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La locura se apodera del Atlético para firmar una remontada mágica ante el Valencia (3-2)
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El Metropolitano enloqueció

La locura se apodera del Atlético para firmar una remontada mágica ante el Valencia (3-2)

Mario Hermoso cometió dos errores de bulto en la primera parte y dio el gol de la victoria en el descuentro de la segunda parte. Los rojiblancos suman tres puntos vitales por la Champions

Foto: Mario Hermoso pasó de villano a héroe en 90 minutos. (Reuters/Nacho Doce)
Mario Hermoso pasó de villano a héroe en 90 minutos. (Reuters/Nacho Doce)

El Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone vive la peor crisis de su historia. Un momento que está lejos de ser pasajero y que se extiende por toda una temporada insostenible en cuanto a juego y resultados. No importa el rival, aunque si es este Valencia de José Bordalás tan organizado y determinado es todavía peor. Y, sin embargo, qué importa la lógica en un deporte tan irracional como el fútbol; cuanto más loco, más bello. Capaz de levantar a un equipo hundido a base de chispazos individuales a través de un mago rebelde como Yannick Carrasco en tan solo 45 minutos y devolver a la vida a un Atlético que filtreó con los pitos en un partido inconcebible para el espectador. La enajenación colectiva la completó Mario Hermoso, autor de dos fallos defensivos en la primera parte y del 3-2 definitivo que significó los tres puntos locales.

placeholder Simeone se desesperó con los suyos. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Simeone se desesperó con los suyos. (EFE/Rodrigo Jiménez)

Empezó con ganas el cuadro madrileño, más por empuje que por juego. La primera la tuvo Thomas Lemar con un disparo endiablado y desviado. Siguió Joao Félix moviéndose entre líneas y Luis Suárez tratando de cazar algún balón llovido en el área. Cada jugador rojiblanco hacía la guerra por su cuenta sin que ninguno de los atacantes encontrase un socio con el que hilar una acción peligrosa. Los colchoneros caían en la telaraña valencianista y se desinflaba su propuesta. El sistema de tres centrales visitante, con Alderete, Diakhaby y Foulquier ganaba todos los centros laterales y dejaba en intentos los balones en largo hacia Luis Suárez y Joao Félix.

Descinchados e inofensivos en ataque los locales, el Valencia ganó peso con la pelota. Sabedores de que este Atlético de Madrid sangra con el más mínimo pinchazo. De un balón hacia la zona de Mario Hermoso, que salió a chocar y perder el duelo individual contra Gonçalo Guedes, nació el primer tanto del encuentro. Inteligente y vertical, el portugués aprovechó el fallo individual del defensor para abrir la pelota hacia Yunus Musah y el estadounidense dibujó un latigazo ante la mirada de Vrslajko y Koke que dejó a Oblak con el molde. Se adelantaba el Valencia a la primera (como ya viene siendo habitual contra el Atlético) y los locales implosionaban.

Las dudas aparecieron de nuevo a balón parado en un Atlético aturdido. No lo pudo aprovechar Hugo Duro tras deshacerse de la marca de un despistado y fallón Rodrigo De Paul, a años luz de aquel jugador completo que desembarcó en el Wanda Metropolitano a principio de temporada. El baile de bastones al final de la primera parte pudo dejar a ambos equipos sin uno menos, pero acabó con el Atlético encajando el segundo tanto del partido en un calco del primero. Fallo individual de Mario Hermoso en un duelo perdido por ir al bulto, despeje a las nubes que beneficia al Valencia, pase filtrado de Toni Lato a Hugo Duro, Hermoso llega tarde y el ariete che la manda a guardar. Pitos en un Metropolitano que se iba 0-2 al descanso y absolutamente noqueado.

Los pitos en el Metropolitano

A la vuelta de vestuarios, Simeone realizó tres cambios en apenas 12 minutos: Correa, Cunha y Felipe por Lodi, Joao Félix y Lemar y el Metropolitano vivió una división de opiniones por la salida del portugués (y la entrada de Felipe) que ilustra la fractura del equipo. Pudo cambiar el encuentro en los primeros compases del segundo asalto, pero Luis Suárez falló un mano a mano ante Jaume Doménech. El uruguayo, lejos del área y sin un equipo que lo alimente todo el rato, es mucho menos letal. Simeone vio que no caían los frutos del árbol, así que volvió a realizar otro cambio: Herrera por Vrsaljko.

placeholder Joao Félix se lamenta tras el gol del Valencia. (EFE/Mariscal)
Joao Félix se lamenta tras el gol del Valencia. (EFE/Mariscal)

Lo intentó el Atlético a través de empujar al Valencia hacia su propio campo y dotar de energía e intensidad a su ataque. Las cosas no salían con fluidez, pero las acciones acababan en balón parado. Así llegó el 1-2 de Cunha cuando Jaume Doménech no se movió de la portería, Foulquier llegó tarde a su marca y el brasileño recortó distancias en el marcador al rematar el envío de Carrasco. Con toda la segunda parte por delante, el Atlético se creció y acarició el empate en varias ocasiones; primero con una acción espectacular de Carrasco danzando entre defensas rivales y luego, con un disparo a la grada de Suárez tras un centro del belga.

Bordalás vio que su equipo sufría como nunca lo había hecho en el primer tiempo y realizó un triple cambio: Christhian, Vázquez y Maxi entraron y se marcharon Lato, Thierry y Hugo Duro. Entonces llegó el momento del otro fútbol, clave para que el Valencia enfriara el partido y el Atlético se desesperase cuando estaba lúcido en el último tercio del campo. A pesar de ello, Carrasco frotó la lámpara tanto como pudo en una exhibición de rebeldía que le hizo ser el mejor colchonero en la segunda parte. De un regate suyo en una baldosa tuvo el 2-2 Ángel Correa, pero el argentino no atinó.

placeholder Carrasco lo cambió todo. (Reuters/Nacho Doce)
Carrasco lo cambió todo. (Reuters/Nacho Doce)

Volvería a ser Carrasco quien cambiase la dinámica del partido con un centro de tres dedos que Suárez no pudo enviar al fondo de la red, pero que Correa, deshaciéndose del fallo anterior, sí que transformó en el tanto del empate. Con el Atlético con los ojos inyectados en adrenalina y el Valencia temblando, Correa tiró un taconazo de fantasía hacia Cunha, el brasileño disparó desviado y Hermoso se expió con un tanto agónico para dar esperanzas a este Atlético de Madrid. El Valencia no se lo creía, los atléticos tampoco. Qué bonito es este deporte.

El Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone vive la peor crisis de su historia. Un momento que está lejos de ser pasajero y que se extiende por toda una temporada insostenible en cuanto a juego y resultados. No importa el rival, aunque si es este Valencia de José Bordalás tan organizado y determinado es todavía peor. Y, sin embargo, qué importa la lógica en un deporte tan irracional como el fútbol; cuanto más loco, más bello. Capaz de levantar a un equipo hundido a base de chispazos individuales a través de un mago rebelde como Yannick Carrasco en tan solo 45 minutos y devolver a la vida a un Atlético que filtreó con los pitos en un partido inconcebible para el espectador. La enajenación colectiva la completó Mario Hermoso, autor de dos fallos defensivos en la primera parte y del 3-2 definitivo que significó los tres puntos locales.

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