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El Barça se estrella contra el muro del Cádiz y se despide de una Liga imposible (0-1)
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La Champions League, en peligro

El Barça se estrella contra el muro del Cádiz y se despide de una Liga imposible (0-1)

Xavi prometía luchar hasta el final, pero el Barça protagonizó un partido gris en ataque y blando en defensa frente a un gran Cádiz. Lenglet y Eric García tuvieron un error de bulto

Foto: Los jugadores del Cádiz hicieron un gran encuentro. (Reuters/Albert Gea)
Los jugadores del Cádiz hicieron un gran encuentro. (Reuters/Albert Gea)

El Barça vuelve a ser ese equipo sin ideas, atascado en ataque, blando en defensa y sin capacidad de reacción. En la visita de un gran Cádiz, ordenado, sólido, comprometido en defensa y vertiginoso en ataque, el conjunto de Xavi Hernández se bloqueó. Como si aún estuviese jugando contra el Eintracht de Frankfurt. Recuerdos de Vietnam. Tras una primera parte donde solo disparó una vez entre los tres palo, solo Ousmane Dembélé había preocupado al Cádiz, que resistía sin excesivos problemas. El francés tiró del carro, pero sin el premio del gol. Todo se vino abajo en la segunda parte, cuando Lucas Pérez pescó un gol en el río revuelto de Clément Lenglet y Eric García, superados en su propia área. Ledesma sostuvo al Cádiz y Álex Fernández estuvo cerca de hacer el segundo tanto mientras el Barça se desesperaba en ataque. Al final, los gaditanos resistieron y la Champions vuelve a peligrar para un Barça, a 15 puntos del Real Madrid, y que va cuesta abajo y sin frenos.

El Cádiz preparó una emboscada a un Barça ramplón que se ha desinflado conforme han avanzado las jornadas tras el 0-4 del Santiago Bernabéu. El conjunto de Xavi Hernández, que volvía al Camp Nou tras una semana muy convulsa por el escándalo de las entradas contra el Eintracht de Frankfurt, se encontró con todo un fondo vacío. ¿El motivo? La Grada de Animación azulgrana decidió no acudir al encuentro para protestar contra la directiva liderada por Joan Laporta en lo que catalogaron como "la mayor infamia en casa y una humillación social".

placeholder Los jugadores del Cádiz defienden a balón parado. (Reuters/Albert Gea)
Los jugadores del Cádiz defienden a balón parado. (Reuters/Albert Gea)

La pelota rodó entre una bruma de rumores. Había runrún en el Camp Nou. Solo Ousmane Dembélé, que flotaba en una realidad paralela, era capaz de desarbolar a la concentrada e intensa defensa gaditana. Los visitantes, bien plantados sobre el terreno de juego, basaban su plan de partido en esperar el error del Barça y salir escopeteados al contragolpe a través de Rubén Sobrino y Salvi Sánchez. El plan era simple, pero efectivo.

Sin Pedri en el verde, lesionado por una rotura en el bíceps femoral, la circulación azulgrana se resintió. Los interiores no rompían al espacio, los laterales estaban excesivamente alejados, todos los jugadores pedían el balón al pie y Depay se perdía entre defensores. El Cádiz robaba y contraatacaba. Así casi inaugura el marcador cuando el 'Pacha' Espino estuvo cerca de cazar el centro de Lucas Pérez. El uruguayo sufría en defensa y brillaba en ataque.

Dembélé, mucho protagonismo y poco gol

Mientras Xavi Hernández se desesperaba, otra vez el Cádiz se plantaría solo frente a ter Stegen. Una gran carrera de Raúl Parra, que dejó por el camino a un impotente Jordi Alba, terminó con un centro magnífico que Lucas Pérez no pudo transformar con todo a su favor. El Barça era un flan que tocaba de lado a lado sin crear peligro desde el funcionamiento colectivo. Dembélé se quedó cerca de adelantar a los azulgranas, pero una gran mano salvadora de Ledesma lo evitó. El francés había sido el mejor al descanso gracias a su desborde, verticalidad e imprevisibilidad sin que eso significase un gol porque su toma de decisiones sigue siendo muy mala.

El paso por vestuarios no alteró el rumbo del encuentro. Al contrario. Un centro lejano de Álex Fernández, sin aparente peligro, se coló entre Lenglet y Eric García, que perdieron su marca (Rubén Sobrino) y ter Stegen no pudo evitar el 0-1 cuando Lucas Vázquez se embolsó el rechazo y envió la pelota al fondo de la red. Ya es habitual que el joven central catalán cometa errores de bulto que cuestan goles y no se maquillan con una salida aseada de la pelota. Pudo empatar el Barça acto seguido si Dembélé hubiese mostrado un mínimo de determinación.

placeholder Los gaditanos celebran el 0-1. (Reuters/Albert Gea)
Los gaditanos celebran el 0-1. (Reuters/Albert Gea)

Sin pólvora arriba (solo dos disparos a puerta azulgranas en 60 minutos), Xavi Hernández cambió al desaparecido Depay por Aubameyang y agitó el ataque. Ferran Torres pasó a ser el delantero centro, Dembélé fue a la izquierda y Aubameyang, a la derecha. El Cádiz refrescaría su equipo, con la entrada de Alejo y San Emeterio por Salvi y José María. Dembélé, decidido a marcar, probaría fortuna con una doble acción (primero una falta directa y luego un disparo potente) que se topó con el mismo resultado: un gran Conan Ledesma. El meta del Cádiz era un muro infranqueable.

Los últimos minutos del Barça fueron la viva imagen de la impotencia. No solo no estuvieron cerca del empate, sino que el Cádiz tuvo la mejor ocasión con el 0-1 cuando Alejo cabalgó por banda, Lenglet fue más débil que la plastilina y Álex Fernández, que entraba como un avión desde la segunda línea, no acertó a ver portería por centímetros. Xavi simplificaría aún más las cosas y sacó a Traoré y Luuk de Jong por Frenkie de Jong y Lenglet. Precisamente el neerlandés tendría un remate franco, pero su cabezazo salió demasiado centrado. Otra vez el Cádiz rozó el 0-2 con un centro que se estrelló en la madera de Alejo y Ledesma abortó el peligro restante. El Barça firmó un partido gris que le complica su presencia en la próxima Champions League.

El Barça vuelve a ser ese equipo sin ideas, atascado en ataque, blando en defensa y sin capacidad de reacción. En la visita de un gran Cádiz, ordenado, sólido, comprometido en defensa y vertiginoso en ataque, el conjunto de Xavi Hernández se bloqueó. Como si aún estuviese jugando contra el Eintracht de Frankfurt. Recuerdos de Vietnam. Tras una primera parte donde solo disparó una vez entre los tres palo, solo Ousmane Dembélé había preocupado al Cádiz, que resistía sin excesivos problemas. El francés tiró del carro, pero sin el premio del gol. Todo se vino abajo en la segunda parte, cuando Lucas Pérez pescó un gol en el río revuelto de Clément Lenglet y Eric García, superados en su propia área. Ledesma sostuvo al Cádiz y Álex Fernández estuvo cerca de hacer el segundo tanto mientras el Barça se desesperaba en ataque. Al final, los gaditanos resistieron y la Champions vuelve a peligrar para un Barça, a 15 puntos del Real Madrid, y que va cuesta abajo y sin frenos.

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