Corea y Japón '02: el Mundial de Ronaldo

El Mundial de 2002 fue el primero y, hasta el momento, único campeonato del mundo de la historia que se disputó en dos sedes. Corea del Sur y Japón serían los

Foto: Corea y Japón '02: el Mundial de Ronaldo

El Mundial de 2002 fue el primero y, hasta el momento, único campeonato del mundo de la historia que se disputó en dos sedes. Corea del Sur y Japón serían los dos países elegidos, en un Mundial regido por las sorpresas y el escándalo a partes iguales. El partido inaugural enfrentó a la campeona del mundo, Francia, y a Senegal. El combinado africano venció sorprendentemente al equipo galo por 1 a 0, un golpe muy duro para Francia, que se vio incapaz de hacer un solo gol en la fase de grupos, lo que la condenó a la eliminación a las primeras de cambio.

Pero no fue el único combinado favorito que fue eliminado antes de tiempo. Argentina caería en la fase de grupos. Encuadrada en el denominado 'Grupo de la muerte', la albiceleste derrotó a Nigeria por la mínima (1-0), pero cayó derrotado ante Inglaterra (también por 1 a 0) en la particular venganza del combinado británico tras su eliminación a manos de Argentina en Francia '98. Los sudamericanos, incapaces de pasar del empate a uno ante Suecia, quedaron fuera del Mundial en la primera fase.

Uno de los países organizadores, Corea del Sur, sería la revelación del Mundial gracias, en gran medida, a las numerosas ayudas arbitrales que les permitieron alcanzar las semifinales del Mundial. Ya en la fase de grupos, ciertas decisiones permitieron que los asiáticos derrotaran a Portugal por 1 a 0. En octavos, la ayuda arbitral fue clamorosa: el ecuatoriano Byron Moreno anuló un gol a Italia, pitó un penalti inexistente a favor de Corea -que fallarían- y expulsó a Totti de manera injusta. A pesar del gol inicial de Vieri, Seol forzó la prórroga en el '88 y Ahn, en el '117, metía a su equipo en cuartos. El autor del gol de la victoria sería el involuntario protagonista de otra polémica: el presidente del Peruggia, club italiano en el que militaba el surcoreano, anunciaba que rescindía el contrato del jugador por eliminar al equipo del país “que le da de comer”.

Allí se vería las caras con España, en uno de los mayores ‘robos’ sufridos por la Selección en los últimos tiempos. La Roja, primera de grupo con solvencia tras ganar a Eslovenia (3-1), Paraguay (3-1) y Sudáfrica (2-3), se metió en cuartos gracias a un espectacular Casillas, que frenó en seco a Irlanda en octavos. España se adelantó en el marcador en el minuto 8 con un gol de Morientes, pero la situación se iba a complicar. En el minuto 63, Juanfrán derribó a Duff dentro del área. Harte lanzó el penalti, y Casillas lo detuvo: España se había salvado.

Sin embargo, en el minuto 90 Hierro derribaría a Quinn en el área. Esta vez Keane, desde los once metros, iba a marcar para lograr el empate. El partido llegaría a los penaltis, y Casillas se convertiría en el héroe. El meta español detuvo dos penas máximas, y un tercero se estrelló en el larguero. España se había metido a cuartos y el portero madrileño se había convertido en el protagonista del encuentro. Pero en semifinales, España se iba a topar con un árbitro de triste recuerdo, el egipcio Gamal Al-Ghandour, que permitiría la clasificación de Corea del Sur después de una polémica mayúscula.

España se mostró muy superior a la anfitriona, pero Al-Ghandour se quiso convertir en el protagonista del encuentro, anulando dos goles legales a la selección nacional y cortando dos 'mano a mano' de los delanteros españoles ante el portero coreano por sendos fueras de juego inexistentes. España y Corea empataron a cero durante el tiempo reglamentario, y la clasificación se disputó en los penaltis, en los que los asiáticos acertaron a introducir los cinco por tres del conjunto español.

Turquía, otra de las grandes revelaciones del campeonato, alcanzó las semifinales, donde cayó ante Brasil. El combinado otomano, con un juego fluido, directo y eminentemente ofensivo, eliminó a cuantas selecciones se interpusieron en su camino, a excepción del conjunto brasileño, que acabó con las esperanzas de Turquía tras vencer 1 a 0. Un imparable Ronaldo sentenciaría a los otomanos con un estupendo gol, que daría el pase a los sudamericanos a la final.

En el gran partido, Ronaldo se resarciría de su pobre actuación en la final de Francia, y dos goles suyos darían el título a Brasil frente a Alemania. Los teutones se vieron incapaces de frenar al delantero brasileño: con mucha movilidad, gran presencia en ataque y con una puntería exquisita de cara a puerta, Ronaldo se convertiría en el héroe de su selección (2-0). Brasil se convertía en pentacampeona gracias a un espectacular Ronaldo: el Dios del fútbol había sido justo con el gran delantero brasileño.

 

Mundial
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios