CESC, PIQUÉ Y COSTA NO REGRESAN A ESPAÑA

Jordi Alba se marchó de Brasil amenazando a un periodista y pidió perdón en España

El aviso se recibió hace un año, pero la reacción no ha llegado a tiempo. Pero, además, los malos gestos han llegado a la Selección de la mano del lateral culé

Foto: Los jugadores de la selección española se retira del terreno de juego tras se eliminada del Mundial por Chile.
Los jugadores de la selección española se retira del terreno de juego tras se eliminada del Mundial por Chile.

El aviso se recibió hace un año, pero la reacción no ha llegado a tiempo. Brasil pasó por encima de España, dicho por los propios jugadores, en la final de la Confederaciones y doce meses después, la Roja ya está en casa cuando todavía no ha terminado la primera fase del Mundial. De campeón a ser el primer equipo eliminado y el primero llegar al hogar. En esta ocasión, nada de paseos en autobús descapotable. Cuanto más lejos de los focos, mejor. Vacaciones y a otra cosa. Y, además, con problemas, malas cara e incluso amenazas: el propio Jordi Alba se fue de Brasil retando a Javier Gómez Matallanas, Director de AS TV, al que le dijo que "te voy a arrancar la cabeza".

Ya en suelo español, el jugador pidió perdón a través de su cuenta de Twitter. "Ya de vuelta a casa; ha sido un Mundial muy difícil para todos y simplemente, ante los últimos acontecimientos, quería manifestar mi respeto y agradecimiento a la afición", señaló, añadiendo que "por ello quería disculparme si ha habido algún momento de tensión no deseado y pido disculpas por ello. Muchas gracias por vuestra comprensión y apoyo. Un abrazo".

Los problemas en la Selección han ido a más con el paso de los partidos. Primero fueron críticas entre los jugadores para, posteriormente, pasar a las discusiones con el propio Vicente del Bosque. Pero se ha dado un paso más allá: sin ir más lejos, Jordi Alba perdió el control tras el último partido de la Selección, marchándose de Brasil con amenazas hacia la prensa por las críticas a su juego durante el torneo. "Te voy a arrancar la cabeza", fue la expresión utilizada contra el periodista. Pero no es el único problema de la selección española: jugadores como Cesc Fábregas, Diego Costa o Gerard Piqué se han negado a viajar con la expedición de la Roja, y han decidido quedarse unos días más en Brasil. Gestos como estos siempre van en contra de un equipo.
 
España ya había avisado de que su bajón de forma podía darse en Brasil. El problema llega cuando el aviso es bien visible y no se han puesto las medidas necesarias para cambiar la trayectoria de un equipo que había tocado la gloria y que ahora no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, cayendo de manera penosa en la primera fase de la competición. Aquella Brasil ganó a España con intensidad, fuerza y velocidad, armas de las que ha carecido en la cita mundialista. Desde ese momento y hasta el inicio del Mundial, España disputó nueve partidos -diez con el celebrado en Guinea y que posteriormente no fue válido-. Victorias ante Ecuador, Finlandia, Bielorrusia, Georgia (valió el pase a Brasil), Guinea, Italia, Bolivia y El Salvador, pero sospechosa derrota ante Sudáfrica y empate ante Chile. Además de los resultados, el juego ofrecía dudas, pero la respuesta en los momentos claves era lo suficientemente buena como para pensar que esta Selección todavía tenía recorrido como para pensar en hacer algo importante en Brasil. La respuesta ante Holanda y Chile ya la conocen. Ayer, por lo menos, se cerró el Mundial recordando a todo el mundo que por lo menos la dignidad no se ha perdido.
 

Torres y Deulofeu, en la concentración de la selección española.
Torres y Deulofeu, en la concentración de la selección española.

Las causas del desastre de verse fuera a las primeras de cambio son muchas y ninguna. Los implicados no aciertan a decir una sola. La falta de hambre apuntada por Xabi Alonso puede ser una de ellas, pero me quedo con el concepto equipo, grupo, que hasta el momento había funcionado a la perfección. La historia de este Mundial arranca en partidos como el de Guinea o Sudáfrica, excursiones que apenas aportaron nada más allá de llevar el nombre de España al continente africano y agradecimiento por el trato recibido durante el pasado Mundial, pero futbolístico, poco. Hasta cinco días antes de partir hacia África no se conocía el nombre del primer rival de esa mini gira de ocho días.

El siguiente compromiso llegó ante Italia en el Calderón. Respuesta positiva e incertidumbre, porque hasta la publicación de la lista faltaban tres meses y muchas cosas por pasar. Todo se inicia con el anuncio de la lista de los 30 preseleccionados. La lista aparece por sorpresa y en plena presentación de un libro sobre historias pasadas de la Roja. Del Bosque es acorralado por los periodistas y se ve en un escenario que no había imaginado. No estaba previsto. Aparecen nombres de jugadores como Torres o Soldado que llevan mucho tiempo ausentes, u otros nuevos como Iturraspe.

Diez días después, cita en Iberdrola. La que iba a ser la convocatoria de 23 se queda en una lista para el partido de Bolivia con posibles novedades. Se asoma Deulofeu, que no figuraba en la lista de 30. Confusión entre los jugadores y la prensa. Se concentran sin madridistas ni rojiblancos y todo culmina con una amistoso en Sevilla ante Bolivia, con baile de nombres a la espera de la lista definitiva que se da a conocer el sábado antes de partir hacia Washington. Poco natural todo, la verdad.

Xabi Alonso saluda a Vicente del Bosque ante Australia (FOTO: Valentina Lizard).
Xabi Alonso saluda a Vicente del Bosque ante Australia (FOTO: Valentina Lizard).

Líos y problemas en la Selección española

Tras un primer entrenamiento en la Ciudad del Fútbol, la expedición pone rumbo a Estados Unidos. Ocho horas de vuelo, seis entrenamientos y un partido ante El Salvador como prueba antes de poner rumbo a Brasil. Del calor de Washington, al frío de Curitiba y otras diez horas de avión. Tres días de trabajo y viaje a Salvador de Bahía. Calor y humedad que dejan atrás el mal tiempo de la sede elegida por la Federación. Manotazo holandés. Empiezan los problemas, los reproches de los que no juegan y la tensión cae a niveles no recordados, con escenas que Del Bosque y los suyos no hubieran querido ver. Otros dos días de trabajo y viaje a Río. Temperatura suave, pero Maracana se vuelve a convertir en un infierno, tal y como pasó doce meses atrás.

Sin capacidad de respuesta, España tira la toalla y Xabi Alonso habla de falta de hambre, de actitud. Sus compañeros se mosquean. El tolosarra rectifica a su manera, pero el mal rollo se instala definitivamente en un grupo derrotado, eliminado y humillado por Chile. Después llega el 'momento Cesc' y la invitación de Del Bosque a cambiar de equipo ante la actitud que estaba mostrando en el entrenamiento. Más problemas, tanto que hasta el seleccionador reconoce que el egoísmo se ha instalado en el equipo. Y es que muchos de los duelos de la Roja piden una vuelta al fútbol, un regreso a la normalidad y a un orden estrictamente deportivo.

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