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Raphinha no se esconde nunca: dos latigazos del capitán desatascan a un Barça con muchas dudas
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BARCELONA 2 - 0 OSASUNA

Raphinha no se esconde nunca: dos latigazos del capitán desatascan a un Barça con muchas dudas

El brasileño, una vez más, se echó a las espaldas a su equipo cuando más bloqueado estaba, después de caer en la tela de araña de un Osasuna que tuvo un par de claras ocasiones

Foto: Raphinha celebra su gol ante Osasuna. (EFE/Alejandro García)
Raphinha celebra su gol ante Osasuna. (EFE/Alejandro García)

El Barcelona consiguió tres puntos de oro en su lucha por la Liga (2-0), en un partido donde los culés, muy atascados, no llegaron con claridad a la meta de Osasuna, pero que encontraron en Raphinha su salvación. El brasileño, en el momento más complejo del encuentro, asumió responsabilidades y se echó al equipo a las espaldas para, con un doblete, enterrar todas las dudas que el equipo dejaba sobre el césped y sumar de tres para continuar líderes.

Desde los primeros compases de partido, los dos equipos tenían muy claro cuál sería su plan de juego: el Barcelona quería amasar la posesión y sobar el esférico en busca de huecos en la poblada parcela defensiva de Osasuna; por su parte, los rojillos lo fiaban todo a la solvencia de su retaguardia y tratar de aprovechar la velocidad de Víctor Muñoz y la calidad de Ante Budimir. Puestas las bases, el partido que se esperaba en el Camp Nou era claro y evidente.

Foto: lamine-yamal-enfado-hansi-flick-jefe-barca

Así, desde el pitido inicial, el control era absoluto del Barça o, mejor dicho, la posesión era azulgrana pues, a pesar de no contar con mucho balón, Osasuna estaba siendo capaz de encontrar la espalda de la defensa culé. Budimir avisó un par de veces, aunque sin acierto, hasta que Ferran Torres a punto estuvo de desnivelar la balanza tras un enorme balón filtrado de Lamine Yamal. Los dos equipos estaban cómodos con el encuentro que se proponía sobre el césped.

Pasaron los minutos y Víctor Muñoz empezó a ser un continuo dolor de cabeza para la zaga de Hansi Flick, con arrancadas descomunales que entre Gerard Martín y Pau Cubarsí frenaron in extremis en un par de ocasiones. Y, entonces, el Barça iba a encontrar el camino de la meta de Sergio Herrera. En otro buen balón colgado al área, Ferran, más listo que nadie, la cazaba de cabeza y la metía por la escuadra... pero el VAR lo invalidaba por fuera de juego de Raphinha al inicio de la acción.

La respuesta la volvió a tener Budimir tras otra carrera de Muñoz que salvó Joan García con una buena intervención, si bien terminaría señalándose fuera de juego. Pero precisamente esa acción es la que espoleó a los visitantes, que empezaron a creer en sus opciones. Eso les hizo subir líneas durante algunos minutos, en los que Lamine y Ferran acariciaron el tanto. Sin embargo, el colegiado pitaba y los jugadores se marchaban al descanso sin que el marcador se moviera.

Si el Barcelona no quería que se le escapara la victoria, estaba obligado a afinar mucho más el último pase. Necesitaba encontrar la profundidad y, para ello, en la primera parte aparecieron continuamente Balde y Koundé por el área, en busca de hacer un engaño de trilero: más opciones de pase y que la zaga rojilla dudara de a quién marcar. Osasuna había sido capaz de achicar agua durante 45 minutos y su misión, ahora, pasaba por evitar que el partido se les hiciera largo.

Un inicio eléctrico en la segunda parte

A la vuelta de vestuarios, el partido se reinició con mucha energía. Primero, Sergio Herrera evitaba un gol de falta de Rashford y, a continuación, era Víctor Muñoz el que perdonaba. En una jugada igual a aquella que falló en el Clásico del pasado curso, se presentaba mano a mano con Joan García... y la fallaba, mandándola al mismo lado. Solo unos segundos después, era Rashford el que gozaba de otra clara ocasión que salvaba la defensa en el último momento.

El partido estaba atascado y con visos de poca solución, hasta que el de casi siempre cuando se dan estas situaciones sobre el césped, arreglaba la papeleta. Después de un buen balón de Pedri, Raphinha se lanzaba hacia la portería de Osasuna y, con un latigazo maravilloso desde la frontal, sorprendía al meta rojillo y rompía la igualada en el minuto 70 de partido. El Barça, que veía cómo se le complicaba el partido, encontraba un balón de oxígeno en las piernas de su capitán.

Sería en el 86 cuando, en un mal despeje de Catena, Raphinha cazaba el balón en la línea de gol para sentenciar el partido. El segundo tanto culé, eso sí, vino precedido de un gol anulado a Raúl, después de que el propio Catena impactara con Joan García dentro del área en una acción nada clara. Pese a ello, el Barça sumó un nuevo triunfo que le permite seguir en lo más alto de la Liga una jornada más. Y todo gracias a su capitán, con un doblete que confirma que siempre aparece.

El Barcelona consiguió tres puntos de oro en su lucha por la Liga (2-0), en un partido donde los culés, muy atascados, no llegaron con claridad a la meta de Osasuna, pero que encontraron en Raphinha su salvación. El brasileño, en el momento más complejo del encuentro, asumió responsabilidades y se echó al equipo a las espaldas para, con un doblete, enterrar todas las dudas que el equipo dejaba sobre el césped y sumar de tres para continuar líderes.

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