave deslealtad".

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