La increíble estadística de Munuera Montero en el Mallorca-Barça y la acción que nadie entendió
El Real Mallorca vio cuatro tarjetas amarillas y dos tarjetas rojas tras realizar ocho faltas contra el Barça, mientras que los azulgranas solo vieron una amarilla al cometer 17 faltas. El capitán bermellón, Antonio Raíllo, terminó indignado
Munuera Montero dio un festival arbitral. (EFE/Cati Cladera)
El Barça venció al Real Mallorca en Son Moix en un partido que estaba decidido antes incluso del descanso (0-3). Los bermellones terminaron indignados con el arbitraje de Munuera Montero, tanto en la grada como en el campo, y desquiciados por un criterio arbitral que no entendieron durante toda la primera parte. El Barça se adelantó con el gol de Raphinha y mató el partido en el minuto 23, cuando Antonio Raíllo despejó un disparo de Lamine Yamal, cayó desplomado al suelo y Ferran Torres batió a Leo Román.
Sin embargo, Munuera Montero, que vio toda la jugada, se llevó el silbato a la boca, pero no detuvo el juego. Los futbolistas del Real Mallorca se quedaron parados en su mayoría y Ferran Torres cazó una pelota que envió al fondo de la red. Los futbolistas del Barça tardaron en celebrar el gol y los del Mallorca descubrieron minutos después que el colegiado había señalado la diana culé. El público reaccionó con enfado y el desconcierto fue total y absoluto en el campo balear.
Y es que mientras los locales esperaban que Munuera Montero activase el protocolo por un impacto en la cabeza, el colegiado no vio necesario detener el partido. Según las reglas de la IFAB, "el árbitro debe detener el juego si considera que un jugador está gravemente lesionado o necesita evaluación, especialmente para lesiones en la cabeza" y "ante una posible conmoción cerebral, el árbitro debe parar el juego para permitir que el médico examine al jugador (según la Regla 5 de IFAB)".
Raíllo despeja con la cabeza un fuerte disparo de Lamine Yamal y queda tendido.
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Raíllo, muy enfadado con el árbitro
Los bermellones vieron dos amarillas por protestar esa jugada, la de Manu Morlanes y la de Jagoba Arrasate. Una acción clave, ya que luego el mismo Morlanes saldría expulsado tras derribar a Lamine Yamal y ver la segunda cartulina amarilla. Tras el encuentro, el capitán del Real Mallorca, Antonio Raíllo, explicó lo que había sucedido y el desconcierto que vivió el equipo bermellón.
"Todo el mundo ha visto lo que ha pasado. El protocolo dice que hay que parar por cualquier golpe en la cabeza. Pasaron 10 segundos desde que me caí, donde me mareo y no me puedo levantar. El árbitro debería haber parado el partido", empezó el jugador andaluz.
"El Protocolo de LALIGA decía que con 𝐜𝐮𝐚𝐥𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫 𝐠𝐨𝐥𝐩𝐞 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐛𝐞𝐳𝐚, si te caías al suelo, se paraba"
"¡Que nos lo expliquen! Si el reglamento dice una cosa..."
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"Ferran Torres me dijo que chutó porque pensó que el árbitro había pitado. Nos explicaron que tenían que parar el partido en estos casos. A partir de ese momento, el partido se fue. La mayoría de jugadas iban en contra y Raphinha solo vio amarilla".
La anomalía estadística
El Real Mallorca se quedó con 9 jugadores cuando Muriqi protagonizó una acción muy fea con Joan García. El ariete local levantó la pierna en una jugada en la que Munuera Montero primero le enseñó la cartulina amarilla. No obstante, la llamada de Figueroa Vázquez en el VAR hizo que el colegiado principal cambiase de opinión y le mostrase la roja directa.
El RCD Mallorca reclamó roja para Raphinha en esta entrada sobre Mateu Jaume.
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No sucedió lo mismo cuando Raphinha, ya al filo del descanso, arrolló a Mateu Morey con una entrada a destiempo, muy peligrosa y que podía haber lesionado al jugador balear. Munuera Montero solo le enseñó la tarjeta amarilla al delantero brasileño, que terminó enfrentado con los jugadores bermellones después de que estos le recriminaran la dureza de la patada.
Al final del choque, el Real Mallorca realizó ocho faltas que se tradujeron en cuatro amarillas y dos rojas. El Barça dobló las acciones antirreglamentarias de los baleares (17 faltas), pero sus futbolistas solo vieron una cartulina amarilla. En ese aspecto destacó especialmente Araújo, quien cometió cuatro faltas sin ningún tipo de castigo por parte de Munuera Montero.
El Barça venció al Real Mallorca en Son Moix en un partido que estaba decidido antes incluso del descanso (0-3). Los bermellones terminaron indignados con el arbitraje de Munuera Montero, tanto en la grada como en el campo, y desquiciados por un criterio arbitral que no entendieron durante toda la primera parte. El Barça se adelantó con el gol de Raphinha y mató el partido en el minuto 23, cuando Antonio Raíllo despejó un disparo de Lamine Yamal, cayó desplomado al suelo y Ferran Torres batió a Leo Román.