Los dos ases en la manga de Arbeloa para evitar la soga de los "buenos chicos" de su amigo Xabi
El nuevo técnico del Real Madrid llega al primer equipo con la idea de enderezar el rumbo, de convencer a la plantilla de que crea en su nuevo plan de juego y, sobre todo, de evitar que le pase lo mismo que acabó con Alonso en la calle
Álvaro Arbeloa, en su primera rueda de prensa como entrenador del Real Madrid. (AFP7)
Álvaro Arbeloa comienza su etapa en el Real Madrid con un partido trampa. Tras la salida de Xabi Alonso del conjunto blanco, el hasta ahora técnico del Castilla toma el testigo del primer equipo, con la intención de enderezar el rumbo y de volver a dotarlo de la competitividad y la alegría perdidas en los últimos meses. Pero lo hace en uno de esos choques complejos, no tanto por el rival, sino por el resultado: un tropiezo ante un conjunto de menor entidad puede ser la mayor estocada posible.
La primera misión de Arbeloa no es otra más que lograr la clasificación a los cuartos de final de la Copa del Rey, para lo que deberá derrotar al Albacete. Y lo hace con un equipo plagado de bajas, que llega después de perder la final de la Supercopa de España y con solo un entrenamiento de por medio. No se le pueden pedir milagros a un entrenador que acaba de llegar al equipo, que deberá tratar de salvar los muebles y, a partir de ahí, hacer crecer al equipo en todos los sentidos.
En su presentación, Arbeloa mostró serenidad, confianza y aplomo, confesando saber exactamente qué tipo de obligaciones se le va a exigir en el banquillo: "La mejor etapa de mi vida fue siendo jugador del Real Madrid y es lo primero que le he dicho a la plantilla. Sé dónde estoy, sé lo que es el Madrid, sé la exigencia que hay y tengo muy claro lo que es jugar bien y lo que quiere el aficionado. Sé lo que quiero transmitir y lo que se tiene que ver. Hay que respetar los valores del club".
El problema para Arbeloa es el mismo que el de Xabi Alonso: el tiempo. No existe margen para fallar, no sumar puntos y tocar metal es casi una exigencia que se lleva en la camiseta, por lo que introducir nuevos conceptos e ideas se complica por la situación en la que se encuentra el equipo en estos momentos. Pero es verdad que el que fuera campeón del mundo en 2010 con la Selección española tiene dos ases en la manga que su antecesor en el cargo. Y eso vale mucho.
Para empezar, Arbeloa llega al primer equipo siendo uno de los grandes protegidos de Florentino Pérez. En los compases finales de la pasada temporada, cuando ya se veía que la continuidad de Carlo Ancelotti en el cargo era una utopía, se empezaron a barajar las opciones. Eran tres: Xabi Alonso, Raúl González y Álvaro Arbeloa. Solo el último tenía el beneplácito del presidente blanco, aunque su corta experiencia en los banquillos dio lugar a que el salto al Castilla fuera lo mejor.
Con Ancelotti y Raúl fuera, la jugada era clara: Xabi al primer equipo y, en caso de que no fuera bien, Arbeloa podría dar el salto. Solo siete meses después, esa idea que había sobre la mesa como una opción de futuro se ha anticipado en el tiempo. El tolosarra no ha conseguido dotar al equipo de su idea de juego, donde lesiones, mala planificación, jugadores poco involucrados y el mal estado de forma de muchos han derivado en su salida del club. Y Arbeloa lo sabe a la perfección.
Ese es su segundo as en la manga. No solo llega protegido por los estamentos más altos del club, sino que conoce a la perfección la dinámica de cada jugador... en todos los sentidos. No hace falta recordar más que Xabi y Arbeloa son íntimos amigos, lo que supone que el tolosarra le ha contado al salmantino con pelos y señales cómo es cada jugador, cómo se comporta y dónde tiene que tener cuidado. Cuenta con un bagaje importante que el anterior técnico no tenía. Eso vale oro.
Pese a ello, el nuevo técnico del Madrid afirmó que "empieza de cero" con todos los jugadores y que "son buenos chicos". "Necesitamos tener disponibles a todos los jugadores lo antes posible y poder trabajar con ellos. Lo fundamental son ellos, que se puedan expresar, que sean felices", expresaba en rueda de prensa. Un guiño para tratar de ganarse a una plantilla que, consciente o inconscientemente, es la que terminó poniendo la soga al cuello de su amigo Xabi Alonso.
Pero, ahora, la gran duda del aficionado es clara: ¿Va a llegar Arbeloa y va a ser capaz de convencer a un determinado jugador de que corra, de que defienda o de que ocupe una demarcación concreta? Pues, por su bien, es la única manera que tiene de sobrevivir en el cargo. No le queda otra. Debe ser capaz de hacer creer a la plantilla de que hagan lo que quiere y como quiere, que todos remen en una misma dirección y que sigan el plan de juego con el que poder tocar metal.
Y, para ello, debe demostrar algo que Xabi Alonso no pudo: personalidad. De su capacidad para gestionar egos, dominar a los díscolos y evitar intromisiones de la planta noble del Bernabéu dependerá el éxito de Arbeloa en el Real Madrid. Su historia ha comenzado un martes 13, pero tiene en su poder tratar de cambiar la situación que vive el equipo. La protección con la que cuenta de la cúpula y llegar al equipo sabiendo cómo se le puso la guillotina a Xabi, son sus mejores aliados.
Álvaro Arbeloa comienza su etapa en el Real Madrid con un partido trampa. Tras la salida de Xabi Alonso del conjunto blanco, el hasta ahora técnico del Castilla toma el testigo del primer equipo, con la intención de enderezar el rumbo y de volver a dotarlo de la competitividad y la alegría perdidas en los últimos meses. Pero lo hace en uno de esos choques complejos, no tanto por el rival, sino por el resultado: un tropiezo ante un conjunto de menor entidad puede ser la mayor estocada posible.