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El doblete rojiblanco que ni Simeone ha igualado: "Era un equipo humilde con fichajes humildes"
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Historia de una temporada inolvidable

El doblete rojiblanco que ni Simeone ha igualado: "Era un equipo humilde con fichajes humildes"

Antic fichó por el Atleti tras dejar al Oviedo a las puertas de las competiciones europeas. En el verano de 1995, nadie creyó que ese sería el mejor año de la historia del club

Foto: Antic lideró al equipo el año del Doblete. (EFE/Julio Muñoz)
Antic lideró al equipo el año del Doblete. (EFE/Julio Muñoz)

Radomir Antic fichó por el Atlético de Madrid en el verano de 1995 tras dejar al Oviedo a las puertas de las competiciones europeas. "Mi nivel requiere estos desafíos", aseguró el técnico tras firmar su contrato. El Doblete demostró que aquella declaración sobre su nivel encerró más realidad que soberbia.

Ganar la Liga y la Copa del Rey es siempre meritorio, aunque solo sea una vez histórico. El Atleti de Antic también fue lo segundo. Hasta la llegada del serbio al Manzanares, ni Aragonés ni ningún otro entrenador había ganado ambos títulos en el mismo curso. Aquella gesta tampoco se ha repetido. Ni por el propio Simeone.

Foto: Jesús Gil y Gil 'El Pionero' (HBO)

El serbio logró ese hito con muchas circunstancias iniciales desfavorables. "Cuando se habla del Atleti todo el mundo siembra dudas, pero yo no las tengo", aseveró el entrenador. La coyuntura no era esperanzadora porque Gil había contratado a nueve técnicos diferentes en las dos temporadas anteriores. El Confidencial ha contactado con el capitán de aquel equipo, Roberto Solozábal, para recordar aquel año. "Habíamos pasado dos temporadas en las que peleamos por no descender hasta el último partido de Liga. Era todo muy inestable e iniciamos el año con mucha incertidumbre".

Temporada histórica e inesperada

Otro hándicap fue que la plantilla se renovó en profundidad. El entrenador manifestó en junio que Gil le hizo "la promesa de algún cambio en la planificación". En ese momento, Antic parecía esperanzado. Sin embargo, los fichajes distaron mucho de los futbolistas solicitados por el técnico. Uno de ellos fue Milinko Pantic, que rememora aquella temporada: "Radomir fue el culpable de formar un grandísimo equipo invirtiendo poco dinero. Era un equipo humilde con fichajes humildes. Mi caso, por ejemplo, fue una sorpresa para todo el mundo. Yo tenía 28 años, jugaba en el Panionios y el míster me conocía de mis inicios en el Partizan. Fui la tercera opción. Estuve detrás de Scifo, Jokanovic y Prosinecki, jugadores con más nombre y más caros que yo".

placeholder Solozábal saluda a Koke en la despedida del Vicente Calderón. (EFE/Mariscal)
Solozábal saluda a Koke en la despedida del Vicente Calderón. (EFE/Mariscal)

La memoria del centrocampista es precisa, como reflejan las declaraciones que dio un resignado Antic: "El fútbol no es El Corte Inglés. Yo prefiero que la plantilla no tenga problemas para cobrar antes que presionar a la directiva". Por tanto, operaciones de bajo perfil fueron la norma en la confección de aquella plantilla.

El panorama, línea por línea, era el siguiente. Como novedad para el centro del campo se contrató a Roberto Fresnedoso, que tenía 22 años y una temporada de experiencia en Primera. A pesar de su escaso bagaje, se incluyó al paraguayo Benítez en la operación para abaratarla. 'A posteriori', Roberto y López, defensa convertido a centrocampista, fueron las únicas rotaciones fijas del equipo, que, dada su estrechez, estuvo cerca de pagar las consecuencias en el último tramo de la temporada.

El equipo menos goleado

En aquel mercado estival hubo cambios tan radicales como arriesgados en la parte delantera. El equipo prescindió de Kosecki, Dobrovolsky, Valencia y Manolo, delanteros internacionales. Sus sustitutos fueron los jóvenes Biagini, Juan Carlos y Correa, futbolistas de corta trayectoria. Además de Penev, que con 29 años llegó como agente libre desde el Valencia tras superar un cáncer que lo mantuvo fuera del juego durante 1994. Cambios que resultaron acertados, ya que solamente con el búlgaro el equipo igualaría los goles conseguidos por todas las bajas en la campaña anterior.

placeholder Juanma López y su pareja, Rocío del Carmen Sánchez, acompañados de su abogado antes de entrar en la Audiencia Nacional. (EFE)
Juanma López y su pareja, Rocío del Carmen Sánchez, acompañados de su abogado antes de entrar en la Audiencia Nacional. (EFE)

Los refuerzos de la defensa no parecían mucho mejores. Para ocupar las vacantes que dejaban libres los porteros Abel y Diego, así como los centrales Ferreira y Rocha, solo llegaron dos jugadores. Ambos desde el Albacete, equipo que ese curso jugó por el descenso. Sorpresivamente, Molina y Santi (Denia) fueron tan importantes en la zaga como Toni, Geli y Solozábal, quienes se mantuvieron en el equipo.

"La pareja que formé con Santi funcionó de inmediato porque nos coordinamos bien. Yo hablaba mucho con él. Denia había jugado en el centro del campo y a mí me gustaba jugar adelantado. No éramos muy altos ni muy rápidos, pero teníamos clara la función de cada uno y eso es lo más importante”, evoca Solozábal.

El balón parado fue decisivo

El Atleti fue el equipo menos goleado de la Liga (32 goles, cuatro menos que el segundo en ese 'ranking'). Según Solozábal, el funcionamiento defensivo consistió en "presionar bien arriba y, con la zaga muy adelantada, hacer el campo pequeño al oponente". "Molina jugaba fuera del área y los defensores dejábamos 30 o 40 metros a las espaldas. Provocábamos el fuera de juego y la incertidumbre en los delanteros".

placeholder Santi Denia, actual seleccionador sub-19, da instrucciones desde la banda. (Reuters/Peter Cziborra)
Santi Denia, actual seleccionador sub-19, da instrucciones desde la banda. (Reuters/Peter Cziborra)

El capitán apunta que "la clave no está en el sistema defensivo en sí, sino en que los jugadores tengan el talento y la suerte para desarrollarlo bien". "Porque con Tomislav Ivic jugábamos todos muy atrás y fue cuando conseguimos el récord de imbatibilidad para Abel. Al final, influye mucho el estado mental del equipo". En cualquier caso, apostar por una concepción defensiva zonal, adelantada y presionante, distinta a la de la mayoría de equipos españoles del momento, demostró ser un acierto de Rado.

Pantic, no obstante, sostiene que la clave del equipo fue entender el juego como conjunto: "Jugábamos al 4-4-2 en rombo, un dibujo muy atractivo que supimos ejecutar. No era fácil porque, si no presiona un jugador, falla todo el equipo. Además, el míster quería el balón. Éramos un equipo compensado que jugaba adelantado, vertical y alegre, siempre con la intención de buscar un gol más que el rival".

Pantic se convirtió en el epicentro del juego gracias al rol que le dio Antic. "En Grecia jugaba de mediapunta, con más libertad. Sin embargo, Antic vio lo que necesitaba su equipo y me cambió. El míster era un tipo superinteligente. Iba años por delante de todos porque veía más cosas en el campo que el resto. En el Atleti fui más centrocampista, un 'box to box' de carácter organizador. Jugué en la punta del rombo, bajando a recibir el balón y luego subirlo. Jugaba para todos. Por delante estaban Kiko y Penev. Y detrás de mí estaba Vizcaíno, que era el mejor socio porque daba equilibrio. Era un pivote defensivo tácticamente muy fuerte, que sostenía y enlazaba la defensa con el ataque. Simeone y Caminero, en cambio, eran más llegadores".

placeholder La exposición '25 años del Doblete'. (EFE/Mariscal)
La exposición '25 años del Doblete'. (EFE/Mariscal)

Pantic define a Caminero como "un futbolista espectacular". No exento de técnica, el madrileño fue un interior potente y con mentalidad ganadora, fiel reflejo del estilo de juego del Atlético. De su rol en aquel equipo, Antic explicó que comenzaba los partidos "escorado a la izquierda, pero con total libertad para crear cuando tenían la pelota". Aquel Atleti funcionó tal como había sido pensado. No obstante, consiguió la mitad de sus 75 goles en Liga gracias a los balones parados. Algo que igualmente estuvo lejos de ser casual.

"Pantic es un especialista para la estrategia", dijo sobre él el técnico cuando consiguió el fichaje. Una afirmación que fue acertada, ya que la importancia de Milinko fue capital en tan favorables números. Sobre el serbio, Solozábal recuerda que "tenía un guante". "El año siguiente, no obstante, el balón de la Liga cambió y las estadísticas dicen que eso perjudicó su golpeo".

Derrotas sin importancia contra el Madrid

El propio Pantic lo confirma: "Yo tenía un don para las faltas. No había truco ni una técnica concreta. Nací con esto y lo perfeccioné gracias a los entrenamientos. Mi golpeo ayudó mucho a nuestra estrategia aquel año. Sin embargo, cuando el balón cambió de Adidas a Nike, todos los lanzadores de mi estilo lo notamos. El balón Nike no cogía efecto, a diferencia del Adidas. Esto era ideal para lanzadores como Roberto Carlos, que le pegaban con el empeine y con potencia. Yo sufrí muchísimo".

placeholder Milinko Pantic presente en un acto de la Champions. (EFE/Javier Lizón)
Milinko Pantic presente en un acto de la Champions. (EFE/Javier Lizón)

El rendimiento de aquella temporada fue en consonancia con unas sesiones de entrenamiento repetitivas e intensas desde el primer día posvacacional. Así lo cuenta Solozábal: "A diferencia de otros entrenadores que he tenido, como D'Alessandro, que traía juegos y novedades cada semana dependiendo del campo o el equipo a enfrentar, con Antic entrenábamos siempre igual. La parte física la hacíamos con balón. Antic quiso que el equipo estuviera bien desde el principio y en la pretemporada ya se notó porque no perdimos ningún partido".

Que el Atleti empezase como un tiro fue clave para el devenir de la temporada. Cuando empezó la competición, le esperaban equipos de la talla del Madrid de Jorge Valdano, el Barça de Johan Cruyff, el Valencia de Luis Aragonés y el Deportivo, campeón de la Copa en junio y de la Supercopa en agosto. Grandes rivales que, por supuesto, no intimidaron a Jesús Gil.

Tras estrenarse con una victoria ante la Real Sociedad por cuatro goles a uno, el presidente rojiblanco aprovechó el momento para dirigirse al vigente campeón de Liga: "Si pillamos hoy al Madrid, le metemos cinco". Como cabía esperar, tratándose de una afirmación de Gil, esa goleada frente los vecinos de la capital nunca se daría. Por el contrario, el equipo blanco fue el único, de los aspirantes al título, que salió indemne en sus enfrentamientos ante el Atleti. En la ida dirigidos por Valdano y en la vuelta por Arsenio, ya con un Madrid a la deriva.

placeholder Valdano manifiesta su opinión durante una entrevista. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Valdano manifiesta su opinión durante una entrevista. (EFE/Rodrigo Jiménez)

El Atleti llevaba líder medio ejercicio liguero cuando se disputó el encuentro de vuelta. Situación favorable que empujaba a realizar juicios desdeñosos, como el siguiente de Antic: “Fuimos superiores. El Madrid ha planteado el partido como la mayoría de los equipos que vienen aquí, con cinco o seis defensas y pelotazos largos. Como el Mérida y el Valladolid". Tuviese razón o no, lo importante estuvo en que ese balance positivo de nada sirvió al Real Madrid a la hora de los títulos, ya que pronto quedó lejos de la lucha por la Liga y la Copa.

El Barcelona fue quien se postuló como rival a batir en ambas competiciones. Cruyff dijo que del Atlético le preocupaban "el contragolpe, que es su arma más peligrosa, y las jugadas a balón parado". Aquel análisis del holandés, sin embargo, no se tradujo en victorias. Aunque sufriendo como solo el Atleti sabe, los de Antic ganaron al Barça cada partido.

La mejor primera parte del equipo

Solozábal recuerda el 3-1 de la ida como "la mejor primera parte de aquel equipo". "Debido a la entidad del rival, la idea del entrenador fue iniciar el partido con una presión más atrás de lo habitual. Pero, en los primeros minutos, el Barça nos creó problemas y los propios jugadores decidimos ir a por ellos, presionarlos más adelante. Esto fue lo que cambió la dinámica del partido, poniéndolo de nuestra parte".

placeholder Johan Cruyff era el entrenador del Barcelona en esa temporada. (EFE/Enric Fontcuberta)
Johan Cruyff era el entrenador del Barcelona en esa temporada. (EFE/Enric Fontcuberta)

Aquella fue una de las grandes noches colchoneras. Aunque sus enfrentamientos con los de Cruyff tuvieron su cenit en abril, primero con la final de Copa y luego en la jornada 37 de Liga. En relación con la final de La Romareda, Pantic, autor del único gol, cuenta que "fue un partido muy duro, sobre todo por la prórroga". "Yo lo recuerdo como el más importante de mi vida. También en lo emocional, porque yo antes de llegar al Atlético era seguidor del Barça".

El Atleti visitó el Camp Nou como líder de la competición doméstica 10 días después. No obstante, a pesar de la victoria copera, los de Antic llegaron a la Ciudad Condal en mala racha, con la ventaja respecto al segundo clasificado reducida de 11 a tres puntos. "Antes, para ver dónde estaba el Atlético necesitaba prismáticos, mientras que ahora le veo sin ponerme gafas", declaró Cruyff en la rueda de prensa previa al partido.

Antic, por su parte, vaticinó un cambio de plan en los culés: "El Barcelona abandonará los marcajes individuales con los que nos combatió las dos últimas veces y recuperará su fútbol de pases. Nuestro planteamiento no va a cambiar. Ni vamos a especular con el cero a cero. Si somos capaces de mantener el balón más que el Barcelona, estaremos más cerca de la victoria".

placeholder Kiko fue el goleador del Atleti junto a Penev aquella temporada. (EFE/Juanjo Martín)
Kiko fue el goleador del Atleti junto a Penev aquella temporada. (EFE/Juanjo Martín)

A diferencia del partido de ida, Antic no traicionó su propuesta de salida y el fútbol le recompensó esta decisión. El Barça pudo salvar la Liga ese día, pero finalmente los colchoneros volvieron a ganar por tres goles a uno. Con esta nueva decepción ante su némesis, Cruyff perdió también la guerra que desde su llegada al Barça en 1988 libró contra el presidente Núñez. El holandés sería despedido antes de acabar el curso.

El 2-0 contra el Albacete de la última fecha cerró la Liga para el Atleti. Un partido donde el primer gol llegó tras una falta botada por Pantic a la cabeza de Simeone. Resultó, pues, un fin de fiesta increíble. Aquella noche el Vicente Calderón se tambaleó. "Con el gol de Simeone se destruía la leyenda de equipo perdedor, de club irremediable", escribió Segurola en su crónica. "El Atlético rompe el binomio Barça-Madrid", se leyó en la prensa. Los dos grandes habían acaparado la Liga a lo largo de la década previa. A base de virtud, labor y creencia, el Atleti dirigido por Antic acabó con todo eso.

Radomir Antic fichó por el Atlético de Madrid en el verano de 1995 tras dejar al Oviedo a las puertas de las competiciones europeas. "Mi nivel requiere estos desafíos", aseguró el técnico tras firmar su contrato. El Doblete demostró que aquella declaración sobre su nivel encerró más realidad que soberbia.

Ganar la Liga y la Copa del Rey es siempre meritorio, aunque solo sea una vez histórico. El Atleti de Antic también fue lo segundo. Hasta la llegada del serbio al Manzanares, ni Aragonés ni ningún otro entrenador había ganado ambos títulos en el mismo curso. Aquella gesta tampoco se ha repetido. Ni por el propio Simeone.

Jesús Gil
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