El Barça huele la sangre y sonríe: tiene en sus manos dar la puntilla al Madrid de Arbeloa
Si los azulgranas mantienen los nueve puntos de diferencia con el Real Madrid, los de Hansi Flick pueden dar el golpe de gracia a los blancos y ganar la Liga en el Clásico del Camp Nou
El Barcelona puede sentenciar en el Clásico. (EFE/Toni Albir)
Han pasado casi seis meses, pero la Liga ha cambiado diametralmente. Un 26 de octubre, el Real Madrid vencía al Barcelona (2-1) después de un gran partido de los blancos. El equipo, por aquel entonces entrenado por Xabi Alonso, lo había ganado todo, menos el partido del Metropolitano, y se colocaba con cinco puntos de ventaja en el liderato con respecto a los culés. Solo han pasado un buen puñado de semanas y el drama para los blancos es evidente.
En ese periodo, el Madrid ha implosionado de manera inexplicable. O, mejor dicho, con una explicación muy clara que no todo el mundo quiere reconocer. Aquella victoria en el primer Clásico del curso confirmaba a un Madrid diferente, que funcionaba, que era capaz de sacar los partidos adelante, amén de una línea ascendente de juego y confianza. Aquella salida de tono pueril de Vinícius rompió al equipo por completo, lo fragmentó de arriba hasta abajo.
La directiva se puso de perfil, el entrenador se convirtió en un apagafuegos y los jugadores aprovecharon para tomar el control de la situación. El equipo dejó de ganar partidos y la duda se instauró en el vestuario, con Xabi como gran señalado. Perder la final de la Supercopa lo dinamitó todo y dio lugar al cambio de cromos en el banquillo, con la llegada de Álvaro Arbeloa. Con el salmantino, hubo picos de juego, pero ni rastro de un estilo definido.
Y eso se transformó en eliminaciones en Copa y en Champions, donde realmente el equipo sí dio su mejor versión, al menos, la más solidaria. Pero la Liga era otro cantar y los puntos se iban cayendo por el camino, con alguna polémica arbitral de por medio. Así es como se llega al momento actual de la temporada: el Madrid, segundo clasificado, parte con nueve puntos de desventaja con el líder, el Barça. El destino se guarda un caprichoso giro de guion.
Si los dos equipos son capaces de mantener la diferencia de nueve puntos tras los próximos tres enfrentamientos (Alavés, Betis y Espanyol, para el Madrid; Celta, Getafe y Osasuna, para el Barça), se llegará al Camp Nou con una realidad sobre la mesa: si el Barça gana al eterno rival, se convertirá en campeón de Liga. E, incluso, si los culés son capaces de sacar algún punto de diferencia más en esta terna de partidos, se abrirá la polémica de si los blancos deben o no hacer pasillo.
Sea como fuere, el Barcelona acaricia el segundo título de la temporada, después del logrado precisamente ante el Madrid en Yeda. Y puede ser el último dolor de muelas de Arbeloa, lo peor que le podía pasar al Madrid en otra temporada aciaga. No solo se han quedado sin títulos por segundo año consecutivo; no solo hay dudas sobre muchos futbolistas; no solo hay incertidumbre en el banquillo; no solo hay extrañeza por la gestión; ahora, el Barça puede darles el golpe de gracia.
Arbeloa no ha revitalizado al equipo blanco. (AFP7)
El Madrid tiene dos opciones: tirarlo todo por la borda en los próximos tres partidos o llegar al Camp Nou con alguna opción, donde tratar de ganar para meter el miedo en el cuerpo de los azulgranas. Pero las matemáticas no fallan: si los dos equipos sacan el mismo número de puntos en sus tres próximos duelos, el Barça puede sentenciar la Liga en el Camp Nou ante el Real Madrid. Sería el peor cierre posible de temporada para el conjunto de Concha Espina.
Será el 10 de mayo a las 21:00 horas donde el último Clásico de la temporada puede decidir al campeón de Liga. El Madrid lo tenía todo para construir un proyecto ganador, tener una idea reconocible de juego a medio-largo plazo y poner los cimientos del nuevo equipo. Todo se ha derrumbado como un castillo de naipes y se ha vuelto a la casilla de salida. Se ha perdido un curso y, lo que es peor, se puede perder una Liga en el Camp Nou. El Barça puede poner el último clavo del ataúd.
Han pasado casi seis meses, pero la Liga ha cambiado diametralmente. Un 26 de octubre, el Real Madrid vencía al Barcelona (2-1) después de un gran partido de los blancos. El equipo, por aquel entonces entrenado por Xabi Alonso, lo había ganado todo, menos el partido del Metropolitano, y se colocaba con cinco puntos de ventaja en el liderato con respecto a los culés. Solo han pasado un buen puñado de semanas y el drama para los blancos es evidente.