el malagueño pone la selección a sus pies

Todos esperaban a Asensio y surgió Isco

Sin restar méritos a los dos excelentes disparos desde fuera del área, lo que hizo a Ventura querer aplaudir y al público frotarse los ojos entre "¡oh!" y "¡oh!" fue el resto de su juego

Foto: Isco hizo una reverencia al Bernabéu tras marcar el 1-0. (Reuters)
Isco hizo una reverencia al Bernabéu tras marcar el 1-0. (Reuters)

"Me han dado ganas de aplaudir cuando ha hecho ese gesto técnico, yo amo el fútbol técnico cuando lo veo y a eso me refiero cuando digo que tenemos que trabajar nosotros hacia eso. Su gesto técnico habla de su calidad y también de su condición física. Lo hizo en el segundo tiempo y se quitó tres rivales de encima. Eso quiere decir que no solo es bueno, sino que tiene la frescura de hacer eso después de muchos minutos". Gian Piero Ventura fue nombrado seleccionador italiano después de dotar al Torino de un fútbol atractivo y eficaz, lejos del dogma manido del 'calcio'. Entiende este deporte como un espectáculo y cree que cuanto mejor lo pasen sus jugadores, mejor resultado obtendrán. Y es por eso que reaccionó con gozo al caño de Isco Alarcón a Verratti mediado el segundo tiempo y así se lo explicó a El Confidencial después del encuentro.

El Santiago Bernabéu es uno de los templos del fútbol que han sido escenario de noches para almacenar en la memoria colectiva. Pasarán los años, las décadas, y el italiano recordará el estadio madridista con una sonrisa, pierdan o no sus clubes allí, pues sobre ese césped la 'Nazionale' de Bearzot le ganó a Alemania el Mundial de 1982. Dentro de un tiempo, el partido de este sábado se olvidará. Al fin y al cabo, no era más que un encuentro clasificatorio para una Copa del Mundo, no era una semifinal, ni una final. No había título que obligue a evocar ese día. Francisco Alarcón, sin embargo, jamás borrará de sus recuerdos el mejor partido de su carrera, el día que tomó posesión de la selección española de fútbol.

El elogio de Ventura, el adversario que lo ha sufrido en sus carnes, culmina una noche perfecta de Isco. La prensa anunciaba que Marco Asensio iba a empezar como titular ante Italia, el siguiente paso en su meteórica carrera como profesional, ser importante también en la Absoluta. Debía llevar el sobresaliente nivel que estaba mostrando en el Real Madrid al equipo nacional. El público de Chamartín, parcialmente madridista como es lógico, lo deseaba a gritos. Ansiaba que el niño mallorquín cogiese el balón en el centro del campo, echase a correr dejando conos azules a su alrededor y empalase la pelota en dirección tierra-aire hacia la escuadra de Buffon. Gritaban "¡Asensio, Asensio!" en cada falta en la frontal esperando que asumiera los galones que le permiten tener de blanco. Pero de rojo hay otros en un escalón superior. Cuando Madrid esperaba a Asensio, surgió Isco.

"Isco ha hecho un partido genial, como todos sus compañeros. Ha desbloqueado el partido con sus dos golazos. Ha querido ser protagonista". Se había fomentado durante la semana la duda sobre la posición del '9', si la iba a ocupar Asensio o Morata, pero a nadie se le ocurría en ningún instante que Isco no fuera a ser de la partida. Ha adquirido tantísimo protagonismo en el Madrid también en los días más exigentes que no podía quedarse fuera de la Selección, es demasiado importante. Y se da por hecho que debe de jugar cuando hasta ahora no ha sido más que uno más en el equipo español, un joven suplente a la espera de su hueco. Lopetegui le entregó las llaves de su equipo y Alarcón lo pintó con tonos alegres y lozanos.

Todos esperaban a Asensio y surgió Isco

Todos los espectadores, los presentes en el graderío azul como desde sus casas y bares, saben que lo que aprecieron sobre el verde madrileño fue infinitamente más allá de sus dos goles a Buffon. Sin restar méritos a los dos excelentes disparos desde fuera del área, uno de libre directo y otro cruzado con la pierna menos buena (porque jamás se puede decir que Isco tenga algo 'malo' futbolísticamente), lo que hizo a Ventura querer aplaudir y al público frotarse los ojos entre "¡oh!" y "¡oh!" fue el resto de su juego.

El caño a Verratti fue la culminación, la última obra maestra en pequeñas dosis que regaló el malagueño en su altruismo futbolístico. Antes del instante jovial, Isco se le subió a las barbas a Andrés Iniesta, uno de los mayores mitos históricos del fútbol español, y el manchego, contrario a renegar del recién llegado aspirante, le siguió y recuperó una sonrisa que perdió en su casa. Isco hizo feliz de nuevo a Iniesta. Andrés rememoró esos días en los que Guardiola le juntaba con otros cinco centrocampistas de perfil similar para divertirse haciendo lo que le gusta, y no sufriendo en el correr detrás del balón y del contrario. Era de nuevo la pelota la que se movía rápido y no sus piernas. Corría la mente, no el cuerpo, y lo hacía a toda velocidad.

Iniesta ya no va a volver a vivir esa sensación en su club, lo hará en la Selección. El fútbol ahora ha virado hacia Madrid, son los blancos los que han entendido, nunca es tarde, que al fútbol de hoy se juega con centrocampistas talentosos y los ha acumulado alrededor del esférico para dominar el próximo lustro con mayor éxito que el azulgrana. "Estoy contento por mis cachorritos del Madrid. Están haciendo muy bien las cosas y es importante y muy bueno para la selección, que se nutre de ellos", dice el capitán de todos ellos de blanco y de rojo, Sergio Ramos. Porque en el Bernabéu explotó Isco, otro día lo hará Asensio, y ya brilla con luz propia Morata, mientras nadie sopla a Carvajal en el lateral. Es la era de España-Real Madrid.

Mundial

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios