Sandokán: "Yo no fui a romperle las piernas a Maradona, no como otros"
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Exjugador del Cádiz y del Madrid

Sandokán: "Yo no fui a romperle las piernas a Maradona, no como otros"

Juan José Jiménez fue apodado así en honor a la popular serie, por el parecido con el protagonista de la ficción que triunfó en los 70. Aún es recordado por el regate del Pelusa

Foto: Imagen de su presentación como jugador del Real Madrid.
Imagen de su presentación como jugador del Real Madrid.

La serie ‘Sandokán’ se estrenó en España en 1976 y fue todo un éxito. Dos años más tarde, debutó en el Cádiz Juan José Jiménez (Cádiz, 1957) al que apodaron igual que la ficción por su parecido con el protagonista. Su estreno fue cuando se aprobó la Constitución y cuando se sucedieron los cambios. "Fue algo normal porque no cambió la vida de un día para otro", resume Sandokán a El Confidencial.

Su buen rendimiento en el Cádiz lo llevó al Real Madrid en 1982, aunque también hubo interés por parte del Barcelona. Así lo cuenta Sandokán: "Terminó un Atlético de Madrid-Cádiz y me subí al autobús para volverme con el equipo. El presidente vino y me dijo que tenía que quedarme porque teníamos puente aéreo a Barcelona; estaban interesados en mí. Cuando estábamos cenando, me comentó que el Madrid también quería hablar conmigo y no lo dudé. Yo quería irme al Madrid". Allí, el gaditano coincidió con un elenco de estrellas importante en la capital: Del Bosque, Santillana, Juanito, Gallego, Stielike… "A Del Bosque nunca lo vi como entrenador. Eso sí, estaba muy preparado y sabía muchísimas cosas. Lo veía como compañero, no como técnico. A Santillana no le gané nunca ningún salto", explica Sandokán.

placeholder Sandokán, en un Real Madrid-Cádiz. (Cedida)
Sandokán, en un Real Madrid-Cádiz. (Cedida)

El entrenador de aquel equipo era Alfredo Di Stéfano, una leyenda del club tras ganar las primeras cinco Copas de Europa. "Era un fenómeno porque con los futbolistas se portaba de maravilla. A la prensa, en cambio, no la podía ni ver. Se llevaba con nosotros como uno más. De vez en cuando jugaba los partidillos, pero no estaba ya para muchos trotes. Nos decía dónde iba a poner el balón y lo conseguía". El presidente que lo fichó fue Luis de Carlos, que tuvo la difícil tarea de continuar el legado de Bernabéu. Santiago falleció en 1978 después de 35 años al frente del club. "Coincidí con Bernabéu una o dos veces y era muy campechano. Un buen tipo. Luis de Carlos era de la misma casta que don Santiago".

Sandokán aún continúa en la memoria de la gente gracias a Maradona. En la ida de la final de Copa de la Liga de 1983, disputada en el Bernabéu (2-2), El Pelusa se plantó solo ante el portero y lo recortó. Desde atrás llegó Juan José, dispuesto a evitar el tanto, pero fue esquivado y se dio con el poste. "A Maradona no fui, como otros, a romperle las piernas; fui a darle a la pelota. Después de esa jugada han venido muchas más, pero no se le ha dado tanta importancia porque no era Diego. No me di en mis partes porque puse la mano. De hecho, me levanté tranquilamente. Si no, no me hubiera levantado".

Las actuaciones de Sandokán en el Madrid convencieron al seleccionador, Miguel Muñoz. Su saldo final fueron cuatro encuentros en la Selección. El idilio, sin embargo, se rompió tras un incidente con el presidente de la RFEF, Pablo Porta. "Fuimos a jugar a Malta y, cuando termino el partido, estaban de cachondeo en el autobús. Salieron algunos fuera porque había un grupo de malteses que se estaban metiendo con nosotros. Algunos hicieron un calvo y resultó que estaban Porta y algunos directivos. Lo pagaron conmigo, que estaba enfadado en mi sitio porque no había jugado. Casi siempre pagaba los platos ratos. No sé por qué, sería por mi forma de ser; por la guasa de Cádiz".

El sueño del Madrid se diluyó en la última de las tres temporadas que había firmado. "Amancio no contó conmigo en mi tercer año. No jugué y coincidió que terminaba mi contrato. Me dijeron que no me querían y me fui al Cádiz. Al principio, el Cádiz no me quería. Es algo que ya no le puedes preguntar a Irigoyen… Acabé allí porque la peña Enrique Mateos recogió firmas para que me ficharan. Igual Irigoyen pensaba que yo, tras jugar en el Madrid, había cambiado y a mí no me cambia nada".

El regreso al Cádiz en 1985 supuso que coincidiera con Mágico González, que llegó a la bahía el año que Sandokán se marchó al Madrid: "Era un jugador increíble. Había días que jugábamos con diez jugadores y otros con 12". "Era mejor que Maradona porque él jugaba con las dos piernas y Diego no", resalta el gaditano.

placeholder Mágico González, en su regreso a Cádiz. (EFE)
Mágico González, en su regreso a Cádiz. (EFE)

Las anécdotas de los compañeros que jugaron con Mágico son numerosas, aunque "hay mucha leyenda en torno a él". Esta es la de Sandokán: "Nos dieron un día parte de las primas. Nos fuimos en mi coche y quiso tirar todo el dinero por la ventana. Decía que no valía para nada. Le agarré la mano, se lo quité y lo guardé". El sueño fue uno de los problemas que tuvo el salvadoreño en su adaptación a Cádiz. Un insomnio achacado al jet lag. "Puede ser que en los primeros años le pasara factura el cambio horario. Sin embargo, desde que yo regresé al Cádiz siempre llegó puntual a los entrenamientos".

El Cádiz tuvo como segundo entrenador a David Vidal entre 1982 y 1988, cuando le dieron la oportunidad de ser el primero. "David tenía un carácter difícil. Muchas veces era como un compañero más. Era buen entrenador, pero un poco raro en la forma de ser".

placeholder David Vidal, mojado por sus jugadores tras el ascenso del Lorca. (EFE)
David Vidal, mojado por sus jugadores tras el ascenso del Lorca. (EFE)

El carácter de la ciudad enamoró a muchos jugadores que pasaron por allí, especialmente a Mágico, que encontró la horma de su zapato. "Cádiz es muy carnavalera y la gente se mete hasta con uno mismo. Me gustó la frase de Relaño ('Quien está contra el Cádiz está contra la humanidad') porque el Cádiz no se mete con nadie y va a lo suyo. Es lo que tiene que hacer", reflexiona Juan José Jiménez sobre su hogar.

El horizonte tras la retirada no fue tan claro como el de los jugadores actuales. "Trabajé en refinería, Deltis, Avanti… Donde sea para traer dinero a casa. Ahora soy pensionista. Me operaron de la espalda porque, con la humedad que hay, me costaba trabajar algunos días. Lo pasé muy mal. Para aguantar los dolores y poder trabajar, me tenían que poner inyecciones. Me infiltré más veces que cuando jugaba". En la actualidad, Sandokán combina su retirada laboral con su cargo como embajador del Madrid: "Llevo ya cinco años visitando a las peñas, aunque no hemos ido en el último año por la pandemia. A Florentino solo lo he visto cuatro o cinco veces, pero el trato es cordial".

Foto: Alfredo Relaño. (EFE)

El fútbol sigue presente en el día a día de Sandokán, que puede disfrutar de su Cádiz en la máxima categoría, “lo sigo porque es el equipo de mi tierra". "Cervera es buen tío. Cogió al club en Segunda B y lo ha mantenido en Primera. Esta temporada no ha empezado como la anterior, pero salvará la categoría", añade. El club tan solo ha logrado una victoria de los nueve primeros partidos, pero no tiene lejos los puntos de la media tabla. El Real Madrid es su otro gran amor, que también ha tenido un inicio dispar: "Los primeros partidos me gustaron, pero, tras las lesiones, lleva dos o tres encuentros que no está bien Aun así, está arriba, que es importante".

"Hace poco me pidieron la última foto. La mayoría me las hago en las peñas, donde me suelo dar baños de masas". Han pasado 30 años desde que se retiró, pero Sandokán, emblemático y carismático dentro y fuera del campo, sigue disfrutando del cariño de la gente.

Diego Armando Maradona
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