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Rino, un matemático de Columbia para que en la Real todos sumen (y algunos dejaran de restar)
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LA REACCIÓN HA SIDO INMEDIATA

Rino, un matemático de Columbia para que en la Real todos sumen (y algunos dejaran de restar)

El estadounidense Pellegrino Matarazzo ha logrado el compromiso de una plantilla que, por lo que fuera, su antecesor, Sergio Francisco, no logró. De ahí lo inevitable que fue su destitución y un cambio que no se ha hecho esperar

Foto: Matarazzo abraza a Jon Martín tras la victoria ante el Celta. (EFE)
Matarazzo abraza a Jon Martín tras la victoria ante el Celta. (EFE)
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Los números, además de las sensaciones, hablan por sí solos y confirman que el cambio era tan inevitable como necesario. Desde que Sergio Francisco (Irun, 1979) fue destituido como entrenador de la Real Sociedad, el equipo donostiarra no ha perdido ninguno de los 7 partidos que ha disputado. Uno menos de las 8 derrotas que acumulaba con un técnico de la casa que, al mes de ocupar el puesto de Imanol Alguacil, ya no tenía la confianza de los jugadores. ¿Por qué? That's the question, que diría Shakespeare.

Primero, con el interino Jon Ansotegi, quien compaginó el primer equipo con el segundo, con un pírrico triunfo en Copa y un empate en Liga que no acabó en victoria por un grosero error en los dos últimos cambios del técnico del Sanse. Y, después, con Pellegrino Matarazzo (Nueva Jersey, 1977), quien, con 3 victorias y un empate en Liga, es decir, 12 puntos de 10, y el pase a cuartos de final de la Copa, ha provocado un efecto pocas veces visto y difícilmente previsto.

La reacción con el entrenador estadounidense ha sido tal que, en poco más de un mes, en el entorno de la Real se ha pasado de estar preocupados por escapar de los puestos de descenso y ocupados en buscar tres peores, a volver a pensar en Europa.

Foto: real-sociedad-jokin-aperribay-sergio-francisco

"Poliki, poliki (despacio, despacio en euskera), el foco no está en Europa, hay que seguir trabajando", respondió Rino Matarazzo cuando, tras la épica victoria ante el Celta, se le planteó un escenario para el que inicialmente no fue fichado.

El principal cambio, la motivación y el compromiso

Más allá de algunas variaciones tácticas cada vez más evidentes, el gran cambio que se ha producido con la llegada del nuevo entrenador tiene que ver con la motivación y el compromiso. Además de esa pizca de suerte tan necesaria en el fútbol para cambiar las dinámicas de los equipos, por mucho que él lo negara después de ganar al FC Barcelona en Anoeta.

Matarazzo, con una visión completamente limpia de la plantilla, aunque seguro que condicionada por las opiniones del director deportivo, Erik Bretos, no solo ha revitalizado a varios futbolistas que parecían defenestrados. Desde Álvaro Odriozola, quien no duda en hablar públicamente de "nuestro querido Rino", a Beñat Turrientes. También ha logrado que todos sumen y, tanto o más importante, que algunos hayan dejado de restar.

placeholder Pellegrino Matarazzo, antes de comparecer ante los medios. (EFE/Javier Etxezarreta)
Pellegrino Matarazzo, antes de comparecer ante los medios. (EFE/Javier Etxezarreta)

Eso sí, por más que ya se hable de un cambio de objetivo y que el nuevo entrenador de la Real sea un graduado en Matemáticas Aplicadas por la Universidad de Columbia, Matarazzo no ha llegado para andar echando cuentas con el famoso 60-40 y dar tiempo a los jóvenes, como se le supone a un club de cantera, sino para sacar el máximo rendimiento a corto plazo.

Claro que esto tampoco ha impedido que, tal y como sucedió en la épica victoria ante el Celta, sean especialmente los jugadores de casa los que estén sacando a la Real del lío en el que se había metido. Basta con comprobar quiénes han sido los más determinantes en los últimos triunfos, tanto en Liga como en la Copa, para comprobarlo.

Un once completo 'made in Zubieta'

Bajo palos, el pulpo Unai Marrero, reencarnado en Arconada ante Osasuna en la tanda de penaltis y poniéndole las pilas al internacional Remiro. En defensa, Jon Mikel Aramburu, Jon Martín, Igor Zubeldia y Aihen Muñoz, con Aritz Elustondo en la recámara. En el centro del campo, la pareja Gorrotxategi-Turrientes, uno dos en uno para intentar hacer olvidar al imperial Martín Zubimendi.

Por delante, una línea de tres con el renacido Odriozola por la banda derecha, Pablo Marín, tras la cesión de Mikel Goti al Córdoba, en el centro, y Ander Barrenetxea, en la izquierda. Y, cómo no, en punta el indiscutible capitán y alma mater del equipo, Mikel Oyarzabal. Un 9 que no será un 9, pero sí un futbolista 10, con Jon Karrikaburu, la eterna promesa, como alternativa.

Este es el once made in Zubieta que Matarazzo podría llegar a alinear. El estadounidense, tan dado a dividir su plantilla en dos onces en los entrenamientos, tiene a su disposición otro formado por los fichajes. Desde el guardameta titular, Álex Remiro, al cuestionado Caleta-Car, pasando por el todavía inédito Yangel Herrera, más Sergio Gómez, Carlos Soler, Brais Méndez, Sučić, Zakharyan, Take Kubo, Güedes y Oskarsson.

A ellos hay que sumar al recién incorporado Wesley Gassova Ribeiro. Un extremo brasileño de 20 años que llega cedido del Al-Nassr, el equipo de Arabia Saudí en el que juega Cristiano Ronaldo. Lo hace con una opción de compra de 12 millones de euros.

De la mezcla entre ambos onces saldrá el que este domingo salte a San Mamés para disputar un derbi vasco al que Real llega en mejor momento que su rival. Si bien, y aunque suene a tópico, sabido es que en los duelos de máxima rivalidad no importa tanto el nivel de juego, sino el anímico.

Foto: real-madrid-alvaro-arbeloa-albacete-xabi-alonso-florentino-perez-pintus-preparacion-fisica

Aunque es precisamente ahí donde está el verdadero efecto Rino. Un matemático que no descarta sumar otros tres puntos en Bilbao. "¿Si visualizo lo que sería ganar el derbi? Las cosas hay que desearlas, si no, no suceden", comentó en la rueda de prensa previa, para añadir que "sabemos que estamos en un buen momento y vamos a ir a hacer todo lo que podamos para ganar".

"Por supuesto que creemos que podemos conseguirlo", sentenció este técnico, que no es de Bilbao, sino de Nueva Jersey. Como Bruce Springsteen, The Boss.

Los números, además de las sensaciones, hablan por sí solos y confirman que el cambio era tan inevitable como necesario. Desde que Sergio Francisco (Irun, 1979) fue destituido como entrenador de la Real Sociedad, el equipo donostiarra no ha perdido ninguno de los 7 partidos que ha disputado. Uno menos de las 8 derrotas que acumulaba con un técnico de la casa que, al mes de ocupar el puesto de Imanol Alguacil, ya no tenía la confianza de los jugadores. ¿Por qué? That's the question, que diría Shakespeare.

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