Löw pasa de desconocido a culpable de la 'revolución' alemana en apenas diez años
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KLINSMANN LO FICHÓ PARA LA SELECCIÓN EN 2004

Löw pasa de desconocido a culpable de la 'revolución' alemana en apenas diez años

El seleccionador alemán era un desconocido cuando su amigo Jürgen Klinsmann lo eligió para ser su segundo entrenador en la selección en el año 2004

Foto: Löw llegó a la selección en el año 2004 (Efe)
Löw llegó a la selección en el año 2004 (Efe)

La propuesta futbolística de Alemania pasó hace unos años de ser admirada por su eficiencia a serlo también por su belleza. Uno de los máximos responsables de ese cambio es Joachim Löw, seleccionador de la' Mannschaft'. En el último sexenio, la selección alemana acumula a partes iguales halagos por su fútbol y decepciones en las rondas finales de los grandes torneos internacionales. La última versión de la máquina alemana, con un juego más combinativo y vistoso que el canon clásico del fútbol alemán, ha cuajadado alguno de los mejores partidos de los últimos años, pero eso no le ha valido para llevarse ningún título.

La parte de culpa de Löw en el cambio alemán es enorme. No solo por llevar casi ocho años en el cargo de seleccionador, sino porque también fue parte importante en la etapa de Jürgen Klinsmann, que ocupó el banquillo de la selección entre 2004 y 2006 y que plantó la semilla de lo que vemos ahora. Klinsmann eligió a Löw como segundo entrenador cuando nadie lo esperaba. Una decisión sorprendente, pues su trayectoria en los banquillos no había sido muy fructífera.

Comenzó entrenando a los juveniles del FC Winterthur suizo cuando aún jugaba. Luego fue jugador-entrenador en el FC Frauenfeld, también de Suiza. Su carrera como futbolista se había desarrollado a caballo entre la segunda y la primera división alemana, siendo el máximo goleador histórico del equipo de su ciudad, el Friburgo. Tras colgar las botas se convirtió en asistente del Stuttgart, y ahí consiguió su mayor éxito: la Copa de Alemania en 1997. A partir de ahí entrenó sin mucho éxito en Turquía y ganó una Bundesliga austriaca en el 2002. Su carrera en los banquillos, como en los terrenos de juego, no presagiaba su éxito como seleccionador.

"Había sido profesional durante 18 años, y en esos 18 años ningún técnico supo explicarme cómo se mueve una defensa de cuatro. Con 'Jogi' lo entendí en un minuto. Lo que me fascinaba era su forma de pensar clara y directa", comentó Klinsmann sobre su compañero y amigo. El ex jugador del Bayern y la selección lo conoció en la escuela deportiva de Hennef, mientras se formaba como técnico.

Lo que llegó después fue la mayor revolución vivida por el fútbol alemán en las últimas décadas. Las ideas de Löw no solo se reflejaron sobre el césped, sino que la federación alemana cambió parte de sus métodos de trabajo e importó a profesionales de otras áreas (psicólogos, expertos en otros deportes...). Y a todo ello se sumó lo más importante: una generación de jugadores llamada a dominar el fútbol mundial.

Löw se hizo cargo de la selección tras el Mundial de Alemania, en el que los locales perdieron en la prórroga de las semifinales contra Italia, y comenzó una paulatina renovación. De 2006 a 2008 mantuvo el bloque y consiguió el segundo puesto tras perder con España en la final de la Eurocopa de Austria y Suiza. En esos dos torneos ya estaban cinco jugadores que están presentes en Brasil: Klose, Mertesacker, Lahm, Podolski y Schweinsteiger. Para el 2010, el cambio fue mayor, y con él la profundización en el estilo implantado por Löw. El éxito de la Eurocopa Sub-21 del 2009, en el que destacaron los Özil, Khedira, Hummels, Neuer, Boateng o Höwedes le dio un empujón al proceso. Algunos de esos jugadores ya estuvieron en el Mundial de Sudáfrica y se convirtieron en fijos poco después, a la vez que Michael Ballack, el último gran representante el estilo alemán 'antigüo', dejaba la selección.

Löw llegó a la selección alemana como un secundario y ha acabado siendo la clave en la transformación de una selección a la que solo le falta un título para consagrarse. Tras el histórico 1-7 contra Brasil, este domingo les espera Argentina, el mismo rival que en el último alemán, en 1990. Será la tercera final mundialista entre ambas selecciones, el duelo más repetido de la historia a estas altura de torneo.

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