El príncipe de Johor, la última bala de Peter Lim para pacificar el valencianismo
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La afición che, en vilo

El príncipe de Johor, la última bala de Peter Lim para pacificar el valencianismo

El magnate de Singapur cultivó la amistad con el heredero de este sultanato de Malasia como una salida del club. El Valencia podría cambiar de administrador próximamente

placeholder Foto: El máximo accionista del Valencia CF, Peter Lim, presencia un partido de 2018 en Mestalla junto al príncipe de Johor, Tunku Ismail Idris. (EFE)
El máximo accionista del Valencia CF, Peter Lim, presencia un partido de 2018 en Mestalla junto al príncipe de Johor, Tunku Ismail Idris. (EFE)

Era mayo de 2016 cuando Peter Lim nos invitó a cuatro periodistas a visitarlo a Singapur, junto a varios jugadores y técnicos del Valencia, a fin de lavar su imagen entre la afición de Mestalla. En esos cuatro días de ‘tour’, todo estaba preparado para exaltar la filantropía de Lim y sus recuerdos de infancia y juventud, pero también para conocer a un amigo suyo al menos tan rico y mucho más excéntrico: Tunku Ismail Idris, príncipe de Johor, uno de los 13 estados de Malasia, que ha declarado ahora su interés en comprar parte del Valencia a Lim y gestionarlo a partir de junio.

Foto: Peter Lim y su hija, durante un Valencia-Barça de 2014. (EFE)

La idea sería que entrara como socio capitalista, no accionista mayoritario, a fin de eludir una junta general de accionistas. Lim se libraría así de la tremenda presión social en su contra del valencianismo tras su nefasta gestión al frente de la sociedad de Mestalla. Y el príncipe daría rienda suelta a sus sueños de grandeza. A través de su cuenta de Instagram, el heredero ha marcado distancias respecto al gobierno de Lim: “No soy un empresario. Soy un príncipe. No me muevo por dinero, sino por la gloria. El equipo necesita gente de fútbol en el club. Quiero expandir mi imperio”.

Una relación labrada desde hace años

El príncipe, bajito, regordete y con barba de tres días, aparecía por todas partes en aquella primavera de 2016. Primero fue uno de los invitados de honor de la cena que Lim dio a todos sus mejores amigos en un restaurante del centro de la capital singapurense. Sentado junto a su esposa en la mesa presidencial de Lim, Tunku Ismail, de 36 años, no paraba de sonreír.

Al día siguiente, nos llevaron en autobús al estado de Johor, en Malasia, apenas a 45 minutos de Singapur. Llegamos al campo de fútbol del Tiger Johor, presidido por Ismail, donde un millar de aficionados multirraciales acogió con entusiasmo la aparición del príncipe en un estadio totalmente cubierto para mitigar el calor y la humedad de Malasia. Los jugadores del Valencia (Paco Alcácer, Javi Fuego, Jaume Doménech, Santi Mina y el portero australiano Ryan) se entrenaron junto al equipo local, entrenado por Mario Gómez, segundo en su día de Héctor Cúper en el Valencia CF. La comitiva valencianista la dirigía la entonces presidenta (Lay Hoon Chan), junto al delegado (Voro), el inminente entrenador (Pako Ayestarán) y el director deportivo (Suso García Pitarch).

placeholder La afición del Valencia se manifiesta ante la actual situación institucional. (EFE)
La afición del Valencia se manifiesta ante la actual situación institucional. (EFE)

Peter Lim llevaba dos años como máximo accionista del Valencia y ya entonces tal vez pensó que la amistad con el príncipe malasio le proporcionaría más tarde una salida airosa de la entidad blanquinegra. Lo invitó varias veces a Mestalla. Johor es un estado democrático, aunque con un fuerte poder de la realeza. Los súbditos valoran la estabilidad garantizada por el sultanato. Y la moderación que le dan al islamismo de la región. Precisamente, en 2016, Tunku Ismail recibió críticas de los sectores religiosos más conservadores de su país por dar la mano a las mujeres.

El príncipe de Johor: un personaje díscolo

Hijo mayor del sultán de Johor, Tunku, es un fanático del fútbol, los caballos (es un habilidoso jugador de polo) y de los coches. Tiene una flota de 300 vehículos de lujo matriculados con sus iniciales, TMJ, el apodo con que lo conocen sus conciudadanos. Garajes con aire acondicionado guardan fresquitos los coches de alta gama de la realeza. También un avión Boeing 377 pintado de color oro. Ese avión aterrizó hace dos años en Manises. El príncipe tiene un buen maestro en esa vida rodeada de lujos. Su padre, el sultán Tunku Ibrahim Ismail, recreó un palacio a imitación de los dibujos animados de Los Picapiedra. La fortuna de la familia alcanza los 750 millones de dólares, según la revista 'Forbes'.

Foto: El sultán Ibrahim de Johor posa frente al palacio. (Thomas Yong/The Star)

Las relaciones entre Johor y Singapur son muy fuertes. El príncipe estudió en un instituto australiano de Singapur antes de marcharse a Australia a acabar el Bachillerato. Completó su formación militar convirtiéndose en capitán del ejército indio (es el primer extranjero en dirigir una unidad de la Armada india en el día de la República). En 2009, el joven príncipe de Johor llegó a las manos con otro príncipe, Tunku Nadzimuddin, en una noche de fiesta en Kuala Lumpur. Entraron en acción los guardaespaldas e Ismail fue acusado de haber apuntado con la pistola a su contrincante y haberlo encerrado en la habitación de un hotel.

Foto: Peter Lim acude a uno de sus primeros partidos en Mestalla. (EFE)

El valencianismo más tradicional está entre expectante y horrorizado a ver en qué se traduce esta intrincada relación de poder y dinero entre un millonario singapurés y un príncipe malasio. Son muchos los grupos de oposición a Lim, unidos en torno a la emblemática figura del catedrático Juan Martín Queralt, que todavía confían en poder recuperar el club y que vuelva a ser de la mayoría de los valencianistas. Y no de los caprichos de un magnate de Singapur ni de un heredero de Johor.

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