Era lo esperado: cuando Mbappé no está fino, la solución no es quien lleva casi 10 meses sin marcar
El Real Madrid sufrió un inesperado empate ante el Elche (2-2)... y gracias. El problema es que cuando la estrella gala no encuentra el gol, nadie da el paso adelante que se espera
Rodrygo se lamenta tras fallar una ocasión ante el Elche. (AFP7)
Fue un 4 de marzo de 2024. Aquel día, Rodrygo Goes, es una gran acción personal, superaba a Jan Oblak para poner con ventaja al Real Madrid en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones. Desde entonces, mucho ha llovido, pero no ha vuelto a ver portería. Y es un problema. Porque, como ya pasó con Carlo Ancelotti, Xabi Alonso sigue apostando mucho por el extremo brasileño, al que da muchos minutos sobre el césped, pero su aportación es residual.
La situación para Rodrygo tampoco es sencilla. Él es el primero que quiere acabar con esa racha, enterrar fantasmas del pasado y demostrar que está en el Real Madrid para ser un jugador fundamental en esta nueva etapa. Pero las oportunidades siguen pasando sin encontrar solución, algo que volvió a quedar patente en el nuevo tropiezo blanco, esta vez contra el Elche (2-2), en un partido muy pobre del líder de la Liga, con muchas carencias y con solo un par de chispazos de brillo.
Pero, en realidad, lo sucedido en el Martínez Valero no es más que lo que todo el mundo veía venir: si Kylian Mbappé se apaga,las razones del Madrid para encontrar portería contraria se minimizan. Y esto sucede porque el juego no es fluido, el ritmo del equipo con balón es muy bajo y, sobre todo, la presión ha desaparecido del plan del equipo de manera misteriosa. Así, en ataque la apuesta es por la calidad de los jugadores y, en defensa, a la pericia de la zaga y el portero.
El medio del campo queda completamente desdibujado, incapaz encargarse de leer lo que necesita el partido en cada momento, por lo que el equipo sufre en exceso. No se defiende con balón, todo pasa por misiones de blitzkrieg en busca de encontrar desprevenida a la defensa rival y, si no sale, pues a esperar otra ocasión dentro de algunos minutos. No se macera el juego, no se cansa al rival con el balón, no se obliga al otro equipo a trabajar: todo se apuesta a la magia de Mbappé.
El francés no hizo mal partido, pero tampoco firmó una de esas obras brillantes que salvan al Madrid. Claro, el mejor jugador del mundo también tiene días menos lúcidos. Y ese es uno de los graves problemas: si no aparece Mbappé, las soluciones se reducen: el ataque lo formaba el galo y Rodrygo, con Jude Bellingham por detrás como mediapunta. Pero el equipo no funcionó: ni tener a cinco jugadores en el medio del campo permitió a los de Xabi tener el control del partido.
Aunque suene a perogrullada, el control del balón te permite mandar en el partido. ¿Por qué? Primero, porque evitas sufrir en defensa; segundo, porque obligas a continuos esfuerzos defensivos al rival que, con el paso de los minutos, facilitarán tus oportunidades. El cansancio y la falta de oxígeno dan lugar a que aparezcan los huecos y, ahí, es donde la calidad marca las diferencias. Pero si no haces ese trabajo previo, cada ataque es un kamikaze contra un muro bien plantado.
Mbappé tuvo un par de ocasiones claras, pero no encontró el camino del gol. Sí asistió de manera magistral a Bellingham en el empate a dos, lo mismo que hizo el inglés con Huijsen en la primera igualada, pero insuficiente para ganar el partido. Y lo es porque se espera mucho más del resto de las figuras de ataque, especialmente de aquellos de los que disfrutan de más minutos. Ahí es, donde este domingo, una vez más volvió a quedar señalado un Rodrygo que tiene un atasco monumental.
📊 Rodrygo n’a plus marqué avec le Real Madrid depuis le 4 mars 2025
Hace no mucho, el brasileño era un futbolista fresco que daba al equipo eso que tanto necesitaba: irreverencia, desparpajo y, además, goles sin tener demasiada presencia en el área. Se le caían de los bolsillos. Pero algo se rompió el pasado curso: en su primera temporada como titular indiscutible, jugándolo casi todo, desde aquel gol de marzo no volvió a ver portería. El problema es que nos acercamos a 2026 y, casi diez meses después, no ha vuelto a besar las redes rivales.
Ha disputado 14 partidos (11 de Liga y 3 de Champions), pero solo ha aportado dos asistencias, números paupérrimos para un futbolista que debería de marcar las diferencias. Pero su rendimiento empieza a confirmar una realidad: cuando Mbappé no está tan fino como habitualmente para arreglar los problemas, Rodrygo no es la mejor solución que el Real Madrid tiene para ganar los partidos. Los números así lo confirman. El problema es que empiezan a confluir otros apagones en ataque.
Sin ir más lejos, Vinícius también va camino de dos meses sin marcar un gol, desde el doblete que hizo ante el Villarreal el 4 de octubre. Y Brahim o Mastantuono tampoco tienen ese peso, mientras que Endrick sigue castigado y Gonzalo, que este domingo hizo un gran partido, acarició la victoria blanca en un balón que no impactó con claridad. El Madrid necesita ponerle velas a Mbappé para que recupere su mejor versión. Si se apaga, el equipo tiene un problema de enormes dimensiones.
Fue un 4 de marzo de 2024. Aquel día, Rodrygo Goes, es una gran acción personal, superaba a Jan Oblak para poner con ventaja al Real Madrid en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones. Desde entonces, mucho ha llovido, pero no ha vuelto a ver portería. Y es un problema. Porque, como ya pasó con Carlo Ancelotti, Xabi Alonso sigue apostando mucho por el extremo brasileño, al que da muchos minutos sobre el césped, pero su aportación es residual.