es su delantero preferido para el equipo

La amenaza de huida de Costa a China es una jaqueca para Lopetegui

El jugado habla de ello con normalidad, pero la simple posibilidad aterra en el cuerpo técnico de España. El problema logístico y el bajo nivel del campeonato no son óptimos

Foto: Lopetegui saluda a Diego Costa. (Reuters)
Lopetegui saluda a Diego Costa. (Reuters)

Diego Costa habla con normalidad de una hipotética salida del Chelsea. Incluso de la posibilidad, que ha sido real, de irse a China a seguir con su carrera. " ¿Por qué no? Nunca se sabe, ahora estoy bien en el Chelsea pero si mañana vienen los chinos y el Chelsea me dice que tengo que irme yo ya no me querré quedar con ellos", decía la semana pasada en El Larguero de la SER. Y el comentario, tan tranquilo, como si no dijese nada, heló la sangre de unos cuantos.

La sola posibilidad de que un jugador como Diego Costa, una estrella mundial, el mejor jugador de un equipo que comanda con rotundidad la liga más competitiva, se pueda ir en China estando aún en plenitud es algo que no entra en la cabeza de muchos. Tiene 28 años y a esa edad se espera de un jugador que quiera ganar dinero, claro, pero no solo dinero. La ambición económica, como toda decisión personal, es aceptable, pero en un mundo como el fútbol pocos entienden que alguien del nivel y la relevancia de Costa pueda irse sin más a una liga poco competitiva en la que no podrá hacer historia.

Alonso CastillaAlonso Castilla

Nadie se podría imaginar, por poner un ejemplo, al Cristiano de 28 años en esa tesitura y valorándolo seriamente. Porque el dinero puede estar en cualquier lado, en el sitio en el que sea Costa ganará un dineral, pero los títulos que se recuerdan y que hacen a los jugadores pasar a la historia del fútbol solo aparecen en Europa actualmente. Y con las selecciones, por supuesto, pero eso es harina de otro costal.

El miedo a una salida de Costa del Chelsea a China también está instalado en la sede de Las Rozas de la Federación. Es el delantero favorito de Julen Lopetegui y se hizo un esfuerzo importante para conseguir que jugase con España, motivos suficientes para pensar que en los próximos años será importante con La Roja. Claro que toda esa planificación se va al traste si el ariete decide finalmente aceptar una oferta -mareante, por supuesto- del Tianjin Quanjian.

Lopetegui, dicen en su entorno, prefiere a Diego Costa a cualquier otro delantero del país. Es el que más gol tiene y el que cree que, finalmente, puede darle un rendimiento mayor en su tiempo como seleccionador. Hay una cosa que el entrenador vasco ha demostrado en estos meses con La Roja, y es que valora mucho su gusto y puede apostar por un jugador sin que esté en su mejor momento. Como pasa con Isco, al que lleva y, probablemente, llevará siempre, porque es uno de sus futbolistas predilectos. Cree en él y con eso le vale.

Además, el hispanobrasileño está respondiendo a las exigencias del entrenador. Todas las dudas que hubo en tiempo de Del Bosque, que fueron muchas, han desaparecido en estas semanas. Cinco partidos con Julen, cuatro goles de Diego Costa. Un delantero como él tiene siempre el juicio en el gol, así que mientras lluevan de esos nadie podrá problemas.

El cambio en la filosofía

La selección, además, vive una nueva etapa. En lo futbolístico, por supuesto, porque siempre es así cuando se cambia un entrenador. Pero no solo en eso. También hay una modificación en la cultura que rodea al equipo. Ya no están, o no son tan importantes, los jugadores que ganaron el Mundial y las Eurocopas. El estilo, ese que era intocable y en el que en teoría Costa no tendría un espacio posible, ya no es innegociable. Ahora las fronteras no son tan estrictas y el del Chelsea, diferente a lo que había, puede encontrar su sitio. Aunque solo sea porque, esto nadie lo duda, es un excelente futbolista.

Una hipotética salida de Diego Costa con destino a China no le descartaría absolutamente para la Selección, pero evidentemente supondría unos problemas logísticos poco convenientes. Vivir en Asia hace que los viajes, cuando le llamen, sean más largos. Es cierto que la situación es similar a la que han vivido durante décadas los jugadores americanos, pero las selecciones europeas no acostumbran a eso. Y que Lopetegui es, dicen, difícil de descifrar. Ni los más cercanos tienen claro qué haría en el caso hipotético de que a Costa se le ocurra marcharse.

Más allá de eso hay un problema futbolístico. El 'boom' del fútbol chino asegura que allí habrá un puñado de buenos jugadores, pero no necesariamente que el nivel del campeonato sea bueno. Las normas de la competición establecen que solo pueda haber tres extranjeros no asiáticos jugando en cada equipo de la Superliga. Además, ninguno de ellos puede ser portero, pues el gobierno chino ha vetado la posibilidad de que jugadores foráneos de esa posición aparezcan en el campeonato. Todo, por supuesto, pensando en el desarrollo del fútbol del país, que es la clave de todo eso.

Kike MarínKike Marín

Esa extraña organización hace que en China se vean partidos de nivel bastante más bajo que el europeo. Y se engaña quien piensa que eso no tiene relevancia en el estado del jugador, por profesional que sea. Ha pasado en ocasiones, jugadores que al volver después de pasar tiempo en alguna de estas exóticas ligas se encuentran con el nivel menguado y necesitan bastante tiempo para retomar el ritmo competitivo.

En la pasada Eurocopa, es cierto, Francia convocó a Andre-Pierre Gignac, que está jugando en México. Deschamps, como puede hacer Lopetegui, consideró que no había entre los franceses un delantero mejor que él. Cierto es que el país azteca tiene mayor tradición que el chino, que no hay restricciones y, por lo general, el nivel futbolístico allí es mayor. El problema de la distancia estaba ahí, pero lo resolvieron. El equipo fue subcampeón de Europa y Gignac tuvo un papel en todo ello. Así que el precedente existe.

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