¿Y si Xabi tiene la solución en casa? Mbappé, el nueve puro y cómo desatascar ciertos partidos
El conjunto blanco está firmando buena temporada, aunque ha generado dudas en los dos últimos partidos. Eso sí, hay una solución que el tolosarra no está usando: jugar con un delantero tradicional que haga trabajar a la defensa rival
Gonzalo y Mbappé, dos jugadores que pueden compartir minutos juntos. (Reuters/Susana Vera)
El parón de selecciones llega en un momento extraño para el Real Madrid. El conjunto blanco está en una posición ideal en este comienzo de temporada, donde es líder de la Liga y está en zona de playoff en Champions. Sin embargo, dos tropiezos seguidos han traído algunas dudas al equipo, después de una derrota y un empate consecutivos, 180 minutos seguidos sin encontrar el camino del gol y un juego bastante ramplón que ha levantado algunas críticas.
Partamos de la base de que, por plantilla, el Real Madrid tiene equipo más que suficiente para derrotar al 90% de clubes a los que se mida en la temporada. Otra cuestión es lo que pueda suceder ante los grandes, donde la evidente ausencia de ese creador de juego —que sigue sin llegar— marca las diferencias para mal. Ese pequeño salto cualitativo, que es el factor diferencial, le sigue faltando al Madrid, lo que le obliga a tirar de inventos e individualidades.
Hay una realidad que es evidente: el Real Madrid ha mejorado notablemente en su concepto defensivo con respecto al pasado curso. El equipo está mejor colocado, repliega mejor y concede menos ocasiones. Solo en el derbi y ante el Liverpool, donde la actuación de Thibaut Courtois fue realmente destacada, la defensa se vio superada en determinados momentos. Pero hay un problema: a este Madrid le cuesta mucho defenderse con el balón, eso que tanto dominaba.
El Madrid es un equipo muy vertical, que busca transiciones rápidas y el espacio para hacer daño. No madura la jugada, ni combina, ni soba el balón con paciencia hasta encontrar los espacios. Es una manera más de jugar, sin duda, que está teniendo cierto éxito. Pero tiene un problema: no cansa a las defensas rivales porque no las exige. Eso complica aún más resolver los partidos cuando se acerca el tramo final. Es una de las razones por las que ha desaparecido la épica.
Ese Madrid que ganaba los partidos en el tramo final de los partidos no solo lo hacía por calidad, por garra y por ganas. El factor cansancio era fundamental. El nueve obligaba continuamente a trabajar a los centrales, a las ayudas de los laterales y las coberturas de los mediocentros. Pero este Madrid, no el de Xabi Alonso, sino el de la plantilla actual que ya se vislumbró el pasado curso con Carlo Ancelotti, tiene un problema: libera a los centrales rivales del trabajo.
Es innegable que Kylian Mbappé es una estrella mundial y la principal razón del Madrid para soñar con grandes títulos. Suma 18 goles y 2 asistencias en 14 partidos, y está firmando un inicio de temporada espectacular. De hecho, cuando se apaga el francés, al equipo blanco le cuesta mucho encontrar el camino del gol. Pero no es un nueve nato: no es un jugador que fije a la defensa, se incruste entre centrales, ni un rematador al uso. Es un perfil diferente.
Mbappé es un jugador cuya mayor virtud es recibir y encarar, donde es imparable. Es más, muchas veces está por detrás del balón, esperando para recibirlo al pie y dar continuidad en la jugada. Su incidencia en el ataque es clara... pero no es ese ariete tradicional. ¿La consecuencia? Cuando ha pasado la hora de juego y las piernas empiezan a fallar, la defensa contraria, poco exigida, tiene fuelle suficiente para terminar de ahogar al medio del campo blanco, ya al límite de oxígeno.
Una (o dos) soluciones en el banquillo
Ocurrió en el derbi y en Anfield, donde la línea defensiva rival subió metros con el paso de los minutos y terminó por ahogar las escasas fuerzas que faltaban en el equipo. Pero hay dos jugadores en la plantilla que pueden ayudar con esa corrección:Gonzalo García y Endrick. Ambos son nueves puros y obligan a la defensa a continuas vigilancias, lo que genera huecos para el resto de compañeros. Y empujar a la defensa hacia atrás es la mejor manera de encontrar espacios en el medio.
Son dos soluciones que Xabi Alonso no ha utilizado esta temporada. El brasileño solo ha jugado 11 minutos (con 4 a 0 ya en el marcador) y el español sí ha disputado 108, pero todos ellos cayendo a banda. Es verdad que esa variante táctica con el canterano permite que el extremo derecho trabaje en defensa, pero desaparecen las características de rematador puro de Gonzalo. Y, por tanto, se pierde esa capacidad de fijar a los centrales que permitiría más y mejores combinaciones cerca del área.
Joselu, el mejor ejemplo de lo que puede necesitar el Madrid. (Reuters/Susana Vera)
Pero una pregunta flota en el ambiente: y si, en los partidos atascados y más bloqueados, ¿se pasa a jugar en el tramo final de partido con un nueve al uso y Mbappé en una banda? El francés ya ha jugado ahí y el pasado más reciente, con Joselu como mejor ejemplo, confirma que un jugador referencia puede funcionar bien. No sería restarle protagonismo a la gran estrella gala, sino contar con otro jugador que, precisamente, le permita encontrar espacios cuando más difícil es.
Xabi Alonso es quien entrena cada día con los jugadores, conociendo las bondades de cada uno y lo que pueden aportar al equipo. Con ello y su idea de juego, dispone el mejor equipo posible para tratar de ganar cada partido. Pero, en determinadas fases de los partidos, extraña que no se apueste por ese nueve puro, que te da desde remate a una variante táctica que obliga a los rivales a repensar la manera de defender. La solución a los encuentros atascados podría estar en casa.
El parón de selecciones llega en un momento extraño para el Real Madrid. El conjunto blanco está en una posición ideal en este comienzo de temporada, donde es líder de la Liga y está en zona de playoff en Champions. Sin embargo, dos tropiezos seguidos han traído algunas dudas al equipo, después de una derrota y un empate consecutivos, 180 minutos seguidos sin encontrar el camino del gol y un juego bastante ramplón que ha levantado algunas críticas.