Por qué el Real Madrid voló en San Mamés o el plan táctico de Xabi que cambió al equipo
El conjunto blanco consiguió una importantísima victoria en San Mamés, cimentada en una modificación en salida de balón que dio libertad al equipo de la medular hacia delante
Xabi Alonso da indicaciones a su equipo en San Mamés. (EFE/Luis Tejido)
El Real Madrid cerró su particular éxodo del Santiago Bernabéu de la mejor manera posible, con una goleada en San Mamés (0-3) con la que cierra la crisis de resultados sufrida en los últimos partidos. Después de muchos partidos dejando dudas, con un juego ramplón y demasiado endeble como equipo, ante el Athletic ofreció una versión muy mejorada. Y todo partió de un cambio táctico en salida de balón que fue clave para tener más dinamismo y superar líneas.
Partamos de la base de que el Athletic no jugó su mejor partido y facilitó en exceso la labor de los blancos, pero no hay que quitar mérito al trabajo táctico de Xabi Alonso, capaz de maniatar a un rival que poco o nada tuvo que hacer ante la superioridad del Madrid. Mucha movilidad, desplazamientos rápidos y profundos de balón, velocidad a la espalda de la defensa y, por fin, mucha presión de manera acompasada y conjunta sirvieron al equipo para dejar una gran imagen.
Pero la clave de este fútbol mucho más ofensivo partió de un nombre propio: Aurélien Tchouaméni. Sobre el papel, el equipo saltaba con el casi ya tradicional 4-4-2 de los últimos partidos, con un doble pivote formado el propio stopper galo y Eduardo Camavinga, con Fede Valverde por la derecha y Vinícius por la izquierda, con Jude Bellingham gozando de cierta libertad para acompañar a Kylian Mbappé en la parcela ofensiva. Pero nada más lejos de la realidad.
La disposición táctica era algo diferente, especialmente en salida de balón, donde estuvo la clave del partido. Si bien a la hora de defender el equipo se apostaba en un 4-4-2 pero liberando a Vini de esfuerzos ofensivos en la banda izquierda, ocupada por Bellingham, a la hora de atacar todo cambiaba. El equipo salía con un clarísimo 3-5-2, en los que Trent Alexander-Arnold y Álvaro Carreras se incrustaban en el medio del campo, al tiempo que Tchouaméni ejercía de tercer central.
Ese movimiento permitía al equipo tener superioridad en la primera línea de desplazamiento de balón, obligando al Athletic a subir metros y facilitando los espacios en la medular. Una vez rebasada la primera presión rival, donde uno de los tres centrales filtraban el esférico a Camavinga para, a continuación, abrirlo a una banda, llegaba la esperada superioridad. Normalmente, ese balón iba en dirección a Trent, que rápidamente lanzaba un misil teledirigido a la espalda de la defensa.
Fruto de uno de esos enormes balones llegó el primer gol de Mbappé, además de un par de ocasiones claras de gol de los blancos. El inglés se hinchó a poner balones precisos en dirección al galo y a Vinícius, que continuamente encontraban la manera de encarar al espacio y en velocidad a los defensas rivales. Pero, además, fruto de este cambio táctico, con Tchouaméni empotrado en defensa, los dos laterales vivieron continuamente en campo contrario... y llegaron dos goles más.
Tchouaméni fue clave en el cambio táctico de este Real Madrid. (AFP7)
Otra vez Trent ponía un balón perfecto al corazón del área, que Mbappé cedía de cabeza con precisión quirúrgica a Camavinga para que marcara el segundo. Y, ya en la segunda parte, otra subida por banda de Carreras dejó en una posición ventajosa al killer galo que, con otro gran disparo desde la frontal, hacía el tercero y mataba el partido. Una simple modificación táctica sirvió al equipo para encontrar los espacios que, en choques anteriores, era incapaz de hallar.
Pero la victoria salió cara para los blancos. Dos lesiones inoportunas de dos futbolistas que mostraron su mejor versión con este esquema: Trent y Camavinga. A falta de pruebas médicas, parece que ambos se perderán los próximos choques con el Real Madrid, un grave revés para Xabi Alonso, que parecía haber encontrado con esta disposición táctica una forma de jugar realmente atractiva y efectiva. Al menos, el equipo vuelve a sonreír, lo mejor que podía pasar en San Mamés.
El Real Madrid cerró su particular éxodo del Santiago Bernabéu de la mejor manera posible, con una goleada en San Mamés (0-3) con la que cierra la crisis de resultados sufrida en los últimos partidos. Después de muchos partidos dejando dudas, con un juego ramplón y demasiado endeble como equipo, ante el Athletic ofreció una versión muy mejorada. Y todo partió de un cambio táctico en salida de balón que fue clave para tener más dinamismo y superar líneas.