Griezmann es de oro: dos goles del francés sacan del pozo a un Atlético que tenía la pólvora mojada
El delantero galo, saliendo desde el banquillo, fue decisivo para darle los tres puntos a un Atlético que no era capaz de encontrar con claridad la meta defendida por Matthew Ryan
Griezmann celebra su primer gol ante el Levante. (Reuters/Susana Vera)
El Atlético de Madrid se hizo con una trabajada victoria en casa ante el Levante (3-1), en un partido donde los del Cholo Simeone sufrieron mucho más de lo esperado ante un recién ascendido que firmó un gran partido. Los locales dominaron el partido durante muchas fases, aunque con excesiva precipitación y con poco acierto en los metros finales, problema que solucionó Antoine Griezmann con un doblete. La diferencia del partido estaba en el banquillo.
El delantero francés sabe que su gasolina es cada vez más limitada, pero cuando el balón pasa por sus botas, sigue siendo diferencial. Griezmann lo volvió a demostrar ante el Levante, en un partido donde el primer balón que tocó lo mandó a gol y, cuando los visitantes se estiraban en busca del empate, sentenciaba el choque con otra acción llena de generosidad e inteligencia. Griezmann, saliendo desde la banca, fue el encargado de dar los tres puntos a su equipo.
Los rojiblancos comenzaron muy metido en terreno contrario, tratando de llegar con muchos efectivos a los dominios de un Matthew Ryan que se mostraba muy seguro, especialmente tras salvar una clara ocasión de Barrios, que resolvió con una gran mano abajo. Solo unos minutos después, una gran acción de Baena, rematando de tacón un córner, se paseaba por la línea de gol sin encontrar rematador. El Atlético empezaba a llamar al gol.
Y, efectivamente, no tardó en llegar, aunque de la manera más inesperada. En otra rápida combinación del ataque rojiblanco, al borde del minuto 12, Giuliano le metía un gran balón a Barrios, que ponía un balón muy tenso. Ryan acertaba a tocar el balón mínimamente, con tan mala fortuna que golpeaba en Dela y se colaba en su propia portería. El Levante, que estaba teniendo mucho trabajo en la zona defensiva, empezaba por debajo en el marcador.
Pero el cuadro de Julián Calero no se iba a meter atrás, esperando a que pasaran los minutos. Comenzó a tomar responsabilidades, subió varios metros en el campo y encontró combinaciones profundas que empezaban a hacer daño en los costados rojiblancos. Y, fruto de una acción así, el esférico salía por la línea de fondo. Peligro. Era el minuto 21 y, en un flagrante fallo de marca, Manu Sánchez entraba solo al segundo palo para, con un gran cabezazo, empatar el partido.
El canterano rojiblanco pedía perdón a la grada, pero el Levante confirmaba una realidad: cuando no rematas tu superioridad con goles, se termina sufriendo. El golpe fue duro para el Atlético, que trató de reaccionar con un par de buenas acciones de Giuliano que solucionó Ryan. Aunque, pasada la media hora de partido, el choque se igualó y los dos equipos encontraban buenas combinaciones, pero dejó de encontrarse la portería contraria. El Atlético tenía un problema.
Griezmann fue decisivo
Fue el Levante el que salió mucho más valiente en la segunda mitad, buscando la portería de Oblak y tratando de desnivelar la balanza. El conjunto granota, sin complejos, había subido metros en el campo y a punto estuvo de sorprender a los rojiblancos en los primeros minutos. Pero, poco a poco, los rojiblancos fueron recuperando el control, dominando mucho más en zonas peligrosas, pero carentes de peligro y de ocasiones manifiestas.
Cerca de la hora de partido, el Atlético subió una marcha más en busca de la portería de Ryan... y fruto de esa intensidad, iba a llegar el segundo tanto rojiblanco. En otra buena jugada al espacio, con Llorente llegando desde segunda línea, los rojiblancos encontraban la espalda de la zaga y, tras meter un enorme balón al corazón del área, Antoine Griezmann, que era el primer balón que tocaba en el partido, la mandaba a guardar para adelantar a su equipo.
El Levante trató de estirarse, pero iba a ser de nuevo el francés el que iba a sentenciar el partido. En otra gran acción de ataque, le regalaba a Julián Álvarez el gol, pero entre Ryan y la defensa lo evitaban... en primera instancia, pues Griezmann se lanzó al suelo a por el rechace para firmar su doblete. Los granotas pudieron recortar distancias varias veces, pero Gil Manzano anulaba el postrero gol de Carlos Álvarez... el día en el que Griezmann demostró que tiene oro en sus botas.
El Atlético de Madrid se hizo con una trabajada victoria en casa ante el Levante (3-1), en un partido donde los del Cholo Simeone sufrieron mucho más de lo esperado ante un recién ascendido que firmó un gran partido. Los locales dominaron el partido durante muchas fases, aunque con excesiva precipitación y con poco acierto en los metros finales, problema que solucionó Antoine Griezmann con un doblete. La diferencia del partido estaba en el banquillo.