Así es la estrella de Macedonia

Nestorovski, el depredador pata negra que amenaza al invicto Lopetegui

Encontró la luz en el Inter Zapresic croata, con el que salió Pichichi de las tres últimas ligas, y se consagró el mes pasado batiendo a Buffon y poniendo en jaque a Italia

Foto: Nestorovski marcó el primero de los dos goles macedonios en el partido del mes pasado contra Italia (Georgi Licovski/EFE-EPA)
Nestorovski marcó el primero de los dos goles macedonios en el partido del mes pasado contra Italia (Georgi Licovski/EFE-EPA)

Como todo depredador del área que se precie, Ilija Nestorovski (Prilep, 1990) conoce bien los enrevesados vericuetos de su oficio. Contar con el ‘lomo’ adecuado para pegarse con los rudos zagueros, ser talentoso o tener la suficiente dosis de olfato para posicionarse con antelación en el rincón justo del área donde caerá el cuero un par de segundos más tarde no bastan para alcanzar el estatus de ‘pata negra’. Para llegar a ese punto se necesita algo que pocos son capaces de encontrar a lo largo de sus carreras y mucho menos mantener en el tiempo: las dichosas rachas.

El ariete macedonio del Palermo acertó a descifrar su particular fórmula de la Coca-Cola hace tres años en un perdido rincón del norte de Croacia, tomó carrerilla de la buena y no ha parado de marcar muescas en su lapicera zurda, aunque quizás sería más acertado utilizar el término cañón, por la potencia que imprimen al balón los latigazos que salen de su pierna fetén con destino a la portería enemiga. Maurizio Zamparini, el presidente-ojeador que echó el lazo a Cavani o Dybala cuando sólo los conocían en sus respectivos barrios, volvió a atinar de lleno en enero pasado con este nuevo ‘bomber’ de enjundia al rascarse la billetera y soltar medio kilo para asegurarse su desembarco en Sicilia al inicio del presente ejercicio. 

Nestorovski ha marcado 6 goles en 12 partidos con el Palermo esta temporada (Simone Arveda/EFE-EPA)
Nestorovski ha marcado 6 goles en 12 partidos con el Palermo esta temporada (Simone Arveda/EFE-EPA)

Las serias dudas que albergaba el reemplazante de Alberto Gilardino en el Renzo Barbera por el supuesto pobre nivel de la liga de la que procedía se disiparon en apenas tres semanas con cinco dianas que sirvieron de carta de presentación (Crotone, Atalanta, Sampdoria, Israel e Italia), muy especialmente una: la que le clavó a Gianluigi Buffon con la camisola de su país y que sirvió para hacer temblar los cimientos de la ‘Azzurra’ pocos días después del empate en Turín frente a España. Con 0-1 en el luminoso, Nestorovski se echó el once de Angelovski a la espalda dando un recital que arrancó con una volea a la media vuelta desde su Prilep natal que se estampó en el travesaño italiano.

Una errónea entrega de Verratti le dio la ocasión de encarar a Bonucci y superar desde el borde del área al meta de la Juve con un disparo raso y ajustado al palo que salió de su pierna mala. No contento con eso, asistía dos minutos después a Hasani para remontar el tanto inicial de Belotti. La decisión de su técnico de darle descanso quedando más de 20 minutos para apuntalar el medio campo con Petrovikj fue un alivio para la zaga transalpina, incapaz de poner coto a las correrías de un delantero de enorme movilidad e imbatible a la hora de apretar las tuercas a los centrales. Sin 'punch' en los metros finales, Macedonia acabó claudicando a última hora merced a dos goles del exsevillista Immobile. “El partido frente a Italia fue muy positivo para mí, menos por el resultado. La manera de perderlo me dolió muchísimo. Al menos sirvió para acallar las críticas al llegar al 'Calcio'. Es algo normal en el fútbol, y lo respeto. Pero sabía que el mejor modo de responderlas es en el campo”, dijo tras el partido.

Renació en la segunda división croata

Consagrado y reconocido en el país de los Apeninos desde aquella noche de octubre en Skopje, al compañero de fatigas de Goran Pandev (a quien ya se ha comido literalmente) en la vanguardia del combinado balcánico le costó dios y ayuda descodificar su caja de Pandora y cerca estuvo de quedarse en el intento. Tras un despegue esperanzador en el FK Pobeda de su ciudad natal, el hoy atacante del Palermo trató de encontrar su particular el Dorado del gol en la República Checa con sendas cesiones inocuas en Slovacko y Viktoria Zizkov; y un retorno a casa carente de lustre en el Metalurg Skopje. Veinte oportunidades después y con una mísera diana en su casillero, Srgjan Zaharievski, el técnico de la escuadra capitalina, sentenció a galeras a un Nestorovski que no volvería a pisar un terreno de juego por espacio de medio año.

Con 23 años y los fantasmas de su incapacidad goleadora rondándole la sesera, ‘Nesto’ se dio una última oportunidad aceptando la propuesta de un modesto club de la segunda división croata, el Inter Zapresic, la única que recibió para seguir en activo la temporada 13-14. Sería en el minúsculo SRC stadion de esa desconocida localidad próxima a la frontera eslovena donde la estrella emergente del balompié macedonio se doctoró al fin como cazagoles 'top' enlazando tres títulos de Pichichi, dos de ellos en la categoría de plata (20 y 24 dianas), y el tercera en la HNL Prva Liga croata, en la que guio al debutante Inter hasta la quinta plaza con sus 25 goles.

Nestorovski, el depredador pata negra que amenaza al invicto Lopetegui

“Estoy contento por cómo estoy jugando, pero mi prioridad es dar el mayor número de satisfacciones al Palermo y a su afición, lograr la salvación y luego disfrutar con mi selección en estas eliminatorias para Rusia”, explicaba recientemente un delantero que ha extendido sus redes goleadoras a una Serie A que ya le ha visto celebrar hasta en seis ocasiones en doce encuentros. Sus dígitos, su permanente combatividad y lo poco que necesita para complicar la existencia a sus rivales le han valido el apodo de ‘Nuevo Pippo’ de parte de su propio mentor. “Querría ser simplemente Ilija Nesterovski, pero que te comparen con un jugador de la historia y la carrera de Inzaghi me enorgullece”.

Con el viento a favor y los goles cayéndosele de los bolsillos (el último el pasado domingo, ante el Milan), la gran amenaza de la Roja para acabar con la imbatibilidad de Julen Lopetegui no pone límites a su ambición. Y es que no hay nada más peligroso que un ariete en racha. “Pienso llegar lo más lejos posible con mi club. Mi mayor deseo es hacer felices a nuestros aficionados. Estoy muy lejos de Gilardino, mi predecesor en Palermo. Él ha marcado cerca de 200 goles en su carrera, pero yo espero hacer también mi camino. En ello estoy”. 

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