empate en rusia tras ir ganando por 0-2

Sergio Ramos impone el peso del brazalete para coger la responsabilidad que dejó Villa

El capitán lo tira todo. Más aún si en el campo no se encuentra Silva. De vez en cuando aparece poniendo el brazalete encima de la mesa y cogiendo el balón para lanzar, como en Rusia

Foto: Ramos marca su segundo penalti del partido. (Reuters)
Ramos marca su segundo penalti del partido. (Reuters)

España y Rusia se divirtieron y cabrearon a sus entrenadores. Nunca habrá un técnico que acabe plenamente satisfecho después de un empate a tres goles, ni siquiera si el equipo inferior ha salvado una derrota casi segura. Claro que el preparador ruso, el conjunto débil en este caso, sentía menos necesidad de encerrarse un rato con sus futbolistas en el vestuario a aleccionarlos. Lopetegui, en cambio, estaba obligado a ello. Ya les gritó a todos los que empezaron y terminaron el encuentro, ya que vio cómo una ventaja suficiente se convirtió en escasa y, finalmente, nula, por dos veces. No le metían tres a España desde que Holanda le metió cinco en Brasil en partido de vomitivo recuerdo. Esta vez, menos mal, no vale de absolutamente nada más que para cerrar el año como invicto y continuar la racha impoluta del seleccionador.

No se puede decir que España jugara mal en San Petersburgo. Ese ratito de aplastamiento que prolongó durante 90 minutos contra Costa Rica se concentró en los primeros 20 minutos. Cuando los buenos quieren, ya se puede poner delante la Brasil del 70 que ni les tose. Y hay mucho bueno en España. Lopetegui los ha repartido en estos encuentros para que todos tengan su ratito, que hay mucho en juego.

Lo que pasa a veces es que los buenos dejan de querer jugar, porque dentro de unos días hay partidos importantes por jugar y claro, la intensidad baja. Ahí es cuando parece ganar sentido ese invento de la UEFA de la Nations League, para que los amistosos desaparezcan y tengan sentido competitivo, otra cosa será ver entonces cómo funciona. También es cierto que no se puede hacer mucho más que una buena presión para evitar los dos impresionantes goles de Fyodor Smolov.

A veces pasa eso, otras veces se mezcla esa apatía de los largos minutos de la basura de un amistoso con que el entrenador prueba muchas cosas y todas a la vez. España acabó jugando con una defensa de tres formada por Nacho, Piqué y Alberto Moreno, con Callejón y Vitolo en las bandas e Illarramendi de pivote único. Entre la poca intensidad y la desorganización, Rusia no solo empató, sino que dejó escapar la victoria.

Esas son algunas de las decisones que toma un entrenador solo para probar, otras son definitivas. En el caso de los lanzamientos a balón parado, no hay decisiones establecidas. O sí, pero tomadas más bien por el capitán. Sergio Ramos lo tira todo. Más aún si en el campo no se encuentra David Silva. Sin ser un lanzador de penaltis especializado, Silva ha tirado la mayoría de las penas máximas que ha tenido la selección en los últimos años. Pero de vez en cuando aparece Ramos poniendo el brazalete encima de la mesa, apartando a todos y cogiendo el balón para lanzar. Nada de especialización, solo convencimiento personal de ser el indicado para esa clase de tiros tan importantes.

Smolov anotó dos excelentes goles. (Reuters)
Smolov anotó dos excelentes goles. (Reuters)

Desde que David Villa dejó de ser convocado (volvió en septiembre contra Italia y nada más desde el Mundial de 2014), España careció de un especialista a balón parado. Villa, que habitualmente compartía la responsabilidad de los penaltis con Xabi Alonso, tenía monopolio de los libres directos. Ahora Lopetegui dispone de varios posibles lanzadores, como Isco, Silva, Asensio y Thiago, futbolistas con una definidísima técnica en esta faceta. Pero la primera falta en Rusia la tiró Ramos, como contra Italia en el Bernabéu. Aquel día la segunda falta la tiró Isco a la red de Buffon. Esta vez no hubo más, lo que hubo fueron dos penaltis y el capitán no cedió la responsabilidad en ningún caso.

Ramos siempre tiene ganas de marcar goles. Es defensa, pero muy de vez en cuando siente la llamada del gol en la sangre, que le hierve y le obliga a marcharse al ataque en busca de un cabezazo ganador, incluso cuando la victoria de su equipo ya está sentenciada, más, de hecho, en esos casos. Por su fortaleza física e inteligencia posicional, sus números como realizador son propios de un mediapunta. Al capitán del Real Madrid le apetecía especialmente marcar este martes. Su hijo Marco cumplía años y nada más anotar sus tantos se los dedicó a su segundo retoño. Lo que sucede es que en ocasiones deja libre su puesto en defensa o asume una responsabilidad que le corresponde (o debería de corresponder) a otro compañero.

Siempre que hay una tanda de penaltis, ahí está Sergio para tirar. Aquel celebérrimo penalti fallado contra el Bayern Múnich en 2012 no le quitó las ganas, sino que las acrecentó. Desde entonces ha tirado tandas con el Madrid y la selección siempre que ha tenido opción y no ha fallado. Sí erró en la final de la Copa Confederaciones de 2013 contra Brasil, aunque el partido ya marchaba 3-0 y poco había que hacer. También falló en la pasada Eurocopa de Francia en el último partido de la fase de grupos contra Croacia, el que hubiera puesto por delante a España en un partido que acabó perdiendo y que supuso el principio del fin de la participación nacional en aquella Euro. Sus dos únicos fallos fuera de tandas han sido con la selección y en partidos decisivos.

Ficha técnica

3 - Rusia: Lunev; Zhirkov (Kombárov, min.81), Dzhikiya, Vasin, Kudriashov (Rausch, min.74), Smólnikov (Ignátiev, min.); Kuziáev (Yerokhin, min.62), Glushakov, Alexéi Miranchuk (Antón Miranchuk, min.66), Dzagóev (Kokorin, min.62); y Smólov.

3 - España: De Gea; Nacho, Piqué, Ramos (Vitolo, min.57), Jordi Alba (Moreno, min.46); Busquets (Silva, min.57), Thiago (Saúl, min.59), Iniesta (Illarramendi, min.46), Suso (Callejón, min.46); Asensio y Rodrigo.

Goles: 0-1, min.9: Alba. 0-2, min.35: Ramos (penalti). 1-2, min.41: Smólov. 2-2, min.50: Alexéi Miranchuk. 2-3, min.53: Ramos (penalti). 3-3, min.70: Smólov.

Árbitro: Gianluca Rocchi (ITA). Amonestó a Busquets y a Vitolo.

Incidencias: partido amistoso disputado en el estadio San Petersburgo Arena ante unos 45.000 espectadores (dos tercios del aforo).

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