El desarrollo de nuevas líneas de negocio más allá de la actividad vinculada a los partidos es ya casi irrenunciable para los principales clubes de fútbol. Las organizaciones tratan de abrir nuevos espacios con los que generar ingresos extraordinarios, la mayoría de ellos vinculados al que es uno de sus principales activos: sus estadios. Hasta hace apenas unos años su actividad estaba restringida casi en exclusiva a los partidos del equipo masculino, pero ahora compiten por albergar partidos de la NFL, macroconciertos de los principales artistas musicales y hasta eventos como concursos de hamburguesas.
Esta competencia incide en rivalidades clásicas de los derbis, que se han trasladado del césped a los despachos donde se postulan como la mejor infraestructura para eventos. La principal rivalidad en España en estadios de una misma ciudad es la de Real Madrid y Atlético de Madrid.
La Velada del Año de Ibai Llanos llenó 80.000 butacas en el Bernabéu
Los rojiblancos dijeron adiós al Vicente Calderón para trasladarse al Cívitas Metropolitano, al que ahora buscan convertir en una Ciudad del Deporte con una inversión de más de 200 millones. Entre tanto, el Metropolitano ya se ha convertido en epicentro de todo tipo de eventos, que van desde jornadas profesionales en su auditorio, hasta grandes torneos internacionales, como el Seven Series, pasando por macroconciertos como los de Vetusta Morla o Metallica.
Se desconoce cuánto factura el Atlético de Madrid con el Metropolitano. También será una de las sedes del Mundial 2030, una oportunidad que el club espera aprovechar también en el aspecto comercial, pues se espera que para entonces ya estén operativos todos los negocios de restauración y tiendas. Al otro lado de la M-30 se encuentra su gran rival, no sólo en fútbol, sino en la nueva carrera por traer los principales eventos deportivos y de ocio de masas a la ciudad. El renovado Santiago Bernabéu ya es una de las referencias y rivales a batir en todo el mundo.
Desde que finalizó la fase principal de las obras, el club y Legends -la agencia y Sixth Street pagaron 360 millones por entrar en este negocio- han logrado un acuerdo con la NFL, llenadoconciertos con Taylor Swift, Aitana y Karol G, y empieza a tener cubiertas las principales fechas del calendario. El Real Madrid ha invertido casi 1.170 millones para reformar el Bernabéu, pero espera generar más de 400 millones en 2024-2025, según sus previsiones.
Ese es uno de los grandes objetivos: llenar y dar una nueva vida al estadio cuando se para la actividad del primer equipo. Esta mentalidad, que a Europa empezó a llegar cuando el Tottenham se asoció con la NFL, lleva décadas instaurada en Estados Unidos. Los dueños de las franquicias apreciaron en las décadas de 1950 y 1960 la imperiosa necesidad de llenar las instalaciones más allá de los días de partido para evitar la sangría económica de su mantenimiento. Así es como empezaron a surgir los primeros holdings, con propietarios que controlaban equipos de la NHL y la NBA, o la MLB y la NFL en una misma ciudad, pues les permitía tener la escala necesaria para desarrollar proyectos inmobiliarios con los que exprimir el tiempo de ocio de sus aficionados durante más días al año.
Posteriormente se fueron incorporando los conciertos y otras actividades, convirtiendo a los pabellones americanos en instalaciones 360º que ya incluyen el concepto yankee de sportainment con la diversificación en la oferta. De hecho, siempre que se ha construido un nuevo estadio en la ciudad ha sido para que todas las franquicias se muden. La rivalidad de dos estadios en una misma ciudad es un fenómeno reciente y tiene dos frentes: Los Ángeles y Las Vegas.
Las Vegas se ha convertido en uno de los epicentros del deporte estadounidense en los últimos años. Ha construido grandes estadios para atraer franquicias y eventos como la Super Bowl y dinamizar así la oferta tradicional de casinos y hoteles con un nuevo perfil de visitante. La competencia entre instalaciones deportivas es creciente. También lo será a partir de este año en Los Ángeles, donde Steve Ballmer, dueño de los Clippers, ya ha finalizado la construcción del nuevo Intuit Dome. Será la primera vez que la franquicia deje el pabellón propiedad de los Lakers para tener casa propia y, en apenas unos meses, ya se ha adjudicado un All Star de la NBA, conciertos de Bruno Mars o Peso Pluma y los partidos de baloncesto en Juegos de 2028.
El Metropolitano tomó ventaja mientras el Bernabéu aún estaba en obras
La rivalidad, si bien nueva en Madrid o Los Ángeles, tiene más recorrido entre estadios de ciudades británicas. Londres ha sido el epicentro de las principales competiciones estadounidenses, como la NBA o la NFL, hasta su expansión por Europa. También de finales de la Champions, Eurocopas, conciertos de masas, Juegos Olímpicos… Por todas estas citas han peleado tradicionalmente el Tottenham Stadium y Wembley, seguidos por otros como Stamford Bridge o el Estadio Olímpico de Londres, además del O2 Arena.
Lo mismo sucede en Manchester, donde el Etihad Stadium se ha impuesto como la gran referencia ante el clásico Old Trafford, aún fuertemente vinculado al fútbol. El City Football Group comprometió una inversión de 300 millones de libras el año pasado para levantar todo un centro de ocio en torno al estadio, con un proyecto de renovación, hoteles, sky bar y restauración capaz de competir no con sus vecinos, sino con el Tottenham en Londres. Por el momento, la rivalidad fuera del césped por su actividad en el estadio es menor en Liverpool, donde los Reds y el Everton tienen recintos a menos de un kilómetro de distancia.
En otros países también se dan casos similares. En Serbia, Partizan y Estrella Roja, la mayor rivalidad del país en cada disciplina deportiva, tienen sus estadios separados por apenas 500 metros y son los de más capacidad del país. Lo mismo sucede en Argentina con otros clubes como Estudiantes y Gimnasia de la Plata, aunque aún sin el mismo potencial para generar negocio más allá del fútbol.
El desarrollo de nuevas líneas de negocio más allá de la actividad vinculada a los partidos es ya casi irrenunciable para los principales clubes de fútbol. Las organizaciones tratan de abrir nuevos espacios con los que generar ingresos extraordinarios, la mayoría de ellos vinculados al que es uno de sus principales activos: sus estadios. Hasta hace apenas unos años su actividad estaba restringida casi en exclusiva a los partidos del equipo masculino, pero ahora compiten por albergar partidos de la NFL, macroconciertos de los principales artistas musicales y hasta eventos como concursos de hamburguesas.