"Estamos más complicados", dice el seleccionador

Argentina da otro paso hacia el precipicio: "Así no lo merecemos"

El equipo de Jorge Sampaoli empata contra Venezuela y se queda en la plaza de repesca del grupo sudamericano. A falta de dos jornadas su clasificación está lejos de ser sencilla.

Foto: Messi se lamenta en el partido contra Venzuela. (EFE)
Messi se lamenta en el partido contra Venzuela. (EFE)

El clasificatorio sudamericano para el Mundial es, por definición, el más justo de todos cuantos hay. En Europa un resbalón puede empujarte a la repesca, y en el Viejo Continente no se juegan contra cualquiera. En Asia hay decenas de eliminatorias que pueden depender de un día malo, como también ocurre en África. El hexagonal norteamericano marca bien las diferencias, pero siempre se queda fuera algún equipo en un descuido. En la CONMEBOL no es así, hay una liga entre todos los países, un campeonato en el que se prima la regularidad y que da opciones sobradas para rectificar si es necesario.

Ese es el contexto en el que Argentina se está desintegrando. Hay diez equipos en Sudamérica, cinco tienen un pase directo, el sexto va a la repesca. Argentina es el segundo país en población de la región, solo superado por Brasil. Es también un lugar en el que el fútbol es una religión laica y en el que todos los niños sueñan con ser Maradona, si es que se puede llegar a ser dios, porque la consideración de 'el pelusa' no es menos que eso. Tiene en su plantel al mejor jugador del mundo y a otros cuantos más que sin duda forman parte de la élite. Pero no, ni por esas, el fútbol está siendo esquivo con la albiceleste.

Argentina y Brasil son los dos equipos más obligados a meterse en el Mundial. Por tradición, por plantilla y, también, por competencia. Pero los de Sampaoli, ahora mismo, descansan en el puesto de respeca, ese que obliga a jugar una eliminatoria contra, probablemente, Nueva Zelanda, para sellar el pase a Rusia. Lo cierto es que, incluso en esa posición, la albiceleste no debería sufrir. Pero no puede permitirse ni un solo tropiezo más. Un puesto más abajo y estarán fuera del Mundial. La catástrofe sería absoluta.

Han sumado dos puntos de los últimos nueve y el último ridículo ha sido empatar contra Venezuela, el equipo que cierra la clasificación sudamericana. La selección más floja del continente, podría decirse. "Así no lo merecemos", grita la portada de Olé, el principal diario deportivo del país. "Para Argentina todo sigue rematadamente mal", expresa por su parte La Nación, uno de los periódicos generalistas del país. La crítica en el país es feroz, porque el fútbol no es una cuestión menor y porque lo que se está viendo de los de Sampaoli no se corresponde, en absoluto, con lo que debiera ser.

"Estamos más complicados", cuenta Sampaoli, desde hace unos meses seleccionador. El problema del entrenador es recurrente en Argentina, antes era Bauza, del que no se veían méritos para conjuntar al equipo. Ahora el cargo es del exentrenador del Sevilla y tampoco se entiende por qué no termina de funcionar la cosa. A él se le supone un talento que ahora mismo no se ve.

Perú y Ecuador, los dos retos

El desastre actual obliga a mirar a los dos partidos que quedan para que termine esta fase de clasificación. Lo normal, lo que ocurría siempre, es que a estas alturas Argentina ya no tenía que preocuparse por estas menudencias. La albiceleste es la actual subcampeona del mundo, es la selección de Messi, pero está sufriendo para entrar entre los 32 últimos equipos.

Dos partidos, dos finales, el primero de ellos el más importante. Argentina recibirá a Perú, que después de esta ventana de selecciones ha adelantado a la albiceleste y ha empujado a los de Sampaoli a jugar la repesca. Un partido a vida o muerte en el que el país del cono sur no podrá disponer del empate, pues de no conseguir la victoria se verán mucho más cerca del abismo. Quien sabe si incluso del de la eliminación. En la última jornada Argentina tiene que visitar Ecuador, un país que es posible que llegue a ese partido sin opciones de ir al Mundial. Pero eso tampoco resuelve del todo la papeleta de los de Sampaoli, ir a Ecuador significa viajar a Quito y tener que jugar en altura, en condiciones siempre peligrosas para los equipos que no acostumbran a esos entornos.

Brasil está dentro, Uruguay prácticamente también. Colombia lo tiene fácil, pero no puede descuidarse. Perú duerme en Rusia, pero está empatada con Argentina, que ahora mismo está en el purgatorio del repechaje. Chile, campeona de América, está fuera del Mundial, pero solo un punto por detrás de la albiceleste. Dos partidos quedan a todos, con duelos directos, con Brasil que puede ser juez -cierra contra Chile- y la opción de que el próximo gran torneo se quede sin uno de los países de mayor tradición futbolística. No podría considerarse injusto, la Conmebol es regularidad y quien no la consigue no sella el pasaporte. Ni siquiera importa tener a Messi.

Porque esa es otra, una posibilidad real de ver un Mundial sin Messi. Y el crack, a quien le falta un gran título internacional con su selección, puede tener en esta su última oportunidad. Es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, no cabe duda, pero su currículum tiene una mancha y solo en Rusia se puede borrar. 2022, Qatar, le cogería ya con 35 años.

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