Es noticia
El ruido y la furia: el caso Vinícius y lo que de verdad vino a cambiar Xabi Alonso en el Madrid
  1. Deportes
  2. Fútbol
UN PROBLEMA QUE DEBE DESAPARECER

El ruido y la furia: el caso Vinícius y lo que de verdad vino a cambiar Xabi Alonso en el Madrid

El brasileño trató de acabar con cualquier tipo de polémica pidiendo perdón tras la manera en la que salió del campo en el Clásico. Y también la confirmación de que el tolosarra llegó al equipo madridista para hacer algo más que ganar títulos

Foto: Xabi Alonso evita la mirada con Vinícius tras el polémico cambio del Clásico. (EFE/Sergio Perez)
Xabi Alonso evita la mirada con Vinícius tras el polémico cambio del Clásico. (EFE/Sergio Perez)
EC EXCLUSIVO

El Real Madrid tiene muchas razones para estar feliz. Líder destacado de la Liga tras acabar con el Barcelona en el Clásico y sumando todo por victorias en la Champions, el conjunto blanco ha recuperado la senda perdida el pasado curso. La llegada de Xabi Alonso, amén de cuatro jugadores con hambre de títulos, ha dotado al equipo de ideas frescas, de personalidad y de un fútbol que se antojaba lejano el pasado curso. Pero no todo el mundo lo ha entendido igual. El tolosarra sabe que ganar es la premisa básica del equipo, pero tiene otra misión igual de importante: para llegar al éxito, hacía falta cambiar ciertos hábitos.

"¿Que los jugadores necesitan mano dura? No soy capaz de usar el látigo, para eso ficha a otro entrenador", espetaba el pasado curso Carlo Ancelotti cuando se veían ciertas carencias en el campo que partían de la falta de autoridad. Jugadores que no presionaban, desconexiones difíciles de entender en ciertos partidos y falta de intensidad fueron algunas de las críticas que se le achacaban a una plantilla a la que se le veía claramente acomodada después de una gran racha de éxitos deportivos. Era el momento de cambiar ciertos elementos y que el equipo volviera a tener esa ambición y ganas necesarias para luchar por todo.

Foto: real-madrid-clasico-bernabeu-complejos-xabi-vinicius

Así, Xabi Alonso no solo llegaba a la casa blanca como un revitalizador del juego, sino también con la idea de establecer patrones más que necesarios en una plantilla profesional. Dani Carvajal fue uno de los primeros en explicarlo públicamente en una entrevista con El Partidazo de COPE: "Era un cambio necesario. El ciclo había llegado a su fin, necesitábamos un poco de savia nueva y con Xabi estamos muy bien. Cada entrenador tiene su metodología; son diferentes generaciones. Con Ancelotti teníamos más libertad, llegábamos un poquito más tarde aunque se enfadaba. Xabi es más recto, con más disciplina".

Es decir, lo primero no era solo recuperar una esencia e idea de juego básicas, dejando de fiarlo todo a las genialidades en ataque, sino que la plantilla debía empezar a tener ciertas normas que cumplir, como lo hace cualquier equipo profesional. No solo hablamos de puntualidad en los entrenamientos o un comportamiento ejemplar como representantes del Real Madrid, sino algo especialmente que le gusta tener controlado al tolosarra: nada de ruido o de furia sobre el terreno de juego. Si hay algo que no gusta o que molesta, se deberá arreglar de puertas para adentro para evitar circos innecesarios. Y ahí entra de lleno el caso Vinícius.

"Se puede ignorar el sonido durante mucho tiempo, pero luego un tictac instantáneo puede recrear en la mente intacta el largo desfilar del tiempo que no se ha oído", decía precisamente William Faulkner en su novela El ruido y la furia, una sentencia que escenifica a la perfección lo que está pasando en el Real Madrid. Desde hace ya demasiado tiempo, todo lo que rodea a Vinícius se ha convertido en un espectáculo que se escapa del control de lo deportivo, algo que solo perjudica al brasileño, que parecía más centrado en todo lo que le rodeaba que en jugar, ser desequilibrante y mostrar las diferencias, como solo él sabe, dentro del césped.

Ese sonido ha sido habitual con el brasileño, algo que comenzó a cambiar ligeramente este curso. Xabi Alonso le enseñó la puerta del banquillo, le confirmó que no sería titular siempre por decreto y que ni siquiera era el líder del equipo, papel que recayó en Kylian Mbappé. El francés es el único intocable y, de hecho, el tirador oficial de penaltis, el mensaje más claro posible para mostrarle a la plantilla quién era el jugador franquicia. Pero Vini no lo asumía con naturalidad: no era capaz de entender que no jugara de inicio y seguía sin tolerar que fuera sustituido. Dos enfados se quedaron en nada... hasta el tictac instantáneo del Clásico.

Enfados y otros menesteres

Primero, ante el Oviedo, Vinícius ya mostró que incluso siendo suplente podía ser determinante, pero sus gestos a la grada, mandándolos a Segunda, no gustaron dentro del equipo, como confirmó Thibaut Courtois. Fue más tarde, tras ser sustituido ante el Espanyol en el minuto 77, cuando se enfadó por primera vez. Sus gestos al descubrir en la pausa para la hidratación que iba a ser cambiado confirmaron que no le gustó lo más mínimo. Pero todo explotó ante el Barça: casi un minuto para salir del campo, con gestos claros de enfado, marchándose directo al vestuario —aunque luego volvió al banquillo— y gritando a los cuatro vientos "yo me voy del equipo".

La cara de Xabi Alonso era un poema: "Va, Vini, hos***", salía de la boca del entrenador. Un circo innecesario que empañaba la victoria ante el eterno rival. El tolosarra sabía lo que iba a pasar: se iba a hablar del cambio en lugar del triunfo. Más allá de que el técnico pueda tener razón o no en la sustitución, que una de las estrellas del equipo le reste públicamente autoridad es una enorme torpeza. Máxime cuando lo que el preparador vasco quiere es evitar este tipo de circos de manera pública. El brasileño se disculpó este miércoles con el equipo, en privado y en público... pero su mensaje en redes en ningún momento hablaba del entrenador.

El Madrid ha sufrido un cambio diametral en su banquillo. Xabi Alonso no ha llegado para ser amigo de la plantilla, sino para poner las líneas maestras de un equipo ganador. Y, para ello, una premisa básica es huir del ruido y la furia. O, al menos, públicamente, pues en todos los equipos hay problemas, pero la manera más inteligente de arreglarlos pasa por no escenificarlos a la vista de todo el mundo. Recordemos que el tolosarra, como jugador del Madrid, formó parte de esa línea dura del vestuario que estaba unida a muerte con su técnico, José Mourinho, y que se alejaba de aquella que se encargaba de filtrar información interna.

El problema con Vinícius es que esta situación de queja, enfado y malestar cada vez que el técnico toma una decisión que no le gusta está empezando a enquistarse, pues son varias las veces que ha sucedido. Pero especialmente significativo fue el Clásico, con millones de espectadores viendo el partido y escenificándose una ruptura complicada de digerir. El brasileño ha pedido perdón, pero la herida está abierta: ¿qué pasará cuando Vini vuelva a ser cambiado antes de tiempo? Y, es más: ¿Cómo de diferente sería la película si el 7, sin queja ninguna, hubiera salido con la cabeza alta del Bernabéu? Espóiler: Hubiera habido ovación cerrada del estadio.

placeholder Vinícius pide explicaciones después de ser sustituido en el Clásico. (AFP7)
Vinícius pide explicaciones después de ser sustituido en el Clásico. (AFP7)

El control del ego de la plantilla es fundamental para Xabi Alonso, por lo que el caso Vinícius es un golpe duro, especialmente por el momento. En lo deportivo, el técnico ha sido capaz de reponerse del golpe del Metropolitano con buenos resultados, pero todavía le faltan flecos por atar dentro de la plantilla. Es la gran misión a la que vino, dotar al equipo de buenos hábitos para volver a ser competitivos y buscar de nuevo la vía del éxito. Xabi Alonso no quiere nada de ruido ni de furia, algo que Vinícius parece haber entendido tras pedir perdón. No es tarde si entiende que lo del Clásico no puede volver a pasar, pues nadie está por encima del Real Madrid.

El Real Madrid tiene muchas razones para estar feliz. Líder destacado de la Liga tras acabar con el Barcelona en el Clásico y sumando todo por victorias en la Champions, el conjunto blanco ha recuperado la senda perdida el pasado curso. La llegada de Xabi Alonso, amén de cuatro jugadores con hambre de títulos, ha dotado al equipo de ideas frescas, de personalidad y de un fútbol que se antojaba lejano el pasado curso. Pero no todo el mundo lo ha entendido igual. El tolosarra sabe que ganar es la premisa básica del equipo, pero tiene otra misión igual de importante: para llegar al éxito, hacía falta cambiar ciertos hábitos.

Real Madrid Xabi Alonso Vinicius Junior
El redactor recomienda