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El último paso adelante de Tchouaméni: de ser el centro de las iras a pieza clave en solo unos meses
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JUGADOR BÁSICO DE ESTE REAL MADRID

El último paso adelante de Tchouaméni: de ser el centro de las iras a pieza clave en solo unos meses

El internacional francés ha dejado olvidados los pitos de la afición de la pasada temporada para convertirse en un jugador importante este curso, de los pocos que están dando la talla

Foto: Tchouaméni celebra su último gol ante el Celta. (AFP7)
Tchouaméni celebra su último gol ante el Celta. (AFP7)
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Ser futbolista del Real Madrid no es sencillo. Primero, porque llegar al conjunto blanco no es algo al alcance de cualquier jugador del mundo y, después, porque mantenerse es todavía más complicado. La exigencia de vestir la camiseta del club más laureado de Europa no es algo que todo el mundo pueda soportar, por lo que la clave para triunfar en el Santiago Bernabéu se basa en tres pilares: calidad, rendimiento y esfuerzo físico. Y Aurélien Tchouaméni bien lo sabe.

El francés llegó a la casa blanca hace ya cuatro temporadas. Mediocentro posicional, de buen desplazamiento de balón y gran lectura defensiva, no tardó en convertirse en un pilar del centro del campo, especialmente en lo que se refiere a dotar de solidez al equipo. Imponerse en los duelos, ayudar a las correcciones y aportar a la hora de superar líneas era su principal misión, pues construir jugadas de ataque con clarividencia era menester de otro tipo de futbolistas.

Foto: real-madrid-vinicius-valverde-tchouameni-courtois

Pero entonces, los mediocentros creativos fueron dejando el equipo y, con la marcha de Toni Kroos y Luka Modric, esa parcela quedó desierta. Tchouaméni, Eduardo Camavinga y Fede Valverde eran los habituales de la medular, jugadores de corte similar y lejos de la excelencia técnica del alemán y el croata. Solo Dani Ceballos podía aportar algo de luz, pero sus altibajos sobre el césped, unidos a sus continuos problemas físicos, generaban un agujero de difícil solución.

Tchouaméni tenía una clara ventaja con respecto al resto de compañeros. No se lesionaba y sus conceptos defensivos le permitían jugar de central, posición en la que Carlo Ancelotti también le comenzó a utilizar la pasada temporada por culpa de las numerosas lesiones en la posición. Y esa situación descolocó al francés: cambiar de posición de manera habitual en la temporada, con conceptos diferentes y misiones distintas, le hicieron comenzar a dudar de sí mismo. Craso error.

Después de varios malos partidos, con las derrotas ante el AC Milan de Champions (1-3) y en la final de la Supercopa de España frente al Barcelona (5-2) como mejores ejemplos, la afición empezó a decepcionarse con Tchouaméni. Pérdidas absurdas, mala colocación sobre el césped, dudas en balones divididos y poca intensidad física provocaron el enfado del Bernabéu. Y el 16 de enero de 2025 todo cambió: pitada monumental al jugador ante el Celta cada vez que tocaba la pelota.

Pero ahí Tchouaméni enseñó algo diferente: tenía una enorme personalidad. Lejos de quejarse, hacer gestos a la grada o mostrar enfado, entendió que el problema lo tenía él. Debía enchufarse, mejorar y trabajar más. Y lo hizo de la mejor manera: en silencio. Sin levantar la voz y sin protestar, poco a poco fue subiendo sus prestaciones, hasta convertirse en un futbolista capital. En cuestión de un año, ese jugador tan criticado ya es un pilar del Real Madrid. Y los datos lo demuestran.

Los números hablan solos

Esta temporada, Tchouaméni es de los pocos jugadores que siempre está disponible para el entrenador. No se lesiona, no recibe demasiadas amarillas y juega casi todos los minutos. Pero, además, su aportación es fundamental, como su gol ante el Celta de Vigo, que fue básico para el triunfo del Madrid. Comparando los datos de este curso con respecto a los del anterior, en el que fue tan criticado, es evidente que el jugador francés ha dado un paso adelante en el equipo.

En la 2024-25, en los 52 partidos que jugó, marcó 2 goles, dio 1 asistencia, generó 16 pases clave, 2 ocasiones claras de gol y tuvo un 5,9% de precisión en los balones colgados al área. Este año, en 37 encuentros, lleva los mismos goles y asistencias, pero ya ha dado 29 pases claves, ha generado 5 ocasiones claras de gol y su precisión en centros al área es del 11,1%... con un tercio de temporada por jugar. Por tanto, su desempeño con el balón ha crecido claramente.

Pero sin balón, también está evolucionando: la campaña pasada, con él en el campo hubo 12 porterías a cero, no cometió errores que costaran un tanto, hizo 83 entradas buenas, interceptó 74 balones, bloqueó 43 disparos y ganó 96 duelos aéreos. Este curso, lleva 10 porterías a cero, tampoco ha cometido errores de gol, lleva 71 entradas positivas, además de 60 intercepciones, 23 disparos bloqueados y 80 duelos aéreos ganados. Es decir, va en camino de mejorar casi todos los datos.

Y es que, más allá de las estadísticas, las sensaciones también son mejores. Tchouaméni está creciendo en otros intangibles como colocación, capacidad de mando u orden del equipo. Ha dado un paso adelante para convertirse en una pieza clave de este Real Madrid, un futbolista capital y, sin duda, uno de los pocos jugadores que está ofreciendo el nivel que se le presupone. Y cómo cambiaría la cosa si, a su lado, hubiera un pelotero para conectar con la parcela ofensiva...

Ser futbolista del Real Madrid no es sencillo. Primero, porque llegar al conjunto blanco no es algo al alcance de cualquier jugador del mundo y, después, porque mantenerse es todavía más complicado. La exigencia de vestir la camiseta del club más laureado de Europa no es algo que todo el mundo pueda soportar, por lo que la clave para triunfar en el Santiago Bernabéu se basa en tres pilares: calidad, rendimiento y esfuerzo físico. Y Aurélien Tchouaméni bien lo sabe.

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