Las crisis del fútbol español: "Los clubes no se recuperarán hasta que se llenen los estadios"
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La tesorería sufre con la pandemia

Las crisis del fútbol español: "Los clubes no se recuperarán hasta que se llenen los estadios"

La delicada coyuntura económica en 1992 se atajó con la conversión en sociedades, mientras que en 2013 la solución fue la venta centralizada de los derechos televisivos

placeholder Foto: Una imagen del Camp Nou sin público en las gradas. (Reuters)
Una imagen del Camp Nou sin público en las gradas. (Reuters)

La pandemia ha dejado al fútbol español en una nueva situación de crisis. Las pérdidas, derivadas fundamentalmente de la ausencia de los aficionados, han provocado que los clubes apenas hayan gastado en fichajes. Y que se encuentren en una situación de inferioridad frente a sus homólogos europeos. Sin embargo, no es la primera vez que el balompié atraviesa una delicada coyuntura económica. Antes hubo otros precedentes.

En 1982, España renovó los estadios para acoger el Mundial, lo que desató una crisis galopante. “El Gobierno se había comprometido a financiarlo, pero la realidad es que no lo pagó”, confesó Javier Gómez-Navarro, presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD). Las deudas del fútbol español en 1989 ascendían a 30.000 millones de pesetas (180 millones de euros). Cuatro años antes, el gabinete de Felipe González aprobó el Plan de Saneamiento, aunque aquella medida no tuvo el efecto esperado.

Foto: La presentación de De Paul. (EFE)

El economista experto en deporte, Roberto Bayón, detalla el fracaso de aquella medida. “Les dieron miles de millones (de pesetas) a los clubes que no sirvieron de nada”. Todo siguió igual hasta 1992, cuando las cuentas de los clubes eran un desastre. El Gobierno, entonces, buscó una nueva solución que equilibrase la destartalada tesorería de las entidades.

La conversión en SAD

El saneamiento no fue posible en 1985 porque se optó por pagar las deudas con los ingresos de La Quiniela, que se redujeron por la aparición de La Primitiva. Así que el Gobierno aprobó la Ley 10/1990 del Deporte del 15 de octubre, por la que se obligaba a convertir a todos los clubes en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), aunque hubo cuatro excepciones: Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao y Osasuna. Esos equipos, amparados en la disposición transitoria séptima, se mantuvieron como clubes deportivos.

“El cambio a las SAD no mejoró, a pesar de que los propietarios se convirtieron en los responsables de las pérdidas. No veo diferencias con respecto a los clubes deportivos, más allá de que los socios puedan echar a la directiva cada cuatro o cinco años”, comenta Bayón. Pero aún hay más. “Las SAD fueron una imposición del Gobierno que planteó un modelo parecido al estadounidense para hacer frente a las deudas. Realmente, el Osasuna era el único club que tenía las cuentas saneadas. El Madrid, el Barcelona y el Athletic Club de Bilbao aprovecharon su poder para decir que, como eran los equipos históricos, no se convertirían en una SAD”, afirma el economista Plácido Rodríguez.

Los clubes cambiaron su posición jurídica, aunque muchos continuaron con los mismos directivos y con la economía en paupérrimas condiciones. Así lo ve Bayón: “En la SAD todo depende del gestor. Si es bueno, va a crecer; si no lo es, pues irá hacia abajo hasta que desaparezca o se produzca una venta”. La conversión en SAD limitó las inversiones en jugadores, en inmuebles y obligó a crear un consejo de administración, responsable de las pérdidas del club. Sin embargo, no fue suficiente porque las deudas con Hacienda siguieron acumulándose hasta 2014, cuando la cifra de los clubes que son SAD superó los 663 millones.

placeholder El ministro Wert apoyó a Tebas en su propuesta. (EFE)
El ministro Wert apoyó a Tebas en su propuesta. (EFE)

La llegada de Tebas a la presidencia, junto a las exigencias de Hacienda, cambió el panorama. “La situación no era mejor ni peor en 2009, 2010 y 2011 que en 2012 o 2013. El control económico de la LFP, sumado al cambio de actitud de la Agencia Tributaria, aceleró el saneamiento de los clubes”, explica Bayón.

Situación insostenible en 2013

Plácido, en cambio, cree que la situación era insostenible. "En 2013, había unas deudas brutales, mucho peores que en 1992. Además, había una situación de recesión. Los clubes seguían funcionando como si no pasara nada". A la férrea vigilancia por parte de la LFP, se sumó el aumento de los ingresos para reducir la deuda. La clave estuvo en la venta centralizada de los derechos televisivos a partir de la temporada 2015/2016. La propuesta de Tebas fue apoyada por el ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, que aprobó el real decreto que lo consentía.

Los clubes tuvieron que endeudarse tras el cambio de actitud de Hacienda, que les apretó. Bayón lo argumenta: "Empezaron a pagar con dificultades en 2013, pero acabaron haciéndolo. Dejó de haber permisividad con los clubes".

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Una de las reuniones entre Tebas, Wert y Cardenal. (EFE)

La gestión económica de Tebas estaba comportando beneficios para los clubes, que veían como sus deudas se iban reduciendo hasta que llegó la pandemia. “La situación económica antes no era mala porque estaba mejorando. Tras estos dos años, se irá recuperando la normalidad”, expone Bayón. Los clubes de Primera y Segunda tuvieron 77 millones de beneficios en la temporada 2019/20. Sin embargo, en la 2020/21 las pérdidas conjuntas fueron de 733 millones. La mitad las protagonizó el Barcelona. Ese mismo año, la UEFA cifró en 7.200 los millones que perdieron los clubes.

Este año han vuelto los aficionados, aunque no en su totalidad porque los aforos están restringidos. Esta partida es importante en los presupuestos de los clubes, pero no imprescindible como la televisión. Habla Bayón: “Los derechos televisivos van a permanecer impasibles porque están firmados desde antes. En cuanto a los aficionados, en algunos clubes los socios pueden representar el 30% de los ingresos, mientras que en otros solo el 10%”.

La televisión, el sostén

“Los derechos televisivos van a seguir siendo el sostén de los equipos”, comenta Plácido. “La recuperación no se producirá hasta que los estadios no puedan estar llenos porque los equipos no están cobrando los abonos como lo hacían antes. Además, todo lo que rodea al estadio va a seguir resintiéndose: venta de camisetas…”.

placeholder El FC Barcelona, uno de los equipos que más necesita la vuelta total del público a los estadios. (EFE)
El FC Barcelona, uno de los equipos que más necesita la vuelta total del público a los estadios. (EFE)

El contrato con las televisiones se renueva al final de la presente temporada, en 2022. Está por ver si la ausencia de estrellas en la liga española repercute en las ofertas de las operadoras. Así lo ve Plácido: “Obviamente, es mejor que estén en España que en el PSG o en Italia. Los nombres de Barcelona y Real Madrid siguen pesando más que Bayern de Múnich o Juventus. El fútbol español sigue siendo atractivo para el mundo porque se han consolidado equipos como el Atlético de Madrid, el Sevilla y el Villarreal. Sin embargo, los ingleses nos llevan una ventaja de muchos años en la venta de los derechos televisivos”.

Esta crisis que ha sufrido el fútbol es exclusivamente por la pandemia. En cambio, las dos anteriores fueron fruto de la mala gestión. Bayón afirma: “De no ser por el coronavirus, los clubes hubieran seguido aumentando los ingresos. Antes de la pandemia, el 95% de los equipos tenían beneficios”.

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El estadio del Betis, vacío durante la pasada temporada. (EFE)

La economía de los clubes seguirá recuperándose, aunque Bayón no cree que el mercado de fichajes lo haga a un ritmo vertiginoso. “Tardará más en volver a los niveles previos a la pandemia. Los traspasos son ingresos extraordinarios, pero había muchos clubes que vivían de eso”. Plácido pronostica que la situación volverá a ser la de antes, siempre que no empeore la coyuntura sanitaria. “El año que viene se recuperará la normalidad económica. Esta temporada será de transición porque la pasada fue desastrosa”.

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