Xabi Alonso y la cocina de autor: su último invento es un nuevo Camavinga
El centrocampista francés firmó un partido de muchísimo nivel ante el conjunto azulgrana, siendo la pieza decisiva para marcar las diferencias en el primer Clásico de la temporada
Camavinga supera a Balde en un momento de Clásico. (AFP7)
El Real Madrid continúa paladeando su victoria en el Clásico ante el Barcelona (2-1), un encuentro en el que se dejó notar la mano de Xabi Alonso. Después de mucho tiempo, el conjunto blanco mostró esa garra, carácter y determinación que tanto se le pedía el pasado curso, donde el aficionado solicitaba al equipo más empuje e intensidad para no fiarlo todo solo a la pura calidad. Y un jugador entendió a la perfección lo que se debía hacer.
La presencia de Eduardo Camavinga durante los 90 minutos fue determinante para que el conjunto blanco se llevase tres puntos básicos en su lucha por la Liga. El francés, que se perdió buena parte de la temporada pasada por lesión, le dio a Xabi Alonso eso que tanto pedía: energía. Y lo hizo en una posición desconocida para él, pero su polivalencia y la superioridad física que muestra sobre el césped le sirvieron para dar una lección táctica de muchísimo nivel.
De sobra es conocido todo lo que Camavinga es capaz de ofrecer. Es un futbolista con unas condiciones físicas únicas y, además, con un buen pie que le permite superar líneas en conducción. Pero hay algo que el francés debe de tener para ser importante en el equipo: concentración. En ocasiones, comete errores infantiles, fruto de esa enorme confianza que tiene en sí mismo y que le hace perder balones absurdos... algo que no ocurre cuando está fuera de posición.
Xabi Alonso sabía que no solo necesitaba poblar el medio de campo, sino también músculo capaz de hacer esas ayudas en la medular que evitaran el mayor número de pases entre líneas posible. Pero, además, jugadores que ayudaran al lateral y corrieran hacia atrás. Fede Valverde es uno de los mejores ejemplos posibles, pero obligado a desempeñarse como lateral, hacía falta corregir esa tara. Y Camavinga volvió a hacer gala de su capacidad de sacrificio.
"Nueva posición desbloqueada, extremo derecho", decía a modo de broma en las redes sociales. Pero la realidad es esa: la banda derecha fue el patio de recreo del internacional francés, que firmó un partido brillante en todos los aspectos. Xabi Alonso decidió apostar por un 4-1-4-1, con dos bandas obligadas a trabajar y un medio del campo poblado para evitar las transiciones sencillas del Barcelona. Y lo cierto es que el plan le salió al tolosarra a las mil maravillas.
Con Aurélien Tchouaméni en estado de gracia, además del enorme despliegue de Jude Bellingham y de Arda Güler, la clave estaba en que las dos bandas también corrieran para atrás. Vinícius —más allá de toda la polémica que generó después con su cambio— hizo un gran partido, también en lo defensivo... pero Camavinga fue la clave. El arma secreta de Xabi Alonso, el futbolista que marcó las diferencias cuando las piernas no funcionaban y el cerebro tenía poco oxígeno.
No solo ayudó constantemente a Valverde y Tchouaméni en las coberturas, estuvo todo el partido pendiente de las vigilancias para evitar un dos para uno en posiciones defensivas o expeditivo en los duelos. No. También aportó pulmón en ataque, realizó transiciones para percutir por banda y estuvo fino con el balón en los pies, sin esos errores que habitualmente se le atribuyen. Fue clave la concentración que mostró durante los 90 minutos para hacer lo que se debía en cada momento.
El hecho de jugar fuera de posición hizo que Camavinga estuviera muy comedido a la hora de tomar riesgos, especialmente con el balón controlado. Muy metido en el partido, seguro de lo que debía hacer y convencido de que era un día para pelear por cada metro de terreno de juego. Tocó el balón 45 veces, solo perdió tres balones, recuperó otros tres, ganó ocho duelos, despejó un balón y bloqueó otro... cometiendo solo una falta en los 90 minutos que disputó.
Camavinga le ha dado una solución maravillosa a Xabi Alonso, que ha encontrado en el francés otro pulmón, una roca en el medio del campo. El tolosarra no pudo contar con él en los primeros compases de temporada, pero ahora que ha vuelto al campo, se antoja como una pieza fundamental para este Real Madrid. Es un verdadero todoterreno que puede dar mucha solvencia a la medular blanca y, sobre todo, puede ayudar a ahorrar esfuerzos a otros jugadores de ataque.
El francés fue el arma secreta de Xabi Alonso en el Clásico, un todoterreno capaz de ocupar espacio, presionar, ayudar en defensa y llevar el balón al ataque en rápidas transiciones. Camavinga marcó las diferencias en el primer Clásico, un futbolista que si coge velocidad de crucero, puede marcar las diferencias en este Real Madrid. Fue la gran sorpresa del once inicial y el jugador determinante para mantener la victoria en el Bernabéu. Y, todo esto, en una posición desconocida para él.
El Real Madrid continúa paladeando su victoria en el Clásico ante el Barcelona (2-1), un encuentro en el que se dejó notar la mano de Xabi Alonso. Después de mucho tiempo, el conjunto blanco mostró esa garra, carácter y determinación que tanto se le pedía el pasado curso, donde el aficionado solicitaba al equipo más empuje e intensidad para no fiarlo todo solo a la pura calidad. Y un jugador entendió a la perfección lo que se debía hacer.