Llegó el día temido por Florentino: el Bernabéu señalará a sus culpables en un juicio popular
Después de las 72 horas más caóticas del Real Madrid en su historia reciente, el conjunto blanco acude al Bernabéu, donde la afición dictará sentencia sobre quién considera que es o son los responsables de la situación que vive el club
Florentino Pérez, ante uno de los días más complicados del Madrid en su historia reciente. (AFP7)
Quién iba a decir que un partido entre Real Madrid y Levante de mitad de temporada se iba a convertir en un juicio sumario del Santiago Bernabéu. Debería ser un encuentro, al menos sobre el papel, tranquilo para el equipo, de esos familiares en la grada donde, por horario y rival, el disfrute podría estar asegurado para los más pequeños. Pero, de repente, la alegría se ha fundido a negro y el feudo madridista acude por primera vez a su estadio después de las 72 horas más convulsas de los últimos tiempos, con un cambio de entrenador tras caer en la Supercopa y una derrota dolorosa en Copa. El público hablará por primera vez.
Será a las 14:00 horas cuando, después de más de una década, la afición acudirá al Santiago Bernabéu con muchas más ganas que ver simplemente un partido. Las últimas decisiones tomadas por el club y los resultados acumulados por el combinado blanco en las últimas fechas han confluido en el tiempo para que, a principios de enero, se genere una situación complicada en este Real Madrid. Y es que un equipo acostumbrado a ganar, triunfar y lograr grandes resultados se ha despedido de dos títulos en cuestión de cuatro días, posiblemente los más asequibles este curso. Y se espera que haya reacción por parte del aficionado.
La sorprendente salida del equipo de Xabi Alonso el día después de perder la final de la Supercopa de España por detalles ante el Barcelona cogía a muchos con el pie cambiado. No tanto por su salida, pues el tolosarra tenía la espada de Damocles en su cuello desde hacía muchas semanas, sino por el momento en que se produjo. Que su adiós fuera unas horas después de haber competido hasta el último segundo en Yeda —¡ay, qué hubiera pasado si Carreras o Asencio hubieran marcado sus dos penaltis en el descuento!— fue inesperado, situación que provocó el rápido paso al frente de Álvaro Arbeloa para tratar de apagar el fuego.
Pero el segundo gran golpe llegaba en el Carlos Belmonte, donde un Albacete con un equipo con varios suplentes eliminaba al Real Madrid de la Copa del Rey (3-2) en la última jugada. La primera en la frente para Arbeloa, cuyo único pecado fue menospreciar al rival con excesivos pesos pesados sin convocar y muchas rotaciones en el once. Sin embargo, el problema de este Madrid viene de lejos y son muchos los frentes que han provocado que la situación del equipo sea la actual. Y eso que, si se miran los fríos números, queda maquillado el momento del equipo, pero toca ver si hay reacción. O si hay ganas de reaccionar, mejor dicho.
Desde hace varias temporadas, el Madrid mira para otro lado cuando toca hablar de su medio del campo. Se rompió la KCM, se retiró Toni Kroos, de manera inexplicable se decidió no renovar a Modric y no se recuperó a Nico Paz. Pero, lo que es más grave, no se fichó al creador de juego que ya reclamaba Carlo Ancelotti desde hace mucho tiempo atrás y que también solicitó Alonso. Con el agravante de no traer a dos jugadores que estaban a tiro, como Martín Zubimendi o Tijjani Reijnders, para traer por el mismo precio al enésimo mediapunta zurdo del equipo. Y la política de parches y reubicaciones se confirmó que no funcionaba.
El problema es que si a una plantilla mal equilibrada y con continuas lesiones —muchas de ellas de gravedad—, se une el mal estado físico de muchos jugadores y la displicencia de algunos indiscutibles a la hora de trabajar sin balón, se genera un caldo de cultivo de muy complicada solución. Cuando un equipo no cree en la propuesta del entrenador y cada uno hace la guerra por su cuenta, es muy difícil pelear por los grandes éxitos. Todo ello ha provocado que llegue el día más temido por Florentino Pérez: el juicio sumario del público. La afición señalará a sus culpables, situación que se dejará notar desde el anuncio de las alineaciones.
A ningún presidente le gustan este tipo de situaciones en su estadio, pues es la confirmación de que el ciclo exitoso se ha acabado. De hecho, las dos últimas grandes broncas del Bernabéu sucedieron hace 11 años, en 2015: primero, después de que el Madrid se metía a los cuartos de la Champions, pero tras perder contra el Schalke (3-4) y pidiendo la hora con Carlo Ancelotti; unos meses después, en la siguiente temporada, cuando los blancos eran bailados por el Barcelona en casa (0-4) mientras eran dirigidos por Rafa Benítez. Las dos tuvieron como consecuencia la salida del entrenador. El problema para Florentino es que ahora es diferente.
Y es que todo apunta a que la bronca llegará exactamente después del cambio de preparador, por lo que el despido de otro técnico no es la solución, sobre todo porque Arbeloa no tiene ninguna culpa de lo que está pasando. Las decisiones erráticas del club en los últimos meses han condenado al Madrid a una situación extraña: se ha matado el proyecto Xabi Alonso, que murió cuando el club no se puso del lado del entrenadortras la falta de respeto de Vinícius en el Clásico y que se confirmó como final tras la derrota de la Supercopa. Comienza la era Arbeloa en el Bernabéu... y lo hará con un juicio sumario de la afición hacia sus culpables.
Quién iba a decir que un partido entre Real Madrid y Levante de mitad de temporada se iba a convertir en un juicio sumario del Santiago Bernabéu. Debería ser un encuentro, al menos sobre el papel, tranquilo para el equipo, de esos familiares en la grada donde, por horario y rival, el disfrute podría estar asegurado para los más pequeños. Pero, de repente, la alegría se ha fundido a negro y el feudo madridista acude por primera vez a su estadio después de las 72 horas más convulsas de los últimos tiempos, con un cambio de entrenador tras caer en la Supercopa y una derrota dolorosa en Copa. El público hablará por primera vez.