Es noticia
La clave Varane: la mejor manera de entender qué es lo que le falta al Real Madrid de Arbeloa
  1. Deportes
  2. Fútbol
POCOS VETERANOS Y MENOS REFERENTES

La clave Varane: la mejor manera de entender qué es lo que le falta al Real Madrid de Arbeloa

El conjunto blanco sigue dejando muchas dudas partido tras partido, especialmente porque el fútbol no fluye y el equipo no trabaja en sintonía. Dudas provocadas por la ausencia de grandes referentes dentro de una plantilla muy joven

Foto: La plantilla del Real Madrid, escuchando a Arbeloa antes del partido contra el Benfica. (EFE/EPA/MIiguel A. Lopes)
La plantilla del Real Madrid, escuchando a Arbeloa antes del partido contra el Benfica. (EFE/EPA/MIiguel A. Lopes)
EC EXCLUSIVO

Hace no demasiado tiempo, el Real Madrid era el equipo a batir en Europa. Con un once inicial que todo el mundo conocía de carrerilla, plagado de jugadores de talla mundial y un fútbol fácilmente reconocible, los rivales temblaban cuando tocaba jugar contra los blancos. Había fútbol, había piernas, había ganas, había intensidad y, sobre todo, intención de marcar una época en el deporte. Y el equipo lo hizo a lo grande, con seis Champions en una década, tres de ellas seguidas.

Pero ese Madrid ya es historia, por nombres, por rendimiento e, incluso, por ganas de ganar. Los grandes jugadores fueron saliendo, pero el equipo mantuvo la senda de éxitos gracias a aquellos que consiguieron transmitir los valores de la entidad de generación en generación. El trabajo del jugador veterano era fundamental, haciendo ver a los más jóvenes que el trabajo, el sacrificio y el esfuerzo nunca se pueden negociar y que, de hecho, es la única vía para pelear por grandes títulos.

Foto: real-madrid-benfica-kylian-mbappe-champions-league-verguenza

La última vez que el Real Madrid estuvo dos años sin conseguir ningún título fue en las temporadas 2004-05 y 2005-06, es decir, hace veinte años. Ese equipo también venía de un buen puñado de éxitos y el cambio generacional provocó dudas dentro de la plantilla. Pero la plantilla no tardó en volver a la senda ganadora, con la mezcla siempre necesaria para ser competitivo: juventud y veteranía. Los más jóvenes ponen el brío y a la fuerza; los más mayores, la calma y la experiencia.

De ese cóctel nacen los grandes equipos, donde los veteranos se convierten en libros abiertos para transmitir los valores de la entidad sobre el césped. No solo sobre lo que supone vestir una camiseta como la del Madrid o el comportamiento que debe tener un jugador fuera del campo, sino también de esfuerzo, profesionalidad, sacrificio y, sobre todo y más importante, de conocer la posición sobre el césped. Enseñar al joven para entender los pormenores de la demarcación es fundamental.

El ejemplo más reciente en el Real Madrid es el de Raphaël Varane. El internacional francés fue, sin duda, uno de los mejores centrales del mundo durante muchos años, a pesar de verse limitado por culpa de esa rodilla que tantos problemas le dio. Siempre estaba bien escoltado por Sergio Ramos y Pepe, dos jugadores de absoluto oficio que ayudaron a la perfección a un joven de tan solo 18 años a entender dónde estaba y cómo debía desempeñarse para ser un jugador de élite.

Pero, a esa ecuación, siempre hay que añadir un elemento que pocas veces se valora: la personalidad y el estilo. Hay futbolistas que son líderes natos y lo llevan en la sangre, afrontando los retos más complejos con mayores garantías; y otros que son grandes escuderos, secundarios de lujo, pero con dificultades para ser una referencia para el resto de jugadores. El segundo caso era el de Varane: cuando acompañaba a Ramos o Pepe, brillaba; si tenía que tirar de la defensa, dudaba.

A lo que se enfrenta esta plantilla

Ese es el gran problema de este Real Madrid: la clave Varane. Más allá de que la plantilla esté mal confeccionada, mal equilibrada y que las lesiones sean numerosas, la verdadera problemática es la falta de referentes en el equipo. Thibaut Courtois (33 años), David Alaba (33) y Dani Carvajal (34) son los más veteranos del equipo, pero su influencia es mínima. Un portero y dos futbolistas habituales de la enfermería no son el mejor espejo al que agarrarse sobre el césped.

Faltan verdaderos iconos dentro de la plantilla, especialmente en el medio del campo, la sala de máquinas que mueve a cualquier equipo. La marcha de Toni Kroos y Luka Modric dejó al equipo huérfano de esos futbolistas que hablaban con el balón y a los que todos respetaban. Y un segundo problema añadido se ha sumado: muchos jóvenes se han acostumbrado al éxito muy temprano, como si fuera lo normal. La mezcla perfecta para que la desidia se instale en el equipo.

Este Madrid está plagado de grandes jugadores, qué duda cabe, pero no tiene líderes, ni en lo deportivo, ni en lo espiritual. El equipo sufre porque se rompe con facilidad, los recién llegados no tienen referentes que les marquen el camino y aquellos que ya llevan varios años en la plantilla viven acomodados. Ese es el principal problema de Álvaro Arbeloa, más allá de la plantilla, el esquema y el plan de juego. Demasiados escuderos y pocos líderes de verdad. El resultado es fácil de intuir.

Hace no demasiado tiempo, el Real Madrid era el equipo a batir en Europa. Con un once inicial que todo el mundo conocía de carrerilla, plagado de jugadores de talla mundial y un fútbol fácilmente reconocible, los rivales temblaban cuando tocaba jugar contra los blancos. Había fútbol, había piernas, había ganas, había intensidad y, sobre todo, intención de marcar una época en el deporte. Y el equipo lo hizo a lo grande, con seis Champions en una década, tres de ellas seguidas.

Real Madrid
El redactor recomienda