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Goikoetxea: "Me cansa hablar de mi entrada a Maradona. Sus éxitos del fútbol llegaron después"
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Fue ayudante de Javier Clemente

Goikoetxea: "Me cansa hablar de mi entrada a Maradona. Sus éxitos del fútbol llegaron después"

La entrada al genio argentino marcó su vida y dejó en el olvido que fue un jugador fundamental en el Athletic de Bilbao de los 80. Y en la Selección dirigida por Miguel Muñoz

Foto: Andoni Goikoetxea, en una imagen de archivo. (EFE/Luis Tejido)
Andoni Goikoetxea, en una imagen de archivo. (EFE/Luis Tejido)

Una entrada a Diego Armando Maradona marcó la vida de Andoni Goikoetxea (Barakaldo, Vizcaya, 1956). Su carrera, sin embargo, fue mucho más que eso. Empezó a jugar en la calle y estuvo cerca de marcharse al Real Madrid. De hecho, fue a probar a la capital con su hermano.

El fichaje de ambos estaba cerrado y se publicó en los periódicos. En cuanto se enteraron en el Athletic de Bilbao, les faltó tiempo para reclutarlos a ambos. En tres años, ya había debutado en primera… como lateral izquierdo. "No volví a jugar en esa posición en mi vida", cuenta entre risas.

Goikoetxea empezó de mediapunta, pasó al centro del campo y luego se estableció como central. En esa posición, fue uno de los baluartes del Athletic bicampeón de Liga. Y un hombre clave en la Selección en la Eurocopa de 1984 y en el Mundial 1986. Actualmente, es representante institucional del equipo bilbaíno.

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PREGUNTA. ¿A qué se dedica ahora Andoni Goikoetxea?

RESPUESTA. Desde que Aitor Elizegui se convirtió en el presidente del Athletic, soy el representante institucional del club. También echo una mano en la fundación.

P. ¿Continuará ahora tras la elección de Jon Uriarte como nuevo presidente?

R. Creo que seguiremos, aunque tenemos que hablar con la junta directiva entrante, porque hay mucha gente que terminó contrato el 30 de junio.

P. ¿Siempre soñó con ser futbolista cuando era un niño?

R. No, no. Cuando uno es más pequeño, solo piensa en jugar y jugar. Muchas veces, no pensábamos en jugar al fútbol, sino al balón. Eso es lo que se echa de menos ahora, el juego de la calle. Era un cuatro contra cuatro; cinco contra cinco. Los que fuésemos, daba igual. Ahora está todo más globalizado y hay que ir a las escuelas de fútbol. No pensaba en ser jugador, pero todo ocurrió muy deprisa. A los 15 años entré en la cantera del Athletic y a los 18 debuté en Primera. Cuando debuté, pensé que sería mi profesión.

"La mayoría de los grandes jugadores de la historia dicen que les enseñó la calle. Y eso es lo que se echa ahora en falta"

P. ¿Qué se aprende en la calle que no enseñen en las escuelas?

R. El juego de la calle es distinto porque juegas todo el rato. En ese caso, el tiempo es ilimitado porque es un día tras otro. Son acciones repetitivas que nadie te manda, pero que aprendes por la reiteración. Luego en las escuelas te enseñan a pulir los defectos, pero la base la coges en la calle. La mayoría de los grandes jugadores de la historia dicen que les enseñó la calle. Y eso es lo que se echa ahora en falta.

P. He leído que una de sus aficiones es montar en bici. ¿Nunca quiso ser ciclista?

R. No, no, nunca. A mí siempre me ha gustado la bici desde niño, pero ahora también me han aconsejado practicarlo. Después de 16 años de profesional, aunque no tuve ninguna lesión importante, siempre sale algo por alguna parte. Y la espalda es una parte importante. A veces, me molesta. Por eso los médicos siempre me recomendaron montar en bici, porque el ciclismo es un deporte más liviano en el que se trabaja sentado. En el fútbol, en cambio, es más agresivo, además de que las piernas están permanentemente en el suelo. Cuando monto en bici, le sienta bien al cuerpo.

placeholder Andoni Goikoetxea, en el sorteo de las semifinales de la Copa del Rey de 2020. (EFE/R. J.)
Andoni Goikoetxea, en el sorteo de las semifinales de la Copa del Rey de 2020. (EFE/R. J.)

P. Pocos saben que usted estuvo cerca de fichar por el Madrid.

R. Así fue. Antes de entrar en el Athletic de Bilbao, hice una prueba en el Real Madrid. Recuerdo que allí estaba Miguel Muñoz, que era uno de los jefes de la cantera. En ese 'impasse' en el que estaba a punto de fichar por el Madrid, salió publicado en el periódico que nos querían a mi hermano y a mí. Automáticamente, el Athletic se presentó en mi casa y cambió la historia.

"Cuando en el Athletic se enteraron de que nos quería el Madrid, vinieron a mi casa"

P. ¿Qué tal su hermano en el fútbol?

R. También era buen jugador. Él era delantero centro, un buen goleador y rematador. Lo que ocurre es que en el fútbol no vale solo con ser bueno. Hay que ser mejor que el contrario en la competición porque si el resto también son muy buenos, te acaban ganando.

P. ¿Qué es más importante, tener cualidades o estar en el momento oportuno en el sitio adecuado?

R. Ambas cosas. Es importante tener cualidades, pero también tienes que estar que estar en el sitio adecuado en el momento oportuno para dar el salto. Por ejemplo, yo debuté en una posición en la que no había jugado nunca. Cuando era un niño, yo jugaba de delantero con el número diez. Luego, Gonzalo Beitia, entrenador en la cantera, me reubicó. Así acabé como central.

P. ¿Cómo fue esa reconversión de mediapunta a central?

R. Le estoy muy agradecido a Gonzalo porque a la postre fue la posición en la que me quedé. Antes te hablaba del sitio adecuado porque yo debuté como lateral izquierdo motivado por la lesión de un jugador el día del partido contra la Real Sociedad. Esa fue la única vez que jugué en esa posición, porque luego siempre fui central zurdo.

P. ¿Qué inquietudes tenía usted más allá del fútbol?

R. Mejorar, porque a los 18 años había debutado en Primera y había gente que confiaba en mí. También me cuidé mucho porque es imprescindible en el deporte de alta competición.

"Clemente siempre defendía a los jugadores, se metiese con ellos quien fuera"

P. Aquel Athletic fue bicampeón de Liga en los 80. ¿Cómo se gestó aquel equipo?

R. Lezama siempre ha sido generadora de grandes futbolistas. En aquel equipo, había enormes jugadores como Andoni Zubizarreta, Santi Urquiaga, Dani, Manuel Sarabia… Había buena materia prima y, además, nos conocíamos muchos de etapas anteriores. Por supuesto, el entrenador es muy importante. Y nosotros teníamos a Clemente, que nos conocía perfectamente y supo sacarle jugo a ese equipo.

P. Clemente era un tipo que nunca usó eufemismos.

R. Siempre defendía a los jugadores, se metiese con ellos quien fuera. Por ejemplo, él se enfrentaba a la prensa y eso dejaba a los futbolistas libres de esas responsabilidades. En muchos casos, nos relajaba porque no teníamos que dar ninguna explicación.

placeholder Clemente fue el arquitecto de aquel Athletic ganador. (Reuters/Amr Abdallah Dalsh)
Clemente fue el arquitecto de aquel Athletic ganador. (Reuters/Amr Abdallah Dalsh)

P. Aquellos eran los años de la kale borroka. ¿Cómo lo vivían ustedes?

R. Con pena, porque no sabíamos qué hacer. Leías el periódico al día siguiente y veías que habían incendiado contenedores, atentados… ¿Quién era la kale borroka? Mucha gente, sobre todo las personas marginadas. Eso ahora ha desaparecido y la sociedad lo ha valorado. Antes había gente que decía que le daba miedo venir a Euskadi y ahora eso no pasa porque disfruten de lo bonito que es Bilbao. Todo ha cambiado a mejor.

P. ¿Sufrían los jugadores algún tipo de presión?

R. Yo nunca sufrí ninguna.

P. El mayor rival del Athletic era el Barcelona de Bernd Schuster y Diego Maradona. Algo parecido a tener a Messi y a Cristiano juntos.

R. Claro, porque eran los dos mejores jugadores del mundo. En ese momento, el potencial económico del Barcelona era muy importante. Cuando les ganamos la final de Copa en 1984, estaban en el equipo Urruti, Migueli, Alexanco, Carrasco… Todos eran internacionales y tenían un auténtico equipazo.

"Siempre digo que Maradona ganó los títulos después de aquella lesión"

P. Maradona siempre estará ligado a usted por aquella entrada.

R. Me he cansado de hablar de esto. Yo le tenía un gran respeto y cariño porque es el mejor futbolista que he conocido en los 80. Si fue malo, lo fue para él, nunca para los demás. Quienes lo han conocido hablan de su generosidad. Siempre digo que Maradona ganó los títulos después de aquella lesión. Aquella final de Copa del 84 fue su último partido en el Barcelona. Diego tuvo una vida futbolística plena después de aquella entrada.

P. ¿Por qué siempre le precede a usted esa fama de duro?

R. No me veo reflejado en ello. Cuando rememoran quiénes son los futbolistas más agresivos, siempre me ponen en primer lugar.

P. ¿Cómo fue el reencuentro con él ocho años después, en 1992?

R. Muy agradable, bonito y esperado porque Maradona ya había tenido una vida plena y futbolística. Cuando estaba en el Sevilla, ya no estaba en su mejor momento. Siempre disfruté muchísimo al ver su calentamiento, que era un auténtico espectáculo. De hecho, aquel día lo hizo con Pinedita.

P. Otro malabarista.

R. Totalmente. Ambos tenían el balón y se lo pasaban de uno a otro. Cada vez que uno hacía una maravilla, el otro la hacía mejor. Aquel calentamiento ya justificaba el precio de la entrada. Era maravilloso cómo subía el balón, cómo lo baja, su estética, su técnica de balón…

P. En la final de 1984, ustedes acabaron a golpes. ¿Cómo llegaron a esa situación?

R. El Barcelona era el favorito para ganar la final y no lo hizo. Entonces todo aquello creo que se dio por la decepción. Al acabar el partido, fue Maradona el que provocó la pelea cuando golpeó con la rodilla a Sola, al que le rompió la boca y lo dejó desmayado en el campo. Eso no lo podíamos consentir. No me siento orgulloso para nada porque fue un espectáculo lamentable. El que pierde, por sentido común, siempre es el que monta el lío. Nosotros lo único que pretendíamos era abrazarnos y festejarlo.

placeholder Menotti coincidió con Goikoetxea en el Atlético de Madrid. (Getty/Ricardo Ceppi)
Menotti coincidió con Goikoetxea en el Atlético de Madrid. (Getty/Ricardo Ceppi)

P. Aquella final se recuerda por eso, pero fue un choque entre el achique de espacios de Menotti y la presión adelantada de Clemente.

R. Menotti llamaba achique de espacios a adelantar la defensa y nosotros les hicimos bastante daño. Fue un partido en el que marcamos el gol pronto y luego defendimos muy bien. Y jugamos al contragolpe.

"La goleada a Malta la han intentado 'enmierdar', pero ganamos porque fuimos mejores"

P. En aquella época, usted era un fijo en la Selección y estuvo en la goleada a Malta. ¿Lo incluye entre los mejores partidos de la historia de España?

R. No sé si técnicamente, pero está claro que es un partido histórico. Había que marcar 11 goles y eso es difícil que lo hagan hasta los juveniles. Queríamos una caldera en Sevilla, pero llovió muchísimo y fue poca gente. Cuando nos dimos cuenta que estaban rotos físicamente, nosotros estábamos muy fuertes. Y así fueron cayendo los goles. Luego lo han intentado 'enmierdar', pero ganamos porque fuimos mejores. En la segunda parte, fuimos una auténtica apisonadora.

P. Ustedes llegaron a la final en la Eurocopa de 1984. ¿Qué les faltó para ganar?

R. No falló nada porque hicimos un gran campeonato. En la final, Francia tuvo más fortuna. Aquella Selección Española era buena, aunque no es comparable con ninguna de las más recientes. No obstante, era un equipo competitivo, fuerte, duro, que tenía calidad… Además, al entrenador, Miguel Muñoz, le teníamos muchísimo cariño. Ese hombre, que antes no te lo he dicho, fue el que más me apoyó tras la lesión de Maradona. Había una presión tremenda de la prensa para que no me llevara a la Selección, pero él lo tuvo claro: yo era una pieza importante y me mantuvo en el equipo.

P. Francia estaba liderada por Platini. ¿Asustaba?

R. Era uno de los mejores jugadores del momento. Un hombre muy bien dotado y un gran lanzador de faltas. Estaba en la élite del fútbol mundial que luego marcó una época en la Juventus. Estrella y capitán de la selección francesa.

"En principio, el fichaje no iba a suceder, pero acabé en Madrid. Aquello fue una experiencia nueva donde viví fenomenal"

P. En el Mundial 86, los eliminó Bélgica en cuartos. ¿Qué fallaba en la Selección antes del ciclo ganador?

R. Hicimos otro gran campeonato y en cuartos de final perdimos en penaltis con Bélgica. En los octavos, vencimos a Dinamarca con cuatro goles de Emilio Butragueño. ¿Quién marcó el otro?

P. Usted.

R. Efectivamente (risas). Fue el tercero, que desniveló el encuentro. Contra Bélgica, no jugué porque estaba amonestado. Si hubiésemos pasado, nos hubiese tocado contra la Argentina de Maradona. No hubo mucha variación entre aquella España y la que jugó la Eurocopa de 1984.

P. En 1987 usted cambió Bilbao por Madrid para fichar por el Atleti. ¿Por qué?

R. Yo estaba fenomenal en el Athletic, pero tuve la oferta de Jesús Gil, que me quiso fichar a toda costa. En principio, el fichaje no iba a suceder, pero acabé en Madrid. Aquello fue una experiencia nueva donde viví fenomenal.

placeholder La entrada a Maradona perseguirá de por vida a Goikoetxea. (Reuters/David Moir)
La entrada a Maradona perseguirá de por vida a Goikoetxea. (Reuters/David Moir)

P. El entrenador del Atleti era Menotti. ¿Qué tal con él? Era la antítesis de Clemente.

R. Muy bien. Cuando lo conocí, me llevé una sorpresa muy positiva porque me trató con mucho cariño. Al poco de llegar, comentamos todo lo ocurrido cuando él era entrenador del Barcelona.

"Jesús Gil no era un hombre de fútbol, pero quiso hacer un gran equipo"

P. ¿Cómo era Jesús Gil?

R. Un hombre que, sin ser del fútbol, quiso hacer un gran equipo. Y lo hizo. Él quería ganar todo, pero para vencer hay que darle al equipo una tranquilidad que él no le daba. Era un hombre repentino y eléctrico. Cuando terminé mi contrato en el Atleti, él quería que siguiese, ya fuera como jugador o como colaborador. No obstante, yo ya había adquirido un compromiso con José Julián Lertxundi (presidente del Athletic).

P. Usted fue seleccionador sub-21. ¿Cuál fue el mayor talento que vio en aquellos años?

R. Muchos. Con la sub-18, fuimos campeones de Europa. Estuve cuatro años en la Selección, desde 1992 a 1996. Allí conocí a muchos talentos como Julen Guerrero, Kiko, Alfonso Pérez Muñoz, Karanka, Raúl… De hecho, creo que Raúl debutó conmigo con la sub-18 en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) contra Finlandia.

P. ¿Se hizo usted entrenador por la influencia de Javier Clemente?

R. No, no, porque el fútbol siempre ha sido pasión. Es lo que me ha hecho reír y llorar. Yo tenía la intención de estudiar el curso de entrenador y lo hice.

"Al vasco se le reconoce por la forma de hablar, por la manera de expresarse…"

P. ¿Qué tal la experiencia en el cuerpo técnico de Clemente?

R. No me dio tiempo a aburrirme porque siempre pasaba algo. Estoy muy agradecido a Clemente, porque él me llamó y aprendí muchísimo en esos cuatro años. Merecimos más tanto en el Mundial del 94 como en la Eurocopa del 96, pero en el fútbol no vale "merecer". Tras esos cuatro años, empecé mi carrera en solitario.

P. Su última experiencia fue como seleccionador de Guinea Ecuatorial. ¿Por qué no ha vuelto a entrenar desde entonces?

R. He tenido ofertas, pero para ir lejos, a Irán y a los Emiratos Árabes. Eran ofertas importantes, pero hay que saber decir que no. Uno no puede estar todo el tiempo de un lado para otro porque la familia se resiente.

P. ¿Qué distingue a un vasco de un andaluz, un madrileño o un catalán?

R. Al vasco se le reconoce por la forma de hablar, por la manera de expresarse… En líneas generales, es un hombre de fiar, trabajador y buena gente. Y suele tener palabra. Somos gente seria que nos cuesta entrar en los sitios, pero una vez lo hacemos, nos cuesta salir.

Una entrada a Diego Armando Maradona marcó la vida de Andoni Goikoetxea (Barakaldo, Vizcaya, 1956). Su carrera, sin embargo, fue mucho más que eso. Empezó a jugar en la calle y estuvo cerca de marcharse al Real Madrid. De hecho, fue a probar a la capital con su hermano.

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