llega con desgaste

Iniesta no lo jugará todo en el Mundial: el plan para no derrumbarse físicamente

La edad (34 años), una lesión en el bíceps femoral y el desgaste hacen que Iniesta siga un plan para asegurar que estará fresco los minutos que le toque jugar en el Mundial

Foto: Iniesta, sonriente, en el primer entrenamiento de la selección para preparar el Mundial de Rusia. (Reuters)
Iniesta, sonriente, en el primer entrenamiento de la selección para preparar el Mundial de Rusia. (Reuters)

El estado de forma física en el que llega Andrés Iniesta al Mundial de Rusia es una incógnita que tiene que despejar el futbolista después de un temporada en la que ha sufrido por culpa de una lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha. Un percance que sufrió, el 4 de marzo, contra el Atlético de Madrid en el Camp Nou. Después forzó para jugar contra el Chelsea en la Champions y ya nada fue lo mismo para el cerebro del equipo de Ernesto Valverde. El entrenador ha tenido que ir gestionando los minutos del futbolista, con cambios y rotaciones y una lesión que se considera traicionera. Ahora le toca a Lopetegui valorar cómo tiene que administrar los minutos del de Fuentealbilla en la cita mundialista porque el futbolista, como el resto de compañeros, llega con un desgaste físico y menos frescura. Pero en su caso, tanto el seleccionador como los recuperadores de la selección, tienen en cuenta la edad del futbolista. Iniesta va a jugar en Rusia con 34 años.

La calidad, talento, experiencia y liderazgo son factores importantes para contar con Iniesta en el once y darle al juego de España la creatividad, ritmo y velocidad que necesita cuando el equipo tiene la pelota. Pero Lopetegui tiene claro que hay que cuidar a Iniesta y, como ha hecho Valverde en el Barcelona, su titularidad está garantizada y sólo queda pactar cuándo le puede ahorrar esos minutos que son necesarios para prevenir lesiones. Es el mismo plan que tuvo con Valverde, pero ahora con más desgaste y menos tiempo de recuperación entre los partidos. Iniesta no acabó muchos partidos en el Barcelona y con la selección está obligado a ser uno de los cambios en las segundas partes. Mejor ahorrarle la última media hora que los últimos diez minutos, pero eso lo irá marcando el resultado del partido y cómo se encuentre de fatigado el futbolista.


Andrés Iniesta ya no es un chaval como lo pueden ser Marco Asensio (22 años), Saúl (23 años) o incluso Koke (26 años). Tampoco tiene un talento físico portentoso como para asegurar que puede recuperarse más rápido de los esfuerzos durante y después del partido tras una temporada que ha sido larga y con lesiones. Esto es lo que le hace ser un incógnita y el plan que tiene que trazar con Lopetegui para estar en el campo con la mayor frescura. El equipo le necesita, pero un alto ritmo de partido le pasa factura. La prueba es cómo bajó su rendimiento en el fatídico partido contra la Roma en el Olímpico cuando el Barcelona cayó eliminado de la Champions. Valverde le aguantó todo lo que pudo, pero le sacó en el minuto 81. Un minuto después llegó el gol de Manolas, el tres a cero.

Iniesta en un ejercicio con Busquets, Vallejo y Kepa. (Reuters)
Iniesta en un ejercicio con Busquets, Vallejo y Kepa. (Reuters)


Iniesta llega al Mundial muy motivado

Las limitaciones físicas de Iniesta le obligan a tener que hacer entrenamientos con ligeras cargas de trabajo, dedicar más tiempo al descanso y reposo y recuperar lo mejor posible con todos los elementos que se pongan a su disposición de aportes vitamínicos, medidas regenerativas, hidroterapia, crioterapia (recuperación en frío) y masoterapia. No hay más secretos que cuidar mucho y bien a un futbolista que aporta mucho al juego de la selección cuando el equipo tiene la pelota, pero que va decayendo en sus esfuerzos, a medida que avanza el partido, cuando toca subir la intensidad para presionar y recuperar la pelota.

Iniesta también tiene que cuidar mucho sus entrenamientos y el trabajo de fisioterapia para evitar cualquier recaída después de esa lesión tan latosa en el bíceps femoral. Los riesgos están ahí y en la selección son conscientes de cómo hay que llevar a este enorme futbolista que aporta imaginación y desequilibrio, pero que no deja de tener 34 años. ¿Cómo será su rendimiento? El futbolista llega motivado al Mundial después de unos meses ajetreados y con estrés por el final de la competición, la despedida del Barcelona y solucionar su futuro, con viaje a Japón, para jugar en el Vissel Kobe.

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