España '82: el Mundial de Rossi

El Mundial de España 1982 fue el campeonato de Paolo Rossi. El máximo torneo de selecciones fue disputado por 24 combinados nacionales por primera vez en la historia. El

Foto: España '82: el Mundial de Rossi

El Mundial de España 1982 fue el campeonato de Paolo Rossi. El máximo torneo de selecciones fue disputado por 24 combinados nacionales por primera vez en la historia. El formato del torneo fue modificado: inicialmente se formaron seis grupos de cuatro equipos de los que se clasificaban los dos primeros; a continuación, los equipos clasificados formaron cuatro grupos de tres equipos de los que se metería el primero para las semifinales, única eliminatoria pura antes de llegar a la final.

El gran nombre del campeonato fue Paolo Rossi. El jugador italiano, sancionado antes del Mundial por un tema de apuestas ilegales, pudo jugar el torneo gracias a una rebaja de la pena impuesta por la Federación Italiana. La participación de Rossi con la selección 'azzurra' fue fundamental, pues los seis goles del delantero en el campeonato servirían para dar el triunfo final a Italia, que conseguía su tercer entorchado intercontinental, igualando en aquel momento a Brasil como selección con más títulos mundialistas en su haber.

España tuvo una participación para olvidar en su Mundial, siendo, hasta la fecha, la selección anfitriona con peor resultado de la historia. El combinado nacional consiguió pasar de la primera fase después de lograr un sufrido empate ante Honduras (1-1) y una victoria por la mínima ante Yugoslavia (2-1), pero cayó derrotado ante Irlanda del Norte (1-0). En la segunda fase de grupos, España quedó en último lugar, después de caer derrotada ante Alemania Federal por 2 a 1, y no conseguir pasar del empate a cero frente a Inglaterra.

Italia demostró una vez más que su juego defensivo, aunque poco vistoso, volvía a ser efectivo. Con un juego apagado, la selección transalpina se clasificó a la segunda ronda sin ganar un solo partido, logrando tres empates ante Polonia (0-0), Perú (0-0) y Camerún (1-1). Pero a la hora de la verdad, volvió a demostrar estar un escalón por encima del resto: en la segunda fase de grupos, Italia derrotó a dos 'cocos' como Argentina (2-1) y Brasil (3-2).

El partido entre Italia y Brasil fue un verdadero espectáculo futbolístico. Celebrado en el estadio de Sarriá ante 44.000 espectadores, sudamericanos y europeos se jugaban su pase a las semifinales, y el partido no defraudó. Rossi, en el minuto 5, adelantó a los italianos, pero siete minutos más tarde igualó la contienda Sócrates. Rossi iba a volver a poner por delante a los suyos en el minuto 25, pero Falcao, en la segunda parte, iba a lograr el empate en el '68. Sin embargo, Rossi, inconmensurable, iba a lograr el 'hat-trick' en el minuto '74, un gol con el que daba la clasificación a su equipo.

Otro de los grandes partidos del torneo sería el que enfrentó a Francia y Alemania Federal en semifinales, un partido excesivamente cruel para la selección gala. El alemán Littbarski adelantó a los suyos en el minuto 17, pero Platini consiguió empatar el partido en el minuto 26 de penalti. Así llegó el partido a la prórroga, en la que ocurrió absolutamente de todo. Tresor, en el '92, y Giresse, en el '98, pusieron el 1 a 3 en el marcador, pero Alemania consiguió igualar la contienda, con goles de Rummenigge (en el '102) y Fischer (en el '108), para forzar los penaltis.

Francia, que tuvo el partido ganado en la prórroga, veía cómo se quedaba a las puertas de la final tras ser eliminado por Alemania Federal en la tanda de penaltis, convirtiéndose en el primer finalista de la historia de los Mundiales en llegar al partido por el título de esta manera.  Pero, además, este encuentro será recordado por la criminal entrada de Harald Schumacher, guardameta alemán, sobre Pattrick Battiston, en la que el árbitro ni tan siquiera señaló falta. El delantero francés se quedó sólo ante el portero teutón, y tras superarle por alto, recibió una brutal patada en la cara por parte del polémico Schumacher, dejando inconsciente a Battiston.

La finalísima del Mundial, disputada en el Santiago Bernabéu entre Italia y Alemania Federal, fue un verdadero paseo para el conjunto 'azzurri'. Rossi, ya en la segunda parte, inauguraba el marcador en el minuto 57, mientras que Tardelli en el '69 y Altobelli en el '81, redondeaban la cuenta de los italianos. Breitner, en el '83 de penalti, recortaba distancias, pero de manera inútil, pues Italia había conseguido convertirse en campeón del mundo. Rossi, repudiado antes del campeonato, se convirtió en el héroe nacional italiano: había llevado a su selección a levantar el tercer Mundial.

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