fue mvp de la liga americana el año pasado

La vuelta de Villa, entre el orgullo personal y la falta de alternativas fiables

Tres años después de su última llamada, Lopetegui ha estimado oportuno llevar al delantero asturiano que está siendo el mejor jugador de la MLS. Las ausencias empujan al 'guaje'

Foto: David Villa, con el New York City. (EFE)
David Villa, con el New York City. (EFE)

Hay jugadores sobre los que nadie duda nunca, no es cuestión de talento sino de compromiso. David Villa, a estas alturas, tiene lo mejor de su carrera por detrás, ha pasado por grandes equipos, ha sido campeón del mundo con la selección española. En todas las paradas de su recorrido dejó la misma impresión, en el delantero asturiano, además de un muy buen jugador, había siempre esfuerzo y solidaridad. Villa, dicen, es uno de esos compañeros a los que siempre se recuerda. Ahora, por ese esfuerzo, Lopetegui vuelve a confiar en él.

Parecía que su puerta para jugar con España se había cerrado cuando eligió salir de Europa y jugar sus últimos años en la MLS. Los jugadores que optan por ese camino salen del radar de los seleccionadores y, en este caso, incluso desde la federación se llegó a dar a entender que los días del asturiano con el equipo eran parte del pasado. Se iba siendo el máximo goleador de la historia del combinado nacional, una pieza clave para los equipos que dieron a España un Mundial y una Eurocopa. Un historial que le señala entre los mejores jugadores de todos los tiempos con España.

Él, a pesar de que se le daba por amortizado, nunca cerró la puerta. En diciembre de 2014, lo dijo muy claramente: "Me gustaría volver a jugar con España". Contaba además que su deseo era llegar al menos a los 100 partidos con la selección, pues se había quedado en 97. Era una súplica que tuvo poco retorno, Villa se había ido y en cuanto eso ocurrió dejó de aparecer por las listas de Del Bosque. A él nadie le iba a dar un empujón para llegar a la cifra que tiene en la cabeza.

Con lo que nadie contaba es con que iba a tener una nueva oportunidad. No ha sido casualidad, no tiene nada de fortuito, a sus 35 años ha vuelto al equipo porque se ha ganado un lugar en él. Ha encontrado el camino como siempre lo hizo, con goles, con muchos goles. En Estados Unidos juega en el New York City y, aunque solo lleva tres temporadas jugando en la Liga, no es una locura pensar que Villa es el mejor extranjero de todos los tiempos de la MLS.

Suena a exceso, muchos buenos jugadores antes se retiraron antes en Estados Unidos. Pero el problema, quizá, es exactamente ese, que fueron allí a retirarse, como la ballena busca la costa para morir. No es el caso, Villa apareció en uno de los peores equipos de la liga con una idea en la cabeza: ser el mejor. Seguir haciendo lo que siempre hizo antes, ser extremadamente profesional y marcar muchos goles, más que nadie a su alrededor.

El esfuerzo le lleva de vuelta

El ejemplo contrario lo tiene bien cerca, pues comparte plantel con Andrea Pirlo. Uno de los grandes jugadores de los últimos años, el italiano ha ido a Nueva York con el fútbol justo y sin capacidad para ser decisivo. Es un problema de edad, también de actitud, es difícil enchufarse a una liga fría como la MLS, un campeonato en el que la gloria anda algo escasa y en el que todo parece un punto artificial. No para Villa, claro, él cogió la vía de marcar goles y pronto se convirtió un ídolo en un equipo de nuevo cuño.

Villa está a un gol de hacer un poco más de historia en la MLS. Se convrtirá si lo consigue en el primer jugador que es capaz de marcar 20 goles o más en dos temporadas consecutivas. En realidad, en todo el tiempo que lleva el campeonato disputándose solo Wright-Phillips ha logrado franquear esa cifra en dos ocasiones, aunque en su caso no fueron, como pasaría con el asturiano, en dos años juntos.

El año pasado fue nombrado jugador más valioso de la liga, aunque quizá lo mejor que le ha podido aportar a la MLS es, precisamente, su convocatoria por España. Que un país con peso en el mundo del fútbol, campeón de todo en tiempos no tan lejanos se plantee llevar a un jugador de una liga así es una llamada de atención y un empujón de moral para quienes se plantean cruzar el charco. Es una manera de decir que no es el final, que irse a Estados Unidos no es sinónimo de dejar de jugar internacionalmente.

El muro de cristal está ahí y se lo pueden preguntar a Giovinco. Lleva cuatro temporadas ya en la MLS y desde que se fue ha desaparecido completamente de las listas de Italia. En su caso ni siquiera estaba el problema de la edad, pues ha cumplido este año 30 y, por lo tanto, ha pasado los mejores años de su carrera jugando en Toronto por elección propia. No impora que haya seguido marcando goles, que se haya convertido en uno de los jugadores de referencia del campeonato, su decisión de marcharse a Estados Unidos fue la excusa perfecta para que en Italia le borrasen de la 'azzurra'. El caso de Villa puede darle alas a otros que quieran también probar una liga que puede ser muy lucrativa pero que, al menos hasta ahora, tenía esta contrapartida añadida.

Lopetegui no le lleva por cariño, ni por ser emblemático, ni por acercarle a los 100 partidos con La Roja. Va porque futbolísticamente tiene sentido. También porque los delanteros españoles no han conseguido dar el paso adelante para 'jubilar' a Villa definitivamente. Diego Costa, llamado a ser titular e indiscutible en la selección, se ha pasado el verano sin entrenarse por sus batallas con Antonio Conte. Morata sí tiene un hueco, pero no te soluciona la papeleta del todo. El resto tienen menos argumentos que Villa para jugar con España. No marcan tanto como él. Además, el 'guaje' ha demostrado sobradamente que se sabe adaptar al estilo de la selección, no solo es un rematador, siempre fue mucho más y su constante movimiento hace que gane enteros para entrar en una convocatoria importante. Esta, sin duda lo es. VIlla se lo ha ganado con goles, como lo hacen los delanteros.

Mundial
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